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Mi primera experiencia |
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Mi primer encuentro sexual a pura conciencia fue a los 12 años.
Luego de un año de noviazgo, mi novio de 15 años quería
conocerme interiormente y hacerme mujer... Sólo que yo era una
niña todavía. Siempre creí tener muy en claro mi orientación sexual,
sabía conseguir las miradas de ellos y despertar sus más
profundos deseos. No sabía si ellas me miraban porque yo no las
miraba pero el 31 de julio del 2002, a un día de cumplir 18 años,
por primera vez miré a una mujer y deseé tocarla... Para mis 18 años yo ya había estado con muchos hombres,
grandes, chicos y algunos me propusiero armar un trío, aunque la
gran mayoría estaban muy satisfechos con mi peformance en la cama,
a algunos les excitaba pensar a una mujer besándome lentamente
los pezones y todo mi cuerpo. Para mi no era necesario, tengo todo lo
que un hombre busca en una mujer: buenos pechos, cintura y una cola paradita,
puedo ser muy rápida en la cama para satisfacer le penes desesperados
de mis novios, tengo ojos verdes y cabello rubio largo donde una vez se
entrelazaron los más femeninos dedos. Pero pronto descubrí
que para atraer a una mujer se necesita mucho más y eso comenzó
a excitarme. La primera vez que la ví estaba parada entremedio de dos hermanos
muy atractivos. Ella destellaba alegría y audacia, pero por sobretodas
las cosas su altura y sensualidad despertaron en mi un fuego que nunca
había probado. Estabamos en una convención y cuando repartieron
los asientos deseé con todas mis fuerzas que se sentara al lado
mío; para mi desgracia estuvo muy lejos de mis temblorosas manos... Entrada la tarde del segundo día de convención me animé
a hablarle y resultó ser una chica muy divertida y alocada, con
sus ojos marrones penetraba en mi como buscando mi alma peor sin incurcionar
con seriedad. Pasada una semana no dejabamos de hablarnos y llegué
a conocerla muy bien. Era, es, modelo, estudiando para ser actriz, esbelta
y agraciada, con unos pechos fuertes y bien definidos, no muy grandes.
La cola con la más bella forma de pera como una Venus. Peor lo
que más me gustaban, a parte de su personalidad, eran sus manos. Ya para septiembre, el mes de la primavera empezaba a surgir efecto:
mostrar la carne nos abrió puertas para temas más calientes
y descubrí que ella solo había tenido relaciones con un
hombre y que lo dejó penetrarla a los 6 meses de estar de novios
pero que ya habían tenido jueguitos con la lengua. Me contó
que la penetración la asustaba peor que en realidad le daba asco,
para ese momento mi condición de amiga me avergonzó porque
lo que yo quería era tocarla y todas estas sensaciones eran muy
nuevas. Aunque mi cerebro decía "no lo hagas", "a vos no
te gustan las chicas" mi corazón se debatía como nunca!!
Rápidamente me retiré del living y me dirigía la
cocina para evitar que viera el rubor de mis mejillas que yo sentía
debían estar moradas de la vergüenza. Tomé un vaso
de agua y me acerqué hasta la puerta para preguntarle si quería
un vaso de agua o un té, la vi recostada en el piso, boca abajo,
jugueteando con sus pies y buscando un CD; sin mucho interés me
contestó que no. A ambas nos gustaba cantar y estábamos practicando en una banda
así que pensé debe ser una excusa para cantar más
cómodas, esta chica no debe desearme, no creo que tenga otras intenciones.
Dejé fluir mis dudas y me dejé seducir por su mirada que
me incitaba a cantar. Hacía mucho calor y corría a penas
una brisa por el ventanal del balcón. Cerré mis ojos y con
la pasión que me caracteriza canté, luego me acerqué
como inclinada por la canción y sentí como en el climax
de la canción ella se acercaba hacia mí. Ah! Mi deseo de
tocarla fue incontenible, pero aguanté y al instante siento sus
manos en mis mejillas abrí los ojos y vi como su frente se inclinaba
sobre la mía; cerré mis ojos nuevamente y sin proponérnoslo
nuestras bocas se fueron acercando muy lentamente desde la frente, el
roce de su tierna nariz, sentí su respiración muy cerca
de mi boca y finalmente la besé. Fue el beso más tierno,
más excitante, largo y mojado que jamás una persona me hubiera
dado. El solo recordarlo hace mi corazón palpitar. Tierna como una flor, sensual como una gacela y ardiente como el fuego
me acarició lentamente un hombro y se inclinó para besarme
el cuello, el placer hizo que un suspiro la frenaran y me mirara a los
ojos; estaba llorando. Le sequé sus lágrimas de placer con
mis labios y besé los ojos, luego su frente, la tomé gentilmente
y de la mano la llevé a la habitación. Sin parar de besar cada destello de su piel le saqué su musculosa
y la rodeé con mis brazos, me puse detrás de ella y dejé
al descubierto su bombachita blanca. La di vuelta y ella con su más
tierna cara me dijo "seguí, no pares". La invité
a recostarse en la cama que estaba en el medio de la habitación
y mi inexperta mano la acarició, le saqué su mojada bombacha
y el olor de ésta me excitó tanto que de un arrebato me
saqué mi top y me recosté junto ella para besarla. Muchas
noches había deseado verla así entregada, vulnerable, llena
de goce... Junto a la mesa habían velas, unos jazmines y un pedacito de chocolate,
lo tomé y lo introduje en mi boca, luego comencé a deslizarme
por su cuerpo besándola con el chocolate y al llegar a su vientre
me incorporé y se lo di en la boca, si más volví
chupando el sendero del chocolate y tragué todo ese dulce sabor.
Me puse entre sus piernas y las abrí suavemente, mi lengua recorrió
sus piernas y el deseo me incitaba a tocar ese pubis expuesto todo para
mi pero sabía que este juego le estaba gustando. Al llegar a sus
pies lamí cada uno de sus dedos y esto la estremeció profundamente
hasta un primer orgasmo. Volví por sus piernas y me encantó
el olor que emanaba su vagina mojada y toda hinchadita. Con un poco de
miedo de no hacerlo bien le levanté un poco su pelvis y me dediqué
a lamer cada parte de so dulce pero saladita vagina. El primer contacto
de mi lengua la hizo suspirar de placer y tomó mi cabellera como
ordenándome a más placer. Me paseé por su clítoris
y escuché que un murmullo agotado de éxtasis me decía
"no me metas el dedo, hacéme llegar así", accedía
complacida y dejé sin descanso mi lengua en su clítoris
y la chupé durante largo rato; mientras mi mano jugaba con mi clítoris.
Sin un solo roce de mis dedos la hice acabar y vi la maravilla de ver
acabar a una mujer. Su flujo estalló por su vagina y me mojó
mis ya exhaustos labios. Me divirtió esa inspección que
realicé por solo unos segundos, como tratando de no perderme ni
un momento. Luego la besé y probó su salado gusto a mar de mi propia
boca. Estabamos exhaustas por completo todo el espectáculo me hizo llegar
3 veces e infinidades de veces tuve picos de desesperación por
su lengua invadiendo mi sexo; pero me di cuenta que esa tarde de primavera
era de ella. La tomé en mis brazos y nos abrazamos, nos besamos y en ese último
instante se quedó dormida. No puedo expresar la sensación
de paz, placer y felicidad que emanaba su rostro, así dormida y
en mis brazos me entregué al sueño más profundo de
mi vida. Nuestras piernas entrecruzadas, nuestros cuerpos llenos de sudor
y nuestras respiraciones que se cruzaban como si fuéramos parte
de una cadena indestructible. Dormimos hasta la madrugada y para mi sorpresa ella se despertó
antes que yo, me miraba y con una sonrisa tentadora me dijo "vamos
a darnos un ducha, ahora te toca a vos" Esos momentos siguen excitándome y recordar sus pezones descansar
toda la noche en los míos me estremece. Ahora comparto mucho con
ella, de vez en cuando vamos a su casa para acariciarnos. Estuve con otras
mujeres y con chicos también, pero nadie me hizo sentir tan feliz
como verla a ella feliz en mis brazos. Gracias por escucharme y les deseo estos momentos a todas ustedes, porque
el amor no tiene ni sexo ni edad ni descripción posible Paz, amor y felicidad en el mundo, Sakmeth Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí |
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