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Asi fue / Parte 1 |
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Asi fue. En este momento aun me tiemblan los dedos al pulsar estas teclas
pues aun recuerdo todo como si apenas hubiese sucedido. Un secreto sepultado
dentro de mi por muchos años y que jamas se habia revelado. ¿Para
que? Posiblemente nadie lo entienda. ¿En donde sucedió?
En una pequeña localidad de provincia como tantas otras. ¿Cuándo?
Hace ya tiempo. Como sucede en muchos casos, mi padre fallecio siendo yo muy niño
por lo cual mi madre tuvo que ingeniarselas para sacar el sustento de
cada dia. Alrededor de mis 13 años tuvo la suerte de que le dieran
un trabajo en la capital del estado, el unico gran problema fue que se
lo darian a ella sola. Es decir, tuvo que renunciar a mi y con la promesa
de mejorar me deposito en casa de mi padrino sin saber al gran peligro
que me estaba exponiendo. Nos quedamos hasta que el camion desaparecio y aunque trate de hacerme
el fuerte no puede evitar el llanto. Aun las lagrimas corrian por mis
mejillas cuando mi padrino con una voz seca me ordeno que nos fueramos
pues mi madre ya se habia ido. Dandome un empujon, me impulso a caminar
y con largos pasos se adelanto a la camioneta quedandome yo rezagado.
De repente senti un manazo en la espalda. -¡Deja de chillar!-escuche-¡Pareces mariquita! Ese era Daniel el hijo mayor de mi padrino que andaba entre los 16 casi
17 según recuerdo. Ese manazo fue nuestro primer contacto. Como se podran imaginar por ese primer "saludo", mi vida se
convirtió poco a poco en un infierno. De las tantas cosas prometidas
por mi padrino a mi madre muy pocas se cumplieron. Desde un principio
se mostro seco y distante conmigo, como si mi presencia le molestara.
Ni siquiera me dio un cuarto sino me hizo dormir en una pequeña
salita de un corredor de esas casas antiguas de pueblo y mi ropa la puse
en unas cajas cerca del sofa que se convirtio en mi cama. Mi madrina era
un poco mas amigable pero en aquel tiempo su madre se encontraba enferma
y ella se iba a cuidarla al pueblo mas cercano asi que pasaban dias sin
que la viera y a veces cuando regresaba solo regresaba por una horas y
se volvia a ir. De esta manera la casa casi siempre se encontraba sola
y de igual manera estaba yo solo con mi padrino y sus hijos. Un dia me llevo a trabajar a su tienda. Todo fue mas o menos bien hasta
que empezamos a cargar mercancia a una camioneta. Yo no estaba acostumbrado
al trabajo fisico tan fuerte ademas de que mi complexión rechoncha
me dificultaba aun mas las cosas y me costo mucho trabajo hacerlo. Mi
padrino me gritaba que lo hiciera mas rapido y Daniel me hostigaba con
diversas frases hirientes: "Apurale gorda." y cosas por el estilo.
De repente iba yo caminando cuando mis endebles brazos no pudieron mas
y se me cayo lo que llevaba desparramandose todo por el piso. Enseguida
mi padrino se acerco gritandome y ya cuando estuvo cerca de mi me agarro
por el pelo y me avento a un lado. -¡Mira nomas pendejo!- recuerdo-¡Ni para eso sirves! Yo apenas si pude reaccionar y me quede paralizado a un lado. Ya para
ese momento los otros trabajadores se habian acercado asi como tambien
Daniel. "Pareces niña" me dijo cuando llego cerca de
mi. Mi padrino estaba muy encabronado y les ordeno a todos que se pusieran
a recoger y acercandose a mi me volvio a jalar del pelo y empujandome
hacia la calle me dio una patada en las nalgas y me grito: -¡Largese a la casa, chingado, a ver si alla sirve de algo!- Como te podras imaginar alcance a escuchar las risitas y las miradas
burlonas de los otros empleados y sin mas ni mas eche a correr y asi llorando
me fui a la casa. Ahí me quede todo el dia y me aterraba el momento
en que ellos fueran a llegar. Cuando finalmente lo hicieron mi padrino
me volvio a regañar ante la mirada burlona de Daniel y de Lalo
su hermano y nuevamente diciendome que no servia para nada me ordeno que
me quedara en la casa y como la señora que les ayudaba alli ya
no iba a poder ir entonces que me quedara en la casa y yo era el encargado
de limpiarla y todo. Por un lado me senti aliviado pues pense que me iba
a ir peor y la verdad estaba mas o menos acostumbrado pues siempre le
habia ayudado a mi madre hacer labores de casa y a partir de ese dia me
converti en su chacha pues yo me quedaba en la casa y hacia mas o menos
toda la limpieza y tenia que estar al pendiente de ir por la comida que
una señora del pueblo les hacia y demas. De alguna manera me gusto
porque me quedaba solo en la casa y nadie me molestaba. Cuando ellos llegaban
a comer, les servia y terminando me ponia a lavar los trastes y se volvian
a desaparecer hasta la noche cuando nuevamente nada mas comiamos y yo
limpiaba la cocina y nos acostabamos a dormir. De esa manera, casi no
tenia yo contacto con ellos y vivia mas o menos feliz. Todo esto fue mas o menos bien hasta que un dia que estaba yo solo en
la casa llego Daniel. Como siempre con su actitud destemplada. Seria muy
largo de detallar su comportamiento pero como se podran imaginar me empezo
a ordenar cosas y a criticarme y a decirme muchas cosas insultantes e
hirientes que aunque trate de ignorar poco a poco me hicieron enojar.
En una de esas, no recuerdo muy bien que me dijo y ante mi coraje le dije
que se callara. El me contesto que a el nadie lo callaba y no supe ni
como pero se me salio decirle: "Pinche puto". Cuando escucho eso se super encabrono y me dijo que a el nadie lo llamaba
puto. Se acerco a mi tratando de golpearme pero me le pude escabullir
como pude. -¡Me las vas a pagar cabron!- me grito y salio casi corriendo de
la casa. Pasaron unos minutos y yo me quede agazapado cuando ya no escuche ruido
sali y me quede aun al acecho y como no escuche nada pues segui haciendo
lo que estaba haciendo y en un rato se me olvido el suceso. Estaba asi
de lo mas entretenido, cuando de repente senti un dolor agudo en mi cabeza.
Era Daniel que me tenia agarrado del pelo. -¡Vamos a ver quien es el puto!-me grito en el oido dejandome casi
sordo. Aventandome al suelo y ante la sorpresa del ataque me empezo a golpear
y a patear yo trataba de protegerme lo mas que podia y solo sentia los
golpes de sus puños y las patadas de sus botas de cargador. Todavía
estaba yo medio aturdirdo por la chinga que me estaba poniendo que no
supe ni como pero empeze a sentir como me jaloneaba los pantalones y al
tratar de defenderme solo consegui un par de golpes mas. Me saco los zapatos
y a jalones me quito el pantalón dejandome solo la camisa. Los
avento al saguan y me golpeo con un trapo en la cara. -¡Ponte esto!- me ordeno con voz destemplada. Yo no entendi muy bien lo que me decia por lo aturdido que estaba asi
que nuevamente me grito mas fuerte que la vez anterior. -¡Que te pongas esto!- Como pude me medio levante y tome entre mis manos el trapo que me habia
aventado solo para descubrir que era una de esas faldas del uniforme de
niña de secundaria. Yo me quede de una pieza pues estaba completamente
sorprendido por todo pero Daniel sabia lo que queria y acercandose nuevamente
me tomo de los pelos y dandome una sacudida me volvio a gritar que me
estaba ordenando que me la pusiera. Como pude le obedeci mas por miedo
y por dolor que por otra cosa. Aun tomandome del pelo me puso de pie y
me ordeno que me acomodara la falda y que la cerrara. Total que no me
solto hasta que no estuve vestido con la falda que el me habia traido.
Esta por demas decir que la falda no me quedaba muy bien pues no era de
mi talla me apretaba mucho y ademas en aquel tiempo era yo algo gordito
pero el me obligo a abotonarmela. Yo no se de quien la consiguió
pero recuerdo la vergüenza de estar ahí vestido con es falda
y de sentirme casi desnudo. Después me llevo a medio cuarto y me
avento al centro. Yo me quede como estatua parado ahí en medio
y el solo daba vueltas y se reia y se carcajeaba y se burlaba de mi. -¿Quién es el puto ahora?-me dijo entre otras cosas. No paraba de dar vueltas alrededor mio y de reirse de mi. Yo estaba muy
escamado y asustado y no atinaba a hacer nada. Solo sollozaba y el se
reia mas y me decia mas cosas; que si era un mariquita chillona, que solo
servia para limpiar la casa, que no podia cargar unas cajas y asi mas
y mas cosas. Diciendo esto se fue acercando mas y mas y ya cuando estuvo
muy cerca de mi me metio la mano rapidamente por debajo de la falda y
me dio un pellizco. -¡Estas MUY buena!-me dijo y yo apenas si pude reaccionar medio
brincando a un lado de el. Al ver mi reaccion mas se carcajeo y me ordeno
que me quedara asi. Me dijo que si me cambiaba me iba a ir peor y que
asi tenia que quedarme hasta que el viniera y que si no lo hacia me iba
a poner una verdadera chinga no como la de hace rato sino una verdadera. -¿Me entendiste?- me dijo y yo solamente moviendo la cabeza apenas
si le pude contestar. El camino para atrás no sin desaprovechar
mi desconcierto haciendome movimientos amenazadores y cizcandome como
queriendo pegarme o faulearme sin darme la espalda y todavía en
la puerta me volvio a repetir que no se me olvidara y que asi me tenia
que quedar vestido. No se por cuanto tiempo me quede ahí parado
cuando por fin empeze a caminar me dolia todo el cuerpo de los chingadazos
que me habia puesto. Como pude fui al baño y me lave. Después
la verdad no sabia que hacer. Me sentia ridiculo vestido con esa falda
pero por otro lado no se me olvidaba lo que el me habia dicho y amenazado.
Total que me quede con la falda puesta pues aunque en ese momento no lo
pense nadie llegaba a la casa y yo me la pasaba solo casi todo el dia. Estaba lavando unos trastes en el fregadero cuando escuche una fuerte
voz detrás de mi que casi hizo que se me cayera el vaso de las
manos. -¡¿¡ Y ahora que chingados!?!- Para mi mala suerte era mi padrino que por no se que maldita razon habia
ido ese dia a la casa. asifuegdl@yahoo.com.mx Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí |
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