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Mi primera vez |
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La protagonista nos narra su primera experiencia zoofílica, que
vivió junto a su tía. quisiera haceros participes de mi afición por la zoofilia y contaros
como fue mi primera experiencia en este tema. Primero me gustaría
presentarme, me llamo Ania y tengo 30 años y por supuesto mi gusto
por este tema solo es compartido por pocas personas cercanas a mi. Hasta
ese momento mis experiencias sexuales habían ocurrido con chicos
y también con chicas, siendo para mi yo creo mas satisfactorias
las lesbicas; también me gustaría deciros que tengo filia
por el fetichismo del pie, ya desde pequeñita me fijaba en los
pies y las manos de las mujeres de mi familia y allegadas resultándome
unas partes del cuerpo muy bonitas y de una feminidad que a mi me resulta
encantadora en mi misma y en los demás. Mi primer contacto con este mundo "animal" fue con 19 años
y lo recuerdo como si fuera ahora mismo, por supuesto fue de una forma
casual y , digamos, ayudada por alguien, ya que era una cosa que jamas
se me había pasado por la cabeza hacer. En esta historia no invento
nada y todo fue tal cual lo cuento. Por aquel entonces yo solía ir en algunos fines de semana a casa
de unos tíos míos, aun no tenia novio, el era mi tío
carnal y ella mi tía política, vivían en un pueblo
de Asturias, en una casería y como podéis pensar se dedicaban
a las tareas del campo, mas bien ella , pues él trabajaba con un
tractor a tareas forestales. Un fin de semana de diciembre fui a pasarlo
allí, mis padres me dejaron en su casa un viernes y ellos se fueron
a casa de mi abuela que vivía en un pueblo cercano, a mi me gustaba
quedarme en su casa pues el pueblo era mas grande y había mas ambiente
de juventud aunque no demasiado. Mis padres de paso habían recogido
a los hijos de mis tíos para que fueran con ellos a ver a su abuela
y pasaran allí el fin de semana. La casería donde ellos
vivían estaba un poco separada del pueblo, se llegaba por una calleja
unos 500 mts y me encantaba estar allí y ayudar a mi tía
en las tareas del campo, siempre me gusto y me sigue gustando mucho, de
paso os diré que ella se llama Charo y aunque es una mujer de pueblo
esta bien y se cuida , no aparentando, cuando se arregla, su condición
de aldeana , es de mediana estatura ,como yo, tenia el pelo corto, castaño
claro y los ojos azules, su tipo era, yo diría, que exuberante
pues es muy redondita por todas partes. Yo soy de pelo castaño
oscuro, ojos marrones, cara creo que agraciada y buen tipo. Cuando llegue era ya era por la tarde y se había hecho de noche,
después de hablar un rato y merendar algo me bajaron al bar del
pueblo que era donde se reunían los jóvenes para salir de
marcha, aquella noche salí y después de pasarlo bien volví
a su casa de madrugada, casi cuando mi tío marchaba a trabajar.
El día anterior me habían comentado que estaba trabajando
en León ,que tenia allí el tractor y que se iba a ir
a trabajar sábado y domingo pues lo que estaban haciendo corría
prisa y el contratista les había avisado para acabar el trabajo
lo antes posible, volvería el lunes con el tractor en un camión,
así pues pasaríamos mi tía y yo el fin de semana
solas. El sábado me levante casi al mediodía, recuerdo que había
aun una helada terrible y hacia un frió que te helaba los huesos,
mi tía no estaba en casa pero supuse que la podía encontrar
donde pastaban las vacas y allí la fui a buscar. La ayude a hacer
las tareas propias del ganado y volvimos para la hora de la comida. Tenían
un perro y una perra y la perra estaba en celo , el pobre perro la intentaba
copular pero ella no le dejaba porque era muy arisca, esto lo estábamos
viendo después de la comida ya que nos sentamos un rato delante
de la casa para aprovechar los pocos rayos de sol, la verdad es que era
jocoso ver al pobre animal intentando la unión y a la perra cabrearse,
mi tía se partía el pecho de risa y decía que es
que la perra era muy "feminista" o a lo mejor tortillera. Pasamos la tarde haciendo algo de colada y después hicimos quesos
hasta la hora de catar las vacas. Cuando finalizamos serian ya mas tarde
de las 7. Charo se me ofreció después de cenar a bajarme al bar en
coche para salir con la chavalería del pueblo ya que era sábado
pero la verdad es que con el frió que hacia y lo a gusto que estaba
en la cocina me daba pereza y decidí quedarme. Los perros solían estar en casa hasta la hora de irse a la cama
que entonces los echaba fuera. Aquella noche la perra estaba rara y fue
ella la que poniéndose junto a la puerta pidió salir, el
perro por el contrario, se llamaba Moro, siguió con nosotras. El perro estaba tumbado debajo de la mesa y tenia parte del miembro afuera
con una gotita blanca saliendo, mi tía que lo vio dijo, "este
mira como esta , claro el pobre todo el día intentándolo
y como no puede esta que lo vierte", yo me reí y dije que
que lastima que no tiene dinero que si no se iría a un club, estuvimos
así un rato de cachondeo a costa del perro. Yo comente que nunca
había visto follar a dos perros y era la verdad y ella me dijo
que era cachondeo puro , eran cosas que yo no entendía de la gente
de pueblo que se lo pasaran bien viendo follar a dos perros, entonces
se la escapo en medio de la conversación una expresión que
fue literalmente "cuando se te meten dentro y se encachorran no hay
quien los suelte hasta que se corren" ella se quedo colorada y yo
boquiabierta y alucinada, aquello se la escapo y se dio cuenta de que
yo a mi vez me había dado cuenta de ello y a mi también
se me escapo decirla "pero que es que te lo hiciste alguna vez con
un perro?", ella se quedo como muy pegada y como no sabiendo que
decir pero al final asintió pero sin verguenza. Yo me reí y me salió del alma ,eso hizo que ella también
se riera y ya empezó a hablar del tema con mas soltura y me pidió
por dios que no se lo contara a nadie; dijo que era una pasada la sensación
que se notaba, pero que era un poco difícil que el perro lo hiciera
si no estaba por ello. Me comento que la primera vez había sido
por casualidad , que estaba en la cuadra y tuvo que arrodillarse para
cojer algo que se le había caído y que el perro se la había
subido, después en casa y como la picaba la curiosidad se había
puesto desnuda y el perro la había montado pero según
ella para que diera con el sexo lo había tenido que guiar. A mi
aquella conversación me gustaba y me ponía realmente excitada
hasta que ella me dijo que lo debería de probar, yo estaba confusa
y por un lado me parecía una cosa obscena pero por otro lado la
idea me excitaba muchisimo. Finalmente y haciendo de tripas corazón
pero porque realmente me encontraba excitada la dije que si ,que me gustaría
probarlo, que me fiaba de ella de que seria una cosa buena. Entonces ella comento que lo íbamos a hacer en la cocina que era
mejor y se estaba mas caliente, fue a la habitación y se trajo
dos mantas, las tiro en el suelo de cocina y corrió las cortinas
de la ventana, se había traído también unas palmatorias
con velas , dijo que era para apagar la luz y encenderlas, porque daban
una iluminación mas tenue y así si pasaba alguien no vería
luz y creería que estabamos ya en la cama ya que aunque aquel sitio
era poco concurrido en los pueblos la costumbre de pasar y llamar a ver
si cae un café es bastante común. Aquel ambientillo la verdad
es que me tenia frita de calentura y por otro lado me apetecía
salir corriendo. El perro, Moro, era cruzado de tamaño medio y pelo oscuro , con
las orejas caidas. Entonces Charo me dijo que me desnudara, yo comencé
a desnudarme y ella me ayudaba, me quite la bata y el chandal que traía
puesto, la camiseta y las bragitas con su ayuda, me quito los calcetines
y me quede como dios me trajo al mundo. El perro miraba tumbado
en las mantas como si tal cosa, me senté desnuda en una silla y
ella dijo que lo mejor que podíamos hacer era cojer un poco grasa
de la que se utiliza para guardar los chorizos de la matanza para que
el perro oliéndola y luego untándola en mi sexo se sintiera
con mas ganas de hacerlo. Tomo una lata de chorizos y con los dedos sacó
una porción de grasa que estaba sólida. La vertió
en un cuenco y la puso levemente encima de una de las velas de una palmatoria
para que se derritiera, unto sus dedos en la grasa y se la dio a lamer
y a oler al perro y después me la unto por los pies y subió
untándomela por las piernas hasta el sexo y el ano. El perro
la fue lamiendo, primero por los pies lo cual ya me excito muchísimo
, después por las piernas hasta que llego al sexo y al ano y me
los comenzó a lamer, mi tía me dijo que me echara el culito
un poco hacia arriba para que "Moro" pudiera lamer mejor ; para
que la postura no me resultara demasiado forzada ella me sujetaba los
pies asiéndolos por el tobillo proporcionándome una postura
comodísima. El perro lógicamente lamió toda la grasa
pero continuo lamiendo mi sexo, dándome un placer indescriptible,
entonces mi tía me dijo, "bueno, ves, ya estas disfrutando
y el se ha hecho a tu coño" y me dio un beso en la boca que
yo correspondí con pasión, estuve así un rato hasta
que tuve un orgasmo que me lleno de placer , mi tia mientras el perro
lamía me acariaba la cabeza y los pechos y me repartía besos
por la cara , el cuello y alguno en la boca. Ella comenzó a desnudarse
y yo a mi vez la ayudaba como ella hizo conmigo. Una vez estuvimos desnudas
con un ademán me dijo que me pusiera de rodillas y llamo al perro,
el perro olisqueo mi sexo y lo lamió de nuevo y ella dio un par
de palmadas en mi espalda y el animal se subió a mi, apoyo su pecho
en mi espalda y comenzó a dar empujones sin acertar con mi sexo
pero mi tía cogió su pene y lo guió a mi coñito
, una vez dentro el perro empezó a follarme muy rápido,
al principio sentí un ligero dolor pero enseguida se torno en placer,
ella se tumbo debajo de mi y comenzamos a besarnos. Al cabo de un rato
note que la polla del perro echaba gran cantidad de líquidos que
se salían de mi vagina y me resbalaban por las piernas, su pene
también engordaba dentro de mi y mi primera intención fue
separarme pero mi tía dijo que no lo hiciera que es que ya estaba
encachorrado y que no me podría soltar y además en breve
se correría, al cabo de un rato así sucedió, el perro
comenzó a eyacular y yo a notar como su semen se salía de
mi vagina y empezaba a chorrar por mis piernas , la cantidad de semen
que echa un perro es increíble, el perro se bajo de mi y quedo
enganchado , continuaba eyaculando y yo notaba presión dentro de
mi sexo y un gusto enorme. Estuvimos así un buen rato hasta que
note que la presión disminuía ya que el bulbo del perro
comenzaba a ceder. Mi tía se levanto y quito el pene de el perro
de dentro de mi, comenzó a restregar el semen por mis
piernas y a besármelas, yo había tenido otro orgasmo bestial
y estaba ya desfallecida. Finalmente me limpio el semen con un trapo de
la cocina y nos besamos llenas de felicidad, me lleno de besos, de la
cabeza a los pies y yo la correspondí a ella de igual forma, deteniéndome
en su sexo con mas detalle. Me dijo que tenia que ir al baño y orinar aunque no tuviera ganas
y lavarme bien, así lo hice. La verdad es que fue fantástico y desde aquel día mi temor,
pudor o como se quiera llamar desapareció en ese aspecto para siempre.
Aquella noche dormimos juntas e hicimos el amor pero las dos solas sin
compañía perruna. A la mañana siguiente estaba un
poco dolorida pero la verdad.....................mereció la pena. Hoy en día soy una mujer casada y tengo dificultades que todos
comprenderéis para practicar estas cosas , además vivo en
un piso y de momento no puedo tener un perro , a mi esposo no le
gustan los perros en los pisos pero todo se andará. Me gustaría
intercambiar experiencias y chatear con gente de este tema, yo procurare
contar mas experiencias mías. Saludos de Ania302001@yahoo.es Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí
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