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Natalie / 1ra parte |
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| Mi historia empieza como la de todos nosotros, de repente
un día se empiezan a utilizar prendas intimas femeninas y se continua
hasta transformarse en una mujer. No recuerdo bien cuando fue la primera
vez, pero era muy pequeño, creo que tendría muy pocos años.
Una chica de servicio que había en mi casa tenía unas preciosas
prendas intimas, que me llamaban la atención cuando las veía
tendidas. Un día hurgando en su maleta, saque unas braguitas, después
de mirarlas un buen rato, empecé a desnudarme y lentamente me las
puse para sentir su suavidad. La sensación que experimente, fue
muy rara y a la vez excitante. Poco a poco fui repitiendo estas experiencias, y cada vez utilizando alguna otra prenda, siempre a escondidas sin que nadie de mi casa se enterara. Cuando estaba solo en casa, pensaba en esos momentos en los que colocaba
esas prendas tan suaves y bonitas sobre mi cuerpo, dirigiéndome
inmediatamente a la maleta a buscarlas. Era bastante alto para mi edad, me vestía completamente con la ropa de la chica de servicio que teníamos en casa, colocándome un pañuelo en la cabeza, para ocultar mi pelo corto. Cada vez intentaba una nueva experiencia, la ultima había sido pintarme los labios. Jugaba con mis amigos y vecinos en mi casa a los maestros, eran todos
más pequeños que yo y les explicaba en una pequeña
pizarra que tenía como si fuera su profesor del colegio. Un día les dije que la clase se la daría una maestra, se
extrañaron bastante y cuando me vieron aparecer no se lo podían
creer. Esa fue la primera vez que aparecía delante de otras personas
como una chica. Cada día que podía utilizar el maquillaje y la ropa femenina, probaba una nueva manera de hacerlo experimentando nuevas formas de aplicar el maquillaje. Ya había comenzado a maquillarme completamente toda la cara y cada día estaba mas contento con el resultado de mi nueva imagen.
De joven mi cuerpo no tenía ningún cambio significativo,
el vello no había aparecido en ninguna parte de mi cuerpo a excepción
de mi zona testicular. Empecé desde un principio a afeitármelo dejando solamente
una pequeña zona sobre mi pequeño pene, lo había
visto en una revista y me parecía muy femenino. Intentaba dejarme
el pelo lo más largo posible para poder peinármelo como
estaba aprendiendo ha hacerlo, pero mis padres no les gustaba y continuamente
me decían que me lo cortara porque parecía una chica. En
mi interior me repetía que eso era lo que quería ser pero
no me atrevía a decírselo. En los momentos en que podía quedarme totalmente solo en casa,
mi única obsesión era vestirme y comportarme como una chica
el mayor tiempo posible. Seguía con mis estudios en el colegio con muy buenas calificaciones,
mi relación con mis compañeros era inmejorable, en ningún
momento nadie podía imaginarse los momentos que en solitario pasaba
en mi casa como una chica. Había conseguido tener controlado donde se encontraban cada una
de las prendas que utilizaba y así poder en muy poco tiempo vestirme
y disfrutar de ello el mayor tiempo posible. En lo referente al maquillaje
había aprendido mucho, sabía como ocultar pequeños
defectos en la cara como granitos, disminuir la nariz y la barbilla. Cada
día mejoraba la forma de maquillarme y me encontraba cada vez más
guapa en mi personalidad femenina. Me encantaba leer las revistas femeninas
que había en mi casa aprendiendo de ellas lo referente a moda y
maquillaje. Un día que mi madre había salido y no volvería hasta
la tarde y además la muchacha estaba en su pueblo, decidí
probar si realmente alguien podría reconocerme vestido como una
chica. Eran las nueve de la mañana y tenia por delante todo un día
para mi solo, mejor dicho “para mi sola”. Al levantarme por
la mañana me había duchado y había rociado mi cuerpo
con una crema hidratante que había en el cuarto de baño
de mi madre. Empecé por hacerme una coleta estirándome cuanto pude el
pelo hacía detrás. Tenía las cejas poco pobladas porque procuraba depilármelas,
sobre todo el entrecejo y el inicio de las mismas, pero no eran nada femeninas,
para conseguir arquearlas utilizaba un poco de simulador mezclado con
el maquillaje y jabón. Lo aplicaba al principio de la ceja, para
que esta comenzara mas o menos en la vertical de las aletas de la nariz.
Luego por la parte de atrás, lo aplicaba por debajo de la ceja
para poder arquearla lo más posible. Estas pequeñas cosas
son las que había practicado y experimentado varias veces hasta
conseguir el mejor resultado. Una vez conseguido el resultado apetecible, empezaba aplicando el maquillaje sobre toda la cara, utilizaba sombras de color marrón para disimular la barbilla y en ambos lados de la nariz para estrecharla. Una vez aplicado el maquillaje, y con la cara bastante cambiada, maquillaba los ojos con una sombras de tonos terrosos, acabando por delinearme los ojos con un lápiz de color oscuro, para posteriormente difuminarlo con un pincel, esto se lo había visto hacer a mi madre cuando se arreglaba. A continuación me aplique la mascara de pestañas aumentando,
alargando y curvando las pestañas que en aquella época eran
bastante largas para ser las de un chico. Mis ojos y pestañas siempre
han llamado la atención desde muy pequeño eran muy grandes
y las pestañas largas y pobladas. Comencé a vestirme despacio, cuidando cada uno de los detalles.
Al ponerme la braguita me coloque el pene hacía detrás como
había aprendido a hacerlo, mis testículos que eran muy pequeños
se ocultaban al realizar esta operación. Los pantis fue la segunda
prenda que me ajuste, se deslizaban por mis piernas suavemente. Me colocaba
unas hombreras en la zona de las caderas para aumentarlas, a continuación,
un sujetador con corsé que se ajusto a mi cuerpo. Solo faltaba
colocarme le vestido que había seleccionado. Lo coloque sobre el
suelo, y poco a poco lo fui subiendo desde mis pies hasta introducir mis
brazos por las mangas para a continuación subir la cremallera.
El vestido se ajusto a mi cuerpo como si estuviera echo a mi medida, había
conseguido que mi cuerpo aumentara y disminuyera en las zonas necesarias
para la creación de un cuerpo muy parecido al femenino. Me solté el pelo, empezando a peinarlo lo mejor que sabia, dándole forma y volumen, dejando caer sobre mi frente un hermoso flequillo. A continuación me puse el pañuelo sobre la cabeza consiguiendo así un aspecto femenino. Había tardado dos horas en arreglarme y el resultado era maravilloso.
Pretendía comprobar si alguien podía conocerme en mi identidad
femenina y para ello iba a llamar a uno de mis amigos de la casa que vivía
dos pisos mas abajo del de mis padres. Saque unos zapatos de tacón y después de colocármelos
tome un bolso a juego. Pasee unos minutos por el pasillo para acostumbrarme a los zapatos aunque
no me resultaba extraño andar con zapatos de tacón, me los
solía poner en todo momento en que me encontraba solo. Estaba muy nervioso, descolgué y marque el teléfono de
mi amigo, le pedí que subiera a mi casa, porque quería enseñarle
una cosa. Abrí la puerta de mi casa y comencé a bajar las
escaleras muy despacio cuando oí abrir la puerta a mi amigo, encontrándome
con él entre los dos pisos, le salude intentando poner una voz
lo mas femenina posible y pase a su lado sin que se diera cuenta que era
su amigo el que se acababa de cruzar con el. Me di la vuelta y le llame por su nombre, se volvió extrañado y me pregunto que es lo que quería, seguía sin conocerme. Le dije que era su amigo con mi voz y su sorpresa fue mayúscula. Le pedí que subiera a mi casa para hablar un rato. Le adelante, subiendo los peldaños que había bajado moviéndome lo mas sensual que pude. Ya en mi casa, pasamos al salón y le pedí que se sentara.
Saque unos refrescos y me senté frente a el, cruzando las piernas
como había aprendido. A mi amigo no le salían las palabras de su boca y no hacía
mas que decir “no me lo puedo creer”, como puedes ser una
chica si ayer eras un chico.Comente, lo bien que me encontraba siendo
una chica, que pretendía serlo todo el día, pero que no
me atrevía a decírselo a mis padres. Poco a poco fue preguntando cosas, como donde tenía el pene, como
es que tenía pecho, etc. Le fui contestando a cada una de sus preguntas
intentando ser lo más coqueta que podía, poco a poco fui
comprobando que mi forma de ser empezaba a ser muy femenina y mi amigo
empezaba a ponerse nervioso al comprobar que lo que tenía enfrente
era una chica. Note como empezaba a aumentar el volumen de su pene, a
través de su pantalón, aunque pretendía disimularlo. Me gusto la experiencia al comprobar que podía atraer a un chico.
Me levante muy despacio para retirar las bebidas que habíamos consumido,
llevando los vasos a la cocina, mientras mi amigo se quedaba sentado en
el salón. Al volver al salón me senté junto a él, preguntándole
muy cadenciosamente que le parecía mi imagen. Me contesto inmediatamente
que era una chica preciosa que le gustaba mucho. Esta contestación
me dio pie para preguntarle si se atrevía a salir conmigo a la
calle. Se quedo parado y sin voz, y esta vez tardo en contestarme. Me
dijo que no se atrevía porque parecía una chica mayor que
él y bastante mas alta, eso llamaría la atención
a toda la personas con las que nos cruzásemos. Cada vez le veía mas excitado y armándome de valor le pregunte acercándome si le apetecía besarme, porque me gustaría experimentar la sensación de un beso con un chico. Se levanto y me dijo que tenía que irse a estudiar, asentí diciéndole que lo comprendía, que había sido una gran sorpresa para él.
Pasaba el tiempo, y seguía utilizando la ropa de la chica que
se encontraba trabajando en mi casa, cada vez que tenía una oportunidad,
mejorando cada vez mas la forma de mi cuerpo y en el maquillaje de mi
rostro. Cada vez me apetecía mas poder salir a la calle como una chica
fuera de mi casa, y por eso empecé a programar mi primera salida
como una chica a la calle, quería saber como seria esa nueva experiencia. El día lo tenía ya programado, había conseguido
una peluca media melena de color castaño rojiza, que me había
probado en distintas ocasiones. Eran las once de la noche y mi familia estaba ya acostada porque el día siguiente iban a primera hora al medico. Tenía preparada toda la ropa que me pondría, así como el maquillaje que utilizaría. Las uñas postizas con las que había estado practicando los días anteriores fueron lo primero que me coloque en mi habitación.
Me puse los zapatos, tome el bolso guardando una barra de labios, el
maquillaje, un pañuelo y las llaves de la puerta de mi casa y del
portal. Abrí la puerta para realizar mi primera salida a la calle como
una chica, mi corazón palpitaba muy deprisa. Lentamente cerré
la puerta tras de mí, procurando no hacer ningún ruido. Comencé a bajar lentamente las escaleras intentando no hacer mucho
ruido con los tacones, las escaleras parecían interminables, pero
al fin llegue a la planta de salida a la calle, solo me separaba un largo
pasillo en el que practique durante unos minutos mi forma de andar. Decidida comencé lentamente a recorrer el pasillo que me separaba
de las escaleras del portal, despacio fui bajando los peldaños
encontrándome ante el portal que daba a la calle, introduje la
llave y avance traspasando el umbral de la puerta. El aire acariciaba mi cara, y mi cuerpo empezó a moverse lenta
y armoniosamente. A cada paso mi personalidad femenina iba aumentando.
Pase por delante de una tienda de reparación de neumáticos
que se encontraba abierta toda la noche, y uno de los mecánicos
que en ella trabajaba, salió de la misma a dedicarme un piropo
que no entendí por lo nerviosa que me encontraba. La poca gente
que se encontraba en la calle en ese momento, no me miraba como algo raro,
sino como una chica normal y corriente. Paso aproximadamente una hora desde mi salida por el portal, había estado paseando por la calle sin que ninguna persona se extrañara de mi aspecto, me encontraba muy feliz y decidí darme la vuelta y regresar a mi casa. Volví a pasar por la tienda de repuestos y el mismo muchacho volvió
a salir caminando a mi lado y dedicándome lindos piropos. Entre
en el portal y como seguía mirando, empecé a subir las escaleras
lentamente contoneándome lo mejor que sabia. Eran las dos y media de la noche y cuidadosamente introduje la llave
en la cerradura para entrar en mi casa, la experiencia había sido
maravillosa. Pase al cuarto de baño, para quitarme la ropa, guardarla, desmaquillarme
y acostarme silenciosamente en mi habitación. Continuara...... nataliemujer@hotmail.com Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí |
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