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Una experiencia inolvidable |
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Hola, esto que a continuación voy a relatar me sucedió
cuando tenia aproximadamente 17 años. Desde chico (Como casi todos)
me encantaba vestirme con las ropas de mi madre, el ponerme su medias
me excitaba de sobremanera aunque fuese muy chico. Tal vez esto se debió a que mi hermana me vestía de niña
en forma de juego y a un abuso sexual que tuve por parte de alguien de
mi familia que marcó mi vida para siempre por que en realidad lo
disfrute con ese miedo pueril y desconcertante de la niñez. Se
puede decir que crecí como un chico normal, he tenido muchas chicas
muy guapas y nunca he tenido ninguna atracción por los hombres,
pero si crecí con una fuerte crisis de identidad sexual, que seguramente
se dio por mi enorme calentura. Como nunca tuve un encuentro sexual con ninguna de mis chicas y el único
que había tenido y disfrutado mucho había sido el de mi
familiar; inconcientemente me empecé a excitar con la idea de tener
un pene largo y grueso entre mi boca y mis nalgas. Por supuesto, seguí vistiéndome con ropas de mi madre cosa
que tome como un travestismo fetichista hasta un día que cambio
todo eso. Estando en la preparatoria conocí a Arturo, era un tipo alto,
robusto, con el cual lleve una muy buena amistad, nos gustaba rentar películas
pornográficas y verlas en mi casa hasta que un día entre
juego me pidió que se la mamara, discutimos entre broma y broma
para ver quien se la mamaba primero a quien, yo pensé que solo
era una juego tonto hasta que el me dijo que si yo lo hacia, el también
en realidad lo haría, eso basto para que me escurriera de sobremanera,
había pasado mucho tiempo desde aquel abuso que disfrute tanto
y ya no aguantaba las ganas de repetir una experiencia como esa; mas tardo
en decirme que yo en tener su enorme gruesa verga entre mi boca. Así fue como empezó aquel jueguito, veíamos películas
pornos y después yo se la mamaba súper sabroso hasta que
decidí que me penetrara, yo estaba súper caliente, lo recosté
sobre la cama y me senté muy despacio en esa enorme carne y cuando
sentí la punta dentro me deje caer de un solo golpe, me doble del
dolor pero por fin tenia una verga dentro de mi, comencé a cabalgarlo
lentamente y el muy suave me acariciaba mis nalguitas, era el paraíso,
subía y bajaba y era completamente feliz. De este modo siguió el juego en encuentros ocasionales en mi casa,
entonces fue cuando empecé a fantasear que me penetrara pero yo
vestida de mujer, ahora mi calentura se basaba únicamente en coger
con el, me había encantado la verga. Fue entonces cuando una prima llego de visita a mi casa, a ella le encantaba
usar ropa muy sexy pues su cuerpo se lo permitía y al saber que
saldrían de la casa para un viaje, no tarde para contactar a Arturo,
esa noche fue muy especial. Arturo llego cerca de las ocho de la noche, como siempre vimos una película
y comencé a chupársela, suave, lento desde los huevos hasta
la cabecita que emanaba esa babita tan rica, tanto el como yo queríamos
coger de una buena vez, pero quise darle tiempo a nuestra cachondes. Lo lleve de la mano a la recamara, lo desvestí y le seguí
dando unas ricas mamadas, estaba que ardía así que me levante
hacia el baño y me transforme; había encontrado entre la
ropa de mi prima un liguero y unas medias negras de encaje súper
sexy, una mini tanguita y un tipo de baby doll transparente negro, use
unas zapatillas de de tacón alto de mi madre, cuando me mire en
el espejo me quede sorprendida, estaba hermosa, así que decidí
ponerme algo de maquillaje. Salí lentamente del baño tal vez un poco apenada pero esto
a el le encanto, se quedo boquiabierta, me abrazo y me beso dulcemente,
me dijo lo hermosa que estaba y eso a mi me hizo sentir feliz. Nos tendimos
en la cama, el comenzó a chupar mis pequeñas chichitas,
le acariciaba la espalda con gran pasión y de un solo giro me acomodo
de tal manera que quedamos en un formidable 69, yo le chupaba las bolas,
recorría su verga con mi lengua y me la metía toda en la
boca, el hilo de la tanguita rozaba mi culito y yo me excitaba mas y mas,
el empezó a chuparme mi ojito, me lo sobaba y mientras me trataba
de meter la lengua acariciaba mis piernas, esa sensación fue deliciosa,
me encantó como sentían las caricias de mis piernas envueltas
en esas medias, ya no aguante mas y me le monté encima, mi culito
estaba súper babeado, y así de un solo golpe me ensarte,
esta vez ya no hubo dolor ya que lo habíamos hecho varias veces
pero nunca como ahora. Me encantaba estar ensartada, yo subía y
bajaba muy despacio al principio y después desenfrenadamente, el
apretaba y abría mis nalgas con tal ricura que estaba apunto de
estallar. De repente se incorporo y me cargo, me estaba ensartando de
una manera increíble, yo gemía y gritaba de placer, era
algo enloquecedor, yo no quería que dejara de metérmela,
era el paraíso para mi. Un rato después me acomodo en cuatro
patas, me estaba cogiendo como una perra, estaba vestida como una perra
y me sentía como una perra, era fabuloso, yo apretaba cachondamente
mi culito y el gemía y gemía, estaba apunto de venirse,
quite el condón y empecé a chupársela, quería
exprimirla, probar ese torrente de leche caliente, tragármela,
pero en ese preciso momento llego uno de mis hermanos, nos descubrió
y ya sabrán la que se armo. Lo que paso precisamente después fue algo horrible pero nunca
me arrepentí pues una cogida como esas jamás he vuelto a
vivir, fue deliciosa y me sentí como toda una mujer deseada y penetrada.
Si quieren saber que mas paso después escríbanme y denme
su opinión sobre mi relato. Los espero Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí |
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