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No me siento insiprada, pero igualmente revolví entre mis
asuntos y llegué a este encuentro de palabras, que quizás
no sean reales; es que todo hoy inevitablemente tiene espesuras oníricas
de intenso marfil y peñones de dulce sabor a fémina ardiente.
Soy sólo una mujer de cierta edad joven y oscura, solitaria y repetitiva
en mis tesis de la difícil existencia.
Como paso no lo se aun...
Me encontraba en "ese" lugar, y ya basta de exploraciones geográficas,
cuando los anhelos nos llaman más a degustar.
Me encontraba sola, como siempre vagando mi vista en veredas oscuras de
lo que parecía ser un frondoso Jardín; y esas fijaciones
mías con los abultados matorrales florecientes, es indescriptible.
Seguramente Safo entretejió sus redes vaginales y me hizo presa
mucho más que la virginidad de Diana.
Mis cabellos se mecían conjunto a la tierna brisa de aquel encantado
lugar, estando recostada contra un árbol, sintiendo la tierra fresca
traspasando mis livianas ropas de "papel" contra mis nalgas...
nada me seduce más que una tierno pelambre de hierba contra mi
piel.... creía yo hasta ese íntimo segundo de sensación.
Veo, adormilada, otro cuerpo fugaz moverse en las sombras, fieles amantes
que supuse únicamente mias, un cuerpo que dejaba la estela de una
prenda holgada y femenina. Dejé de acariciar la suavidad de mis
pensamientos para llevar la mano a mi pecho agitado.
Asustada miré en derredor, detrás de los árboles,
detrás de arbustos bien recortados... nada; aquello parecía
producto de la dulce locura que da la soledad acumulada.
La casa de mis huéspedes estaba silenciosa y dormida, ya que eran
un martimonio y dos amigos que gustaban del descanso que provoca el transcurso
del tiempo en el los huesos.
Estaba sola, nadie más tenia por que estar allí...!!
Esta vez me paré, y comencé a temerle al amparo del aquel
encantado claro, me sostuve del fresno como si fuera mi salvación
y exploré otra vez; la audacia de esa persona una vez más
quedó expuesta cuando pasó detrás mío, rociando
el piso de flores a modo de ofrenda.
Confundida y sorprendida me agaché recogiendo algunas... eran simples
violetas.
¿Ni con eso te acercas?...
Escuché esa voz plácida murmurar frente a mi, ahora a la
poca vista, escondida detrás de un árbol.
Los cabellos y la mitad de su rostro me mostraba.
Alejé mi poca atención de la sencilla ofrenda y clavé
mis ojos intensos en esa mujer.
La brisa llena de estío aflojaba su vestidura desparramándola
a su alrededor elegantemente, mostrando sus pies descalzos y pequeños.
Un ojo derecho y oscuro se asomaba con la mitad del rostro fijo en mi
persona, el cabello le acariciaba de a ratos sus mejillas.
La respiración me falló en ese instante, más que
antes, la raptora de mi tranquilidad estaba invitándome.
Sería un Hada? pensaba yo... no tenía alas. Había
visto en mi que atributos?, me preguntaba.
Con desconfianza deje caer las tiernas flores a mis pies tambien descalzos
y pequeños.
De pronto el aire se llenó de perfumes mientras las dos nos mirábamos
a traves de los pasos que nos separaba una de otra.
La misteriosa mujer se llevó las manos al pubis y entrecerró
ese ojo oscuro.
¿Dónde tendría que ir? pregunté
con la voz ronca.
Con sólo hablarle estremecía mi vientre de estremecimientos.
Dónde jamás has ido sola susurró esta
vez en tono plácido, satisfecho, como si tuviera la certeza de
que yo iria donde ese Hada me guiara.
Me negué, sabiendo que no podía ser real, que era parte
de un engaño de Noche y sus juegos...
Sólo rió de lado y se volvió corriendo, como llevada
por el viento.
Murmuré estupideces, recogí las violetas y sin pensar me
encontré persiguiendo a ese se que se me escapaba...Continúa?...
Je... nereidaoceanida@yahoo.com.ar
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