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Digan lo que digan y lo crean o no el relato que sigue es real, mi primera
experiencia con un perro fue a los 17 años, pero solamente oral,
la cual quedó inconclusa pues fue en la casa de una amiga y no
estaba segura de cuanto tardaría ella en el baño, pero esos
5 minutos de sexo oral fueron los más excitantes en materia de
sexo oral que he vivido. Luego de esta experiencia comencé a salir
con un chico, así que mi experiencia zoo quedó en el olvido.
Cuando terminé la relación (luego de 5 años) había
tenido una excelente vida sexual, pero de practicar seguido todo tipo
de sexo (oral, anal, vaginal) pase a nada de un día al otro y a
comenzar a fantasear sobre una cantidad de cosas.
Un día desperté y recordé que soñé
en la noche con aquella experiencia oral con el perro de mi amiga, y comencé
a pensar que podría tener una experiencia de ese tipo, pero no
tenía perro y realmente los que conocía eran de familiares
y me daba cosa que se pudieran enterar. Yo entraba generalmente a chatear
a un sitio donde por lo general se creaba una página sobre zoofilia
y ese día me animé y entré, comencé a charlar
con varias personas pero me llamó la atención una chica
(Alicia) cuyo nick era su nombre y la sigla correspondiente a su país
y casualmente era el mío, como la conversación se estaba
poniendo muy pesada, decidimos pasar a hablar en privado para que me cuente
sus experiencias con su perro Lucas un gran pastor alemán, cuando
empezó a contarme lo que hacía con Lucas comencé
a excitarme, así que intercambiamos direcciones electrónicas
para mantener el contacto.
Comenzamos una amistad vía mail, hasta que un día me animé
y le pedí que me invitase a conocer a Lucas, esperé ansiosa
la respuesta; y llegó unos días después con una propuesta
que tuve que pensar pues no estaba en mis planes...; pero que decidí
aceptar. Como Alicia vivía en una ciudad que quedaba 150 km. de
la mía el paseo sería por el fin de semana. El viernes luego
de llegar de mi trabajo apronté el bolso y salí rumbo a
la terminal de ómnibus, la cabeza me iba a mil y pensé en
dar la vuelta, pero la curiosidad pudo más; subí al ómnibus
y me dormí, me desperté ya cerca del destino y comencé
a ponerme nerviosa pero saqué goma de mascar para calmarme, en
eso entramos a la ciudad y llegamos rápidamente a la terminal donde
Alicia había quedado de buscarme, la reconocí enseguida
por la foto que me había mandado y junto a ella estaba Lucas, nos
saludamos y con un poco de recelo acaricié a Lucas y ella me dijo
que era tranquilo que no tuviese miedo, subimos a su jeep 4x4 y nos fuimos
para su casa, que era en las afueras de la ciudad. El viaje fue corto
y ameno, hablando de cosas sin importancia, llegamos y enseguida me ofreció
un whisky que yo acepté, nos sentamos cómodamente en el
living y comenzamos a hablar de cómo se había dado todo,
y salió a relucir la condición que ella había puesto,
y ésta era que teníamos que tener sexo entre nosotras, lo
cual yo nunca había hecho (y ella tampoco) pero a esa altura ya
daba igual lo que viniese, seguimos conversando y tomando y como todavía
estaba fresco (recién comenzaba la primavera) ella encendió
la chimenea, entre el fuego y el whisky entramos en calor comenzamos a
desnudarnos yo a ella y ella a mí, aprovechando para explorarnos
con las manos y la lengua, al principio me sentí extraña
pero era tantas las ganas que comencé a excitarme y comenzamos
una relación oral espectacular, como solo una mujer lo hace con
otra ya que sabe donde debe exactamente lamer, tocar, acariciar a otra
para llegar al éxtasis más sublime, así alcanzamos
juntas un orgasmo majestuoso, como estábamos cansadas de un día
de trabajo y los nervios primarios, decidimos irnos a dormir bien juntitas,
ya que teníamos todo el fin de semana para nosotras. Nos levantamos
y nos dimos una ducha juntas, desayunamos, dimos un paseo por el campo
junto con Lucas para que se acostumbrase a mí, volvimos a la hora
del almuerzo nos preparamos un aperitivo, entonces Alicia llamó
a Lucas con la mano y el dócilmente se acercó (estábamos
sentadas una al lado de la otra), ella se desnudó y yo la imité.
Cuando terminé de desnudarme Lucas ya estaba lamiendo la concha
de mi "entrenadora", yo comencé a excitarme solo de mirar
y entonces empecé a chuparle las tetas a Alicia y nos acomodamos
de tal forma que Lucas se la chupaba a ella y ella a mí, estuvimos
un rato así hasta que nos llegaron sendos orgasmos entonces Alicia
se levantó abrió una caja que estaba al lado del sillón
y le forró las patas a Lucas, me puso en 4 patas y lo dejó
que me intentase montar, como no acertaba lo ayudó, cuando me penetró
gemí de placer y comencé a adquirir el ritmo de él
que era bastante rápido. Ella lo dejó que se las arreglase
solo por lo que me penetró hasta el bulbo, me di cuenta porque
sentía como se inflamaba mi vagina y presionaba mi clítoris
haciéndome gozar de una manera animal, yo así abotonada
llegué a dos orgasmos más. Cuando nos pudimos soltar Lucas
lamió toda mi entrepierna, yo estaba exhausta de placer, pero no
así mi compañera, que empezó a chuparle la verga
al perro, que comenzó a excitarse de nuevo y a mover la cadera
como si la estuviese montando, hasta que Alicia decidió que quería
sentirla dentro de ella y se puso en 4 patas ella y sin ninguna ayuda
Lucas se la cogió de primera (la costumbre supongo), yo me puse
debajo de ella y le tocaba el clítoris y las tetas hasta que ella
quedó abotonada a Lucas. Luego nos dimos una ducha relajante, almorzamos
e hicimos una siesta. Demás está decir que así pasamos
el fin de semana los tres y por supuesto que este no fue el último
sino el primero de muchos, así fue como continué la experiencia
que comencé a los 17 y debo decir que no me arrepiento para nada,
me gusta el sexo con los hombres y gracias a Alicia me gusta también
con las mujeres y los perros. Espero que les haya gustado mi relato y
ya ven que todo es posible en esta vida.
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