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Me había quedado dormida ¡! Justo hoy que llegaba mi hermano
de Oriente con su esposa y debía ir a buscarlos al Aeropuerto Internacional,
me había quedado dormida ¡!! La verdad es que no podía
ser tan desordenada pero anoche me había acostado tarde, había
tenido una reunión y aunque prometí no demorarme, lo estaba
pasando super bien y no me dí cuenta de la hora. Cuando me percaté
de este detalle, volví corriendo a mi casa con la esperanza de
que los despertadores cumplieran su función y me despertaran a
tiempo para llegar a recibir a mi hermano, pero todos me fallaron.
Cuando arribe al Aeropuerto, mi hermano estaba esperándome con
las valijas, con una cierta cara de fastidio pero también de diversión
porque me conocía y al ver mi cara de puchero, me disculpó
enseguida.
En el preciso instante en que estábamos abrazándonos, apareció
mi cuñada. Hacia ocho años que no veía a mi hermano
y cinco que ellos se habían casado. La empresa en la que trabajaba
lo había destinado primero a Canadá, después a Francia
y por ultimo a Japón. Allí conoció a quien hoy era
mi cuñada: Zhen, que después supe quería decir Bella
en japonés.
La verdad es que el nombre era ideal porque mi cuñada era bellísima,
ahora entendía por que mi hermano estaba tan embobado con ella.
Su estatura era pequeña, sus manos muy delicadas, su piel blanquísima
y un cabello negro azabache que el caía a lo largo de su espalda
hasta la cintura, dándole un marco a su rostro increíble.
Como toda oriental tenia una sonrisa a flor de labios, era extremadamente
educada y emanaba delicadeza por todos lados.
Hechas las presentaciones de rigor, nos encaminamos hacia el parking del
Aeropuerto y después de acomodar las valijas en la camioneta, partimos
hacia la casa de nuestros padres.
Mi hermano y Zhen se quedarían allá hasta que regresaran
a su país porque mis padres tienen una casa inmensa y estaban felices
con la idea de tener a su hijo a su lado, después de tanto tiempo
lejos de casa.
Durante el viaje hacia la casa de mis padres nos pusimos al tanto de las
novedades de ambos lados, me contaron que estaban agotados por el viaje
y que tenían muchísimas ganas de acostarse a dormir un rato
pero sabíamos que no iba a ser posible porque nuestros padres no
iban a parar de hacerles preguntas.
Dicho y hecho, ninguno de los dos pudo descansar hasta pasada la media
tarde, porque entre las preguntas y el almuerzo de bienvenida se hicieron
mas de las cuatro de la tarde cuando pudieron subir al dormitorio y dormir
unas horas.
En el tiempo que duró la reunión la verdad es que me dediqué
a charlar con Zhen y quedé maravillada. Era inteligentísima,
culta, graciosa y dominaba perfectamente el español, así
que la comunicación fue más fluida de lo que pensaba antes
de conocerla.
Cuando mi hermano y mi cuñada se retiraron a descansar me fui a
mi casa. Una vez sola me quede pensando en la vida de ambos y la imagen
de Zhen aparecía en mi mente todo el tiempo. La verdad es que entendía
por que mi hermano estaba tan enamorado de ella, aun siendo mujer me sentía
tremendamente atraída hacia ella, tenia un encanto especial que
había dejado a toda la familia como hechizada.
Confieso que he tenido fantasías con mujeres pero nunca han ido
más allá de eso. En este caso, la verdad es que mi cuñada
me había excitado de una forma bastante extraña.
Esa noche vino mi novio a mi casa con la idea de ir a ver a mi hermano
pero le sugerí que no lo hiciéramos para darles tiempo a
descansar, que tendríamos casi un mes para estar todos juntos y
que seguramente en la semana podríamos arreglar una cena para todos.
Mi novio siempre me insistía con la idea de tener sexo con otra
mujer, incluirla en la pareja pero la verdad es que no me había
decidido aun a concretarla pero, teniendo en cuenta esta apertura mental
de mi pareja, me anime a contarle lo que me había pasado con Zhen.
Le conté lo bella que era y todo lo que me había atraído
y eso hizo que mi novio se excitara terriblemente, ante la idea de que
podíamos llegar a concretar su fantasía de armar un trío,
ahora que yo había encontrado a alguien que me gustara y que mejor
que alguien de la familia, verdad ¿?
La realidad es que con esa imagen en su mente, mi novio tuvo una noche
de pasión conmigo increíble, parecíamos dos salvajes
en la cama, estábamos muy calientes y en medio de las caricias
y el sexo mas duro, él no dejaba de contarme cada cosa que se podría
hacer si mi cuñada estuviera incluida en la relación.
Quizás eso haya hecho que después la mirara de otra forma,
porque cada vez que la veía no encontraba en ella a la esposa de
mi hermano sino a la mujer que nos había calentado a mi novio y
a mi en la cama esa noche.
Un tiempo después del encuentro con mi familia invité a
mi hermano con mi cuñada a cenar a casa y también estaba
mi novio así que fue una cena relajada, de parejas, bastante divertida.
La verdad es que tomamos bastante y mi novio, con sus mas y sus menos,
propuso jugar a un juego de mesa que se llama "Sextionary ". Este juego
reparte cartas entre los equipos que se forman de a pares con ilustraciones
de sexo. Cada integrante del equipo tiene que dibujar el contenido de
la carta recibida y tratar de que su compañero de juego adivine
lo que esta dibujando.
Por sorteo me tocó jugar con mi hermano y a mi novio con mi cuñada.
Jugamos dos partidas y ganó un equipo cada una, el juego estuvo
divertido y nos dio la posibilidad de charlar sobre ciertos temas que
nos fueron excitando de a poco.
Mediante esa charla descubrimos cosas de mi hermano y mi cuñada
que nos dejaron a mi novio y a mis super calientes... Como por ejemplo
que habían tenido oportunidad de participar en un par de fiestas
múltiples, que solían asistir a lugares swingers, que habían
tenido relaciones de tríos y mi cuñada, algo entonada por
la bebida, llegó a confesar que algunos años antes, había
tenido sexo con mujeres.
La verdad es que me quede caliente y sorprendida porque así como
se la veía, tranquila, dulce y hasta casi sumisa, Zhen había
probado casi todo. Esa revelación para mi novio fue casi magistral
y cuando nos quedamos solos, lo único que hacia era repetir las
palabras de mi cuñada y seguir alimentando la fantasía de
tener sexo con otra mujer.
Volvimos a tener un encuentro sexual maravilloso y cada vez se acrecentaba
más el deseo de incluir a una mujer entre los dos. Las cosas que
mi novio me decía en la cama, mientras me acariciaba y me hacia
suya, me encendían de una forma impresionante y me animaba a portarme
cada vez mas lanzada en la cama, cosa que a él lo enloquecía
sobremanera.
El tema seguía dando vueltas en mi mente pero la cosa era saber
como encararla, como crear una situación en donde ella pudiera
participar de un encuentro sexual con mi novio y también como lo
manejaríamos después con mi hermano.
Si pensaba dos veces en que era la esposa de mi hermano, la idea me parecía
un espanto pero si lo veía desde el lado de la vida sexual que
ellos llevaban, las cosas me cerraban mucho más.
Mi novio me sugería una y mil excusas para llevar a Zhen a mi casa
pero nada me convencía, sentía que la situación se
daría naturalmente y sin que mi hermano estuviera en el medio.
Me daba la sensación de que cuanto mas me relajara, más
rápido se presentaría el momento adecuado para vivir esa
experiencia.
Tal como suponía, el día llego y de la forma mas imprevista
posible. Una mañana me había quedado en casa para arreglar
algo el desastre que tenia por todos lados cuando sonó el timbre
y al abrir la puerta, me encontré con Zhen. Estaba sola porque
mi hermano había salido con mi padre a ver a algunos amigos y ella
decidió salir a recorrer sola la ciudad. En eso estaba cuando se
le ocurrió venir a visitarme.
Ese día estaba más linda que nunca, no tenía una
sola gota de maquillaje, tenía un jean y una sudadera gris de gimnasia
con algunas inscripciones en negro, su cabello suelto cubriéndole
la espalda por completo y unos lentes de sol que le quedaban estupendos.
Estaba tan simple que atraía justamente por eso, por su sencillez
que resaltaba sus rasgos mucho más que cuando se producía
para salir. La invite a pasar y nos sentamos en la cocina a tomar una
taza de café.
Sinceramente, me moría de nervios pero mas que nada porque sabia
que intenciones albergaba mi espíritu, sabia que tenia que encararla
de alguna manera para hacerle la propuesta de formar un trío con
mi novio y no tenia idea de cómo hacerlo.
Todo sucedió de la forma más inesperada para mí y
con resultados que nada tenían que ver con mis planes secretos.
Zhen había quedado enamorada de la colección de velas que
tenía en el living de mi casa así que se dirigió
hacia allí para que le contara mas sobre ellas, de que fragancias
tenía, cuales eran florales y cuales no. Hacia allí fuimos
y mientras tomaba con sus delicadas manos cada una de ellas, comenzó
a contarme cierta historia intima que había vivido antes de conocer
a mi hermano, historia que tenia algunos condimentos eróticos,
como por ejemplo el uso de velas y fragancias aromáticas.
Mientras Zhen narraba esa historia, comencé a sentir que cierta
excitación invadía mi cuerpo, su suave voz me arrullaba,
su extraña entonación me relajaba muchísimo y verla
moverse despacio por el living de mi casa me producía una extraña
sensación de tibieza a lo largo de todo mi cuerpo.
Lentamente fue acercándose al sillón donde yo estaba y se
sentó bien pegada a mi lado. En sus manos traía una pequeña
botella que yo tenia al lado de unas velas de flores y después
de abrirla y colocarla bajo mi nariz, me pregunto de qué fragancia
se trataba.
El aroma a jazmines que invadió el living y las pequeñas
manos de mi cuñada moviendo el frasquito bajo mi nariz había
conseguido que cerrara los ojos y me dejara llevar por la situación.
Cuando los abrí para responderle, vi que me miraba en forma provocativa,
con una semi sonrisa dibujada en su rostro, con los labios húmedos.
Sinceramente pensé que eran ideas mías pero cuando una de
sus manos abandono la botellita para acomodar mi cabello despeinado detrás
de mis orejas, entendí que no era una alucinación sino que
el acercamiento entre ambas era más real de lo que pensaba.
-
Alguna vez estuviste con otra mujer ¿??
-
Yo, yo
. Eh
. No, la verdad Zhen es que no, nunca.
-
Y en algún momento se te cruzo la idea por la cabeza ¿??
-
Si, en varias ocasiones.
-
Tenés fantasías con eso ¿??
-
Si, muchísimas. Leo y yo siempre hablamos de ese tema, de
formar un día un trío y experimentar, pero hasta ahora no
se dio jamás.
Las manos de Zhen seguían acariciando mi cabello y suavemente mi
cuello. Me di cuenta de que mi respiración estaba entrecortándose
y que ella me miraba fijo a los ojos, se estaba dando cuenta de mi excitación,
esto no tenia vuelta atrás y Leo no estaba ¡!!!!
Sentía que estaba bajo el influjo de mi cuñada, no podía
moverme, quería quedarme allí esperando que siguiera con
sus caricias y en tanto pensaba todas estas cosas, sentí un leve
roce de sus labios en los míos. Fue algo tan delicado, tan sutil
que me estremeció.
Deje que siguiera haciendo eso. Me besaba suavemente, sin decir una sola
palabra. Sus labios apenas rozaban los míos pero me encendían,
me enardecían. Tenía un aliento suave, delicado, como toda
ella en si misma. Su boca abandono la mía y beso mis ojos, mi frente,
mis mejillas, mi cuello y se detuvo en el nacimiento de mis pechos.
Abrí mis ojos y la vi observándome, callada, como esperando
mi consentimiento para seguir. Cuando mis ojos se cruzaron con los suyos,
una leve sonrisa se dibujo en su rostro y al devolvérsela, se acerco
a mi boca y esta vez si me dio un beso completo.
La tersura de su boca me encantó, me abrió un mundo de sensaciones
único, sentía que caía en un abismo y volvía
a subir. Su lengua me penetró suavemente una y otra vez la boca,
buscaba la mía con calma, con delicadeza pero con muchísima
sensualidad.
No sé si su forma de proceder tenía que ver con su origen
o con su innata femineidad, lo cierto es que sus manos parecían
mariposas acariciando mi cara mientras me besaba y completaba así
un momento de erotismo impresionante.
Fue desnudándome lentamente, despojándome de mis ropas con
toda la calma del mundo, cada vez que se inclinaba sobre mí para
desabrochar algún botón o quitarme alguna prenda, su cabello
sedoso acariciaba y erizaba mi piel.
Después de un buen rato, Zhen me había dejado completamente
desnuda, recostada en el amplio sillón del living de mi casa y
me contemplaba en silencio. Todo el tiempo que permanecimos juntas fue
en silencio, solo se dejaban oír los gemidos de placer, los suspiros
de dos mujeres teniendo un encuentro sexual altamente erótico.
Acomodó dos almohadones detrás de mi cabeza, me pidió
que cerrara los ojos y me abandonara a las sensaciones. Agradecí
que no estuviera Leo porque tenía la intuición que de estar
él allí, las cosas hubieran sido diferentes. No se si mejor
o peor, solo sé que diferentes y si debía estar con una
mujer por primera vez, deseaba que fuera de esa forma, a solas, descubriendo
todo sin la urgencia masculina del cumplimiento de cualquier fantasía
largamente esperada.
Cuando había quedado cómoda en esa posición y mis
ojos permanecían cerrados, sentí las manos de Zhen volar
por sobre mi cuerpo en forma casi etérea. Mi cuñada mezclaba
caricias con leves masajes, estaba erotizando toda mi piel, encendiendo
mi carne, dejando estelas de fuego por donde pasaba. Era todo tan suave,
tan mágico que parecía irreal.
Mi abdomen pasó a ser el templo de su máxima atención.
Lo acaricio una y otra vez, dejo resbalar sus manos por él y descender
hacia mis muslos. Subía y bajaba por ellos, los recorrió
en toda su extensión, por donde sus manos pasaban dejaban una huella
cálida que me excitaba y sentía que mi sexo estaba comenzando
a humedecerse de una forma increíble.
Zhen se sentó cerca de mis pies y cambio sus masajes para atenderlos
a ellos. Los acariciaba, los relajaba y grande fue mi sorpresa cuando
sentí que comenzaba a besarlos. Los acarició con su boca
muchísimas veces. Sus labios encerraron cada uno de mis dedos dentro
de su boca, los lamía con gusto y los chupaba de manera muy sensual.
Cada beso, cada lamida, cada chupada era otro masaje mas que me daba.
Era la primera vez que me hacían eso y me estaba encantando. La
delicadeza de mi cuñada para excitarme era muy placentera, el calor
de su piel era magnifico y ver la devoción con la que se entregaba
a aquella tarea me parecía deliciosa.
Este relato continúa en: Geisha 2
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