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Así comenzó todo
Tuve mi primer orgasmo, con mi mejor amigo,
¡Sin siquiera haberlo pedido!
Llegué a su casa como siempre lo hacia, acababa de salir
del colegio puesto que lleva el uniforme. Toque el timbre y su hermano
me abrió, me dejo pasar, me saludo y dijo que lo despertara. Luego,
tras de mi, cerro la puerta y se fue.
Tuve una sensación extraña, si bien ya varias veces
nos habíamos quedado solos en su casa esta vez fue raro. Lo busque,
subí la escalera y abrí la puerta de su habitación;
estaba tendido sobre su cama, durmiendo. Tenía puesto su vaquero
favorito, estaba descalzo y sin remera. Era noviembre afuera hacia calor
pero en ese cuarto estaba muy agradable el clima; me quede durante unos
segundos observándolo
Hacia ya como cinco años que nos conocíamos, éramos
amigos, pero recién durante el último año nos convertimos
en mejores amigos. Yo tenía 18 pero él era un poco mayor,
tenia 22. Me quede mirándolo, era un tipo con experiencia y era
realmente sexy. Lo recorrí con la mirada primero sus pies luego
subí por su pantorrilla, él estaba boca abajo por lo que
después fue su trasero. Era realmente carnoso y bien formado, pensé
-me encantaría poder tocarlo, amasijarlo entre mis manos-, luego
fue su espalda, amplia espalda y ¡esos brazos! Pensaba en cada vez
que él me abrazaba, yo me hacia la indiferente, pero en mi interior
quería que durara por siempre. Luego sus manos, que eran grandes
y fornidas; me puse a imaginar como se sentirían sobre mi cuerpo...
En ese momento escucho decir -¡che! Tan lindo no soy-. Volví
en mi y como por arte de magia conteste - si sos bien bonito, pero en
realidad pensaba con que despertarte. Estaba entre almohadonzazo o un
vaso con agua- -claro, claro, deja de pensar bobadas y correteé
que voy al baño contesto.
Deje mi bolso en un rincón y me senté en su cama, me quede
colgada con una idea -pero
y si no me creyó, habré
sonado convincente-.
-Que vergüenza-, pensé y sentí que la cara se
me ponía bordo. Normalmente no me pongo colorada, pero esta vez
por seguridad me mire en el espejo. Nada fuera de lo normal,
mi sonrisa de siempre y...
Era mayor y tenia experiencia, yo no nunca nada. Eso era algo que
el no sabía. En realidad nunca hablábamos de eso, había
una inmensa confianza pero siempre tuve pudor al hablar de esos
temas. Él no tenía ningún compromiso, ni problemas
para hablar de sexo. Lo había intentado varias veces, llevando
la conversación para esos rumbos pero yo siempre la desviaba, me
daba pudor hasta pensarlo. Pero esa tarde despertó en mí
una sensación que yo nunca antes había sentido.
En eso reacciono y veo a través del espejo, estaba parado
en la puerta observándome. Me di vuelta lo mire a los ojos,
con una mirada desafiante y dije pensando en la venganza-
-ja, ja- contesto.
Nos sentamos y empezamos a charlar, eran las 5 de la tarde y entre cosas
pasaron dos horas. Estaba yo zapeando en la tele, cuando ésta queda
en una película, donde los protagonistas estaban en una escena
de sexo, en pleno acto. No sé que me dio, normalmente ese tema
me da demasiado pudor, pero lo dije -que se siente-. -¿Qué
cosa? contesto que se siente, tener relaciones-. Durante
un segundo me quedo mirando con sus ojazos negros bien abiertos, estaba
realmente desconcertado. Esa pregunta, hecha por mí, era algo que
no se esperaba, -¿a que se debe la pregunta?- dijo. No
se me dio curiosidad, simplemente eso-. En ese momento entendí
lo que acababa de preguntar, di vuelta la cara y volví
a sentir la misma sensación de colores en mi rostro. No,
no te pongas así, esta bien podes preguntar solo que me llama la
atención que me estés preguntando eso-. Se había
dado cuenta que me estaba muriendo de la vergüenza e intentaba calmarme.
Cuando te dieron un beso
- en ese momento me di vuela y mi
cara debe haber sido un poema porque el continuo diciendo. -No me
digas que tampoco-, -no- respondí, implorando que la tierra me
tragara; -pero nunca ningún chico- agrego.
Hubo un silencio. -No enserio, pero no me mires así-, agregué
tomando coraje. -No, no- respondió -es que no puedo entender como
nadie lo ha intentado contigo-. -Intentado ¿que?- dije con cara
de incrédula, -darte un beso ¿que pensabas?- -¿no
se dímelo tú?- respondí con sarcasmo.
Mire sin querer el despertador encima de su repisa eran las 9.00pm.
Tengo que llamar dije-, ¿té quedas a cenar?- pregunto,
-¡dale!-conteste. Mientras llamaba, escuche que cerraba la puerta
con llave, ¿que pasa?, pensé. -Sabes que el otro día
entraron ladrones en la casa de la vecina- me grito desde la cocina. -
¿Y esta bien?- pregunte -si, si no paso nada grabe. ¿Me
acompañas a casa luego?- -seguro- me grito desde su cuarto.
Tengo una idea- dijo, -¿en que estas pensando ahora?- le
reté.
-¿Jugamos?- contesto con vos de inocencia; ¿ah,
qué?- pregunte como si nada mientras volvía al cuarto.
¿Confías en mi?- dijo -¿y eso, a que se debe?- pregunte.
Dale ¿confías?- me miro con esos ojazos negros, me
estiro su mano y realmente no pude negarme. Quiero saber cuanto
resistís- agrego, -¿con qué?- pregunte. Ya
vas a ver, las reglas son- dijo -no hablar, no lastimar, te conozco no
me arañes y
- -si te digo basta me haces caso- lo interrumpí.
-Esta bien, pero tenes que confiar en mi y dejarte llevar sino no vale-;
OK- respondí.
Encendió el equipo de audio y puso música lenta, tomo mi
mano y con un leve gesto me invito a bailar. No se como hacerlo-
dije, llevo mis brazos a su cuello y rodeándome con los suyos,
me susurro al oído déjate llevar por la música,
yo te guió-, y así fue. Bailamos por toda la habitación
a mi me parecía algo divertido, puesto que no me lo tomaba muy
enserio, sin embargo estaba nerviosa y entre tanto me reía.
Luego de un rato, supongo que al comprobar que yo no me quedaba quieta
y estaba muy nerviosa, se separó se coloco detrás de mí.
Sujeto mis manos, por la espalda y comencé a sentir que me ataban
¿que haces?- le dije fuertemente. Vas a confiar o
no, prometo no haré nada que no quieras-. Me dio un poco de miedo
esa frase, pero lo dejé.
Reconozco que me ataba con suma dulzura y no muy fuerte pero después
no digas nada, déjate llevar por la música- me dijo
al oído. Me vendo los ojos, me daba muchos nervios esa situación,
aunque confiaba en él. Comencé a sentir la música
y me ayudo un poco a relajarme. Lo primero que él hizo fue pasarme
un pañuelo de seda por el cuello, cosa que me dio muchas cosquillas
he hizo que soltara una risa, -shhh- me susurro.
Después, UPS!- dijo, se le había caído el pañuelo,
sentí como él bajaba a buscarlo. Pero
no subió,
sino que se quedo en mis pies, apoyado en mis zapatos. Eso me puso más
nerviosa ya que yo estaba de pollera y él a mis pies.
Comencé a sentir que, con una suavidad y una dulzura increíble
recorrería mis piernas con las yemas de sus dedos. Me dio un escalofrió,
yo estaba muerta de miedo. Pero me quede quieta, no me moví, ni
emití sonido alguno. Recorrió de abajo a arriba mis piernas
y al llegar a la base de la pollera, ¡continuo por debajo! Yo estaba
paralizada, muerta de miedo, aterrada; creo que hasta temblaba, pero en
el fondo era una sensación agradable. Él recorrió
de lado la curva de mis muslos, hasta llegar a mi cintura y al borde de
mis bragas.
Seguía aterrada pero empecé a sentir calor por todo mi cuerpo.
Luego recorrió el borde de mis bragas desde la cintura hasta mis
entre piernas, yo sentía que de a poquito la temperatura me subía,
y los nervios me aumentaban. Él iba a
Pero retrocedió, con la misma suavidad, dejo mi pollera en su sitio
y se paro. Yo sentía unos nervios menos, pero en realidad ¿me
había dejado??
En eso siento que había comenzado de nuevo, pero esta vez desde
la base de mi pollera, comenzó a subir por mi cintura, mis
nervios y esa sensación también regresaron. Recorrió
mis muslos con sus fornidas manos, luego me tomo la cintura. Sentía
como si estuviera su aliento en mi cara, ¡lo estaba! Me rozo con
sus labios, yo paralizada, no podía moverme pero deseaba que me
besara.
Sin embargo no lo hizo, se coloco detrás mío y con sus manos
casi sin tocarme comenzó a recorrer mi vientre, ya estaba hecha
un nervio pero sin embargo esa sensación placentera cada ves sé
hacia mas fuerte. Llego a mi busto y los recorrió muy lentamente,
casi sin tocarlos pero yo lo sentía igual. Los recorrió
por fuera, luego mis pezones y suavemente los acaricio, los sentía
mas firmes de lo normal.
Continuo, hasta el escote de mi camisa, muy lentamente comenzó
a desabrocharme uno a uno los botones. Sentía su rostro muy cerca
de mi cuello y su aliento en mi oreja, era una sensación totalmente
sensual, nunca me había pasado nada igual. Siguió con los
botones pero, solo desprendió tres. Con sus manos tomo el cuello
de mi camisa y la abrió muy lentamente, corriéndola con
sus dedos entre mis pechos, hasta abrirla por completo. Continuo,
recorriendo el borde de mi sostén y mis pechos los sentía
hinchados, mis pezones querían salirse, lentamente con sus dedos
los fueron liberando, empezó a acariciarlos yo sentía que
rápidamente la temperatura del cuerpo me subía, los nervios
se perdían entre tantas sensaciones.
Luego sus labios se apoyaban sobre mi cuello, empezaba a besarme.
Sus besos eran suaves y concisos, se fue acercado a mi cara; comenzó
a recórrela con los labios llego a los míos. Suavemente
comenzó a besarme; yo no sabia que hacer ya que nunca había
besado a nadie, pero él hizo todo. Me beso lentamente, luego introdujo
su lengua en mi boca, buscando la mía, cuando se rozaron
me perdí en esa sensación. Hacia movimientos con la lengua
que realmente, yo no sabia que se podían hacer, pero era una sensación
tan placentera que me deje llevar. Mis nervios se desvanecían,
pero mi cuerpo estaba ardiendo.
Quería que me soltara para yo acariciarlo, pero no quería
que dejara de besarme. Intente liberarme, pero no puede. Él me
rodeo con sus brazos e impidió que me moviera, tomo mis manos y
las apretó con fuerza. No sé cuanto duro ese beso pero yo
quería que siguiera para siempre. Se separo de mí y me dejo
ahí sola ardiendo y con ganas de él.
Debe haber pasado dos segundos pero yo sentí que fue una eternidad.
Sentía como si, me estuviera observando, ahí sola, parada
en su habitación. Imaginaba que el se yacía sentado y me
recorría con su mirada.
En eso me rodeaba nuevamente con sus brazos pero de nuevo estaba detrás
de mí. Sentí como con sus manos me recorría el vientre
y me acariciaba el busto, luego con una de ellas recorrió mi cadera
y la paso por dentro de mi pollera, suavemente buscado mi pelvis, la acaricio
yo me sentía excitada. Metió sus dedos dentro e mi braga
tocándome por dentro. Busco mi clítoris, y con su dedo lo
acaricio de manera tal que me un escalofrío recorrió mi
cuerpo. Era una sensación que me hacia gritar, pero recordé
que no debía hablar y me contuve. Esos movimientos eran deliciosos,
yo no sabia que hacer con mi cuerpo, estaba ardiendo y deseaba sus
labios. Luego su dedo fue en busca de mi vagina. Esta estaba húmeda
y dilatada, la acaricio y la dilato aun mas, introdujo sus dedos en ella.
Empezó a meterlos y sacarlos y! mi cuerpo estaba que estallaba
yo quería gritar, no me podía contener. Su otra mano estaba
en mi busto y amasijaba mis senos; comencé a jadear, sin poder
resistirlo más.
En ese instante sentí que todo su cuerpo estaba sobre el mío
y que su pene rozaba mis manos. Empecé a palparlo, estaba enorme
mucho más grande de lo que yo me imaginaba, muy hinchado, como
queriendo salir de sus jeans. Empecé a tocarlo, era incomodo por
las ataduras; mientras jadeaba le desabroche el cinturón intentando
abrirle el cierre, del pantalón. Yo seguía jadeando cada
vez con mas fuerzas, con mas ganas era una sensación increíble.
Lo sentía detrás de mí excitado por mi excitación,
mientras jadeaba y sentía. En ese momento tuve mi primer orgasmo,
con mi mejor amigo y sin haberlo pedido.
Enseguida de eso se detuvo, a mi se me escapo un no- con vos
de cansancio y desilusión. Me soltó y apoyo su dedo en mis
labios, diciendo shhh-. Yo lo tome con mis labios y lo chupe,
era increíble lo que estaba haciendo. Me volvió a besar,
fue otro profundo beso, como el anterior solo que esta ves desde el principio
él me tenia en sus brazos fuertemente apretada, por suerte,
ya que no me mantenía en pie, a esas alturas no se ni lo que sentía.
De repente se separo y sentí que volvió a agacharse,
comenzó nuevamente a subir por mis piernas, estas ves con su mano
completa y tomándome con firmeza, pero con esa extrema dulzura
que lo caracterizaba. Al llegar a mi pollera, continuo hasta mis muslos,
muy suavemente pero con firmeza los acariciaba y amasijaba. Era una sensación
tras otra, quería desatarme y besarlo, pero me dejó.
Luego tomo el borde de mi braga y lentamente comenzó a quitármela.
Recorrió con ella toda mi pierna, sentía su aliento en mis
piernas, hasta llegar al suelo. Yo accedí a quitármela levantado
un pie y luego el otro, sin que él me lo hubiera pedido.
Pero se alejo y volvía a sentirme sola en la habitación,
pensé que había vuelto a contemplarme estaba a medio desvestir.
Imaginaba que me miraba mientras olía mis bragas, eso me excitaba.
Me recorría con sus ojos, viéndome parada sola en la habitación,
de manos atadas y vendada. De vuelta con miedo, pero estas ves con
mi cuerpo cansado y excitado. Con mi camisa medio abierta descubriendo
mis senos, a medio salir de mi sostén, sabiendo que estaba con
mi pollera pero sin bragas, ésta idea de verlo excitado mirándome,
me excitaba aun más.
En ese momento me tomo de nuevo por la cintura, pero esta ves me recostó
en una silla. Yo no entendía, aunque fue realmente bueno, mi cuerpo
estaba cansado. Sentí que me quitaba los zapatos, luego las medias,
esta ves con la boca. Comenzó a besarme las piernas y volví
a tomar temperatura. Las abría con sus labios, era increíble
como besaba todo mi cuerpo, luego me besaba la pelvis, estaba devuelta
completamente húmeda y dilatada. Su lengua se poso en mi clítoris,
se movía, por dios como ¡movía la lengua! Tenia gana
de gritar de nuevo y comencé a jadear, pero esta vez mas fuerte,
mientras su manos recorría mi vientre, luego mi busto, mis pezones
estaban firmes hinchados, querían salirse. Me sostuve de la silla
no lo podía controlar mas y comencé a gritar cada vez con
mas fuerza era increíble, le pedía! mas.
Lo quería solo para mí en esa posición por el resto
de mi vida. En ese momento tuve mi segundo orgasmo, fue largo he intenso.
Luego me dejo, yo estaba exhausta, pero había sido estupendo.
Me destapo los ojos y me vi en el espejo, estaba atada a una silla, con
cara de cansancio pero satisfecha. Con la camisa medio abierta y mi busto
fuera de ella. La pollera recogida y mis piernas abiertas, veía
mi pelvis por el espejo. Era una sensación extraña, verme
así, me dio mucha vergüenza, pero él estaba a mi lado
y me susurraba al oído -eres hermosa, no sé porque nadie
lo había intentado antes contigo- yo reí.
-Desátame- le pedí, el enseguida accedió. Mis
muñecas estaban dolidas pero había valido la pena. Me coloque
la pollera en su sitio y me arregle el sostén y la camisa. No sabia
que hacer y me estaba dando vergüenza, mucha, más que antes.
Solo dije gracias- sonó estúpido creo, pero él
respondió es un placer-, yo me sonreí. -¿Ya
te vas?- pregunto sentado en su cama observándome. ¿No
sé? conteste. Realmente no sabia que hacer y me volvió
a dar miedo, estas ves sentía que iba a quedar como una niñita,
si salía corriendo. Pero si lo besaba, talvez él pensara
que yo no, no sé que hacer- se me escapo, -que estúpida-
agregue.
Me miro fijo, se paro y me envolvió con sus brazos -porque, ¿no
te gusto?- pregunto mirándome con sus penetrantes ojos. Claro
que sí- conteste -pero- interrumpiéndome dijo dulcemente
-¿quieres continuar?-. Agache mi cabeza, él la levanto y
dijo -no hay porque tener vergüenza, confías en mi ¿no?-
En ese momento me beso, fue un beso apasionado, creo que más aun
que los anteriores pero estas ves tenia mis manos libres para recorrer
su cuerpo.
Con mis manos recorría su espalda, esa espalda que tantas veces
soñé tocar, luego su trasero. El que realmente deseaba aprisionar
entre mis manos. Era un beso increíble y su trasero era aun más
sensual de lo que yo imaginaba. Mientras con sus manos, nuevamente me
levantaba la pollera y tocaba mi trasero. Con sus manos, esas, que realmente
disfrutaba y tanto había deseado, recorrían y amasijaban
todo mi cuerpo. Seguía tocándome con firmeza, era realmente
excitante.
Prosiguió hasta mí entre pierna y luego las piernas. Las
abrió lentamente tocándome por debajo intentando llegar
nuevamente a mi vagina. Yo mientras metía mis manos por debajo
de ese vaquero, tan sexy que traía, intentando mentarme dentro
de él.
De repente, tome la iniciativa; lo solté, me separe. Quedo
desconcertado, pero no hizo nada. Dude un segundo, pero proseguí,
di un paso hacia atrás lo mire a los ojos mientras terminaba de
desabotonarme la camisa. Luego, lentamente me la quite, recorría
su cuerpo con mi vista, él estaba excitado se notaba, era extremadamente
sensual. Intento tocarme pero no lo deje, me acerque. Me di la vuelta
y quede de espaldas sobre él, coloque mis manos en su trasero y
muy lentamente le fui quitando el pantalón, mientras me agachaba
rozaba con mi cuerpo el suyo. Se lo quite completamente y luego comencé
a subir de la misma manera. Al pararme por completo, quedo mi trasero
apoyado sobre su pene, que estaba grande e hinchado pero aprisionado por
su bóxer. Comencé moverme suavemente sobre este, mi
trasero. Haciendo así su excitación aun mayor, mientras
me quitaba completamente el sostén. Tome sus manos y las puse sobre
mi vientre, ya sabia que hacer. Entonces comenzó a recorrerlo nuevamente,
a tocarme los senos, los pezones, estos se endurecían, la temperatura
me subía, la excitación aumentaba.
Con mis manos volví a su trasero pero esta ves intentaba quitarle
el bóxer. Su pené se endurecía aun más, estaba
grande, duro, nuestra temperatura se elevaba. La tensión entre
nosotros era aun mayor y en ese preciso instante
Se oye un ruido de cerradura, nos paralizamos por un segundo. Luego un
nuevo intento de abrir la puerta. Él, sin dudarlo dos veces, se
separa toma mis cosas, me tapa con una manta, diciendo metete en
el baño arréglate y seguirme la corriente-.
Entre al baño, cerré la puerta y me recosté contra
esta; tuve un suspiro largo y profundo. Solté las cosas y quede
parada frente al espejo, me mire nuevamente. Tenía en la cara una
expresión mezcla de susto y de cansancio. Me observe lentamente
estaba casi desnuda a excepción de la pollera, mis pechos y pezones
volvían lentamente a la normalidad, la respiración también
se normalizaba. Comencé a pensar en lo que acababa de pasar, era
increíble. Nunca se me hubiera ocurrido que algo así iba
a pasar justo hoy y de esta manera, menos con él. Por más
que muchas veces lo hubiera soñado y fantaseado, nunca había
pensado que en realidad pasaría.
Se escuchó desde afuera, -ah mamá, esta en el baño.
Justo se estaba por ir-. Decirme ¿comieron?- - no, no andaba
con hambre- - esta bien decile que no me quedo a saludarla porque
tengo mucho sueño y me voy a dormir-. Esta bien mama, hasta
mañana-, -la vas a acompañar ¿no?-, -sí claro-.
Bueno, cuando vuelvas cerra con llave, hasta mañana-.
Mientras escuchaba esa conversación, yo me vestía
rápidamente, quería salir de ahí, quería.
No sé que quería pero mis nervios de nuevo aumentaban. Termine
de vestirme, me lave la cara, mire en el espejo e intente poner cara de
que nada había pasado. Era difícil ya que solo pensar en
lo que había pasado me recorría una sensación por
el cuerpo que
Respire profundamente y salí del baño. Mire a mí
alrededor, todo el cuarto estaba normal medio despelotado. Pero nada fuera
de lo común, como si no hubiera pasado nada. Miro por la puerta,
él estaba en la cocina arreglando no sé que cosa, con su
vaquero puesto y una remera negra. Me acerque y pregunte suavemente, -¿tu
madre?-. Él respondió con un tono firme, como para que lo
escucharan se acostó y te dejo recado, que la disculpes esta
con sueño y saludos-. Mirándome a los ojos, con una mirada
de picardía dijo -¿ya estas lista? te acompaño-.
Salimos de la casa, caminamos una cuadra sin decir palabra alguna. Yo
realmente no sabia que hacer, pero él
¿Estas bien?-, me sorprendió su pregunta, -¿como
te sentís?-, -bien, cero- respondí. Te gusto, te parece
que me excedí-, eran preguntas estúpidas por supuesto que
estaba bien, claro que no se había excedido, había sido
la sensación más espectacular que yo había sentido,
pero no eran respuestas para dar en la calle. Hubo un silencio, yo no
respondía, el insistió -¿segura que estas bien??-.
Increíblemente yo conteste si, pero quedo inconcluso- el
sorprendido, no menos que yo por ese comentario, se sonrió diciendo.
-No esperaba menos de vos sabia que ibas a entender- -¿entender
que?- pregunte. El no contesto, pero yo no insistí.
Caminamos unas cuadras más, en silencio y entramos en el parque.
Yo recordaba lo que acababa de pasar, sus manos, su olor, su piel, su
boca. Como me tocaba, pensarlo siquiera, me hacia temblar. Era una noche
preciosa, pero corría una brisa fría y yo sin querer, me
estremecí. Dándose cuenta, me envolvió con sus brazos,
yo pensé por favor acá no. Probablemente mi cara debió
reflejar ese pensamiento, porque él me susurra al oído,
con voz suave y sensual. No te preocupes, no voy a hacer nada que
no quieras, ni que te ponga incomoda-. Me volví a estremecer, esta
vez me apretó más fuerte y luego me soltó.
Seguimos caminando, yo lo miraba de reojo. Era cómico, acababa
de hacer algo fantástico conmigo. Sin embargo caminaba con sus
manos en los bolsillos, su cabeza gancha y esa manera tan peculiar pero
sensual que tenia de caminar. Había que reconocerlo todo en él
era sexy, no había nada que me desagradara. Sumándole a
eso su sensual y dulce manera de hablar, la manera en que me tocaba y
sus besos, por dios su ¡lengua! Era increíble, me dio como
cosa verlo así, creo que pensaba que yo, no sé. Pero de
repente por mi cabeza paso la idea de que, -y si la espera que le diga
que seamos novios o ¿algo así?-. Yo no quería novio
ni nada semejante, él era mi amigo y ahora él era mí...
¿Que era él?, ¿que pretendía? Increíblemente
los dos a las ves dijimos, -¿y ahora?-, nos miramos y reímos.
Habíamos llegado a la puerta de casa, pero la pregunta no tenia
respuesta. Novios - volvimos a decirlo a la vez, reímos y
él hizo con una mano un gesto como diciendo te dejo hablar. No
te ofendas- dije, -fue increíble- continué mientras el se
sonreía; pero nosotros ya lo habíamos hablado, somos
excelentes amigos. De ahí a novios, no sé; vos ya sabes
lo que yo pienso de eso-.
Él me mira tenia en su rostro una cara de satisfacción
como si le hubiera sacado una peso de encima. Que bueno que
lo entendiste- dijo -por un segundo me hiciste pensar que había
estado errado en lo que hice-. -No creo- respondí con una mueca
de picardía, mira que vos no estuviste nada mal para ser
tú
-. -¡¡¡Me están esperando!!!-
le interrumpí con cara de decilo fuerte y te mato. Esta bien
pero antes ¿me puedo despedir?-. Mientras lentamente se acercaba,
cuando de repente dije- ¡no!-. Él retrocedió enseguida
y quedo desconcertado, -a menos que quieras que piensen que somos novios,
no lo hagas- dije suavemente.
-Tenes razón- me susurro apoyado en la baranda, -pero quedo
inconcluso- dijo rozándome con su mano la entre pierna.
Luego me dio un beso en la mejilla y se marcho.
Entre a casa, mire el reloj, eran las 4.00 de la mañana, todos
estaban dormidos. Me incorpore fui hasta el cuarto, solté el bolso
y me tire sobre la cama.
No podía creer lo que había pasado, era increíble.
Todavía tenía en el cuerpo su olor y la sensación
de su piel, pero estaba tan cansada que enseguida quede dormida. Sin saberlo
nuestra relación cambiaria radicalmente
Annkaxia ~ ?
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