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Hola nuevamente amigos lectores, soy José de la Cd. De México,
hoy les voy a relatar algo que me sucedió hace no mas de dos años,
para los que vivan en la Cd. De México o la conozcan sabrán
de las bondades de nuestro sistema de transporte colectivo Metro
a las 9 de mañana en una de las líneas que mas se atiborran
de gente a esa hora la línea 2, esta corre de Taxqueña al
Toreo de 4 caminos, pues bueno voy a los detalles:
Como les comente eran alrededor de las nueve de la mañana, yo estaba
en búsqueda de trabajo pues me encontraba desempleado y me dirigía
al centro de la capital a registrarme en una bolsa de trabajo, me subí
en la estación Ermita, el vagón del tren iba verdaderamente
hasta la madre no cabía un alma mas, como pude me hice de un espacio
junto a la puerta y cerrar esta quede como muñeco de peluche con
gomas pegado al medallón de cualquier coche, afortunadamente en
la siguiente estación bajaron algunas personas y pudimos estar
un poco mas cómodos, solo un poco, en esa misma estación
subió una jovencita de mas de 18 años de tez y piel morena
clara, cabello negro lacio y negro y toda la pinta de una chica que va
al bachillerato, con mochila y todo eso, lo que verdaderamente me llamo
la atención fue su vestimenta, falda y blusa de lycra color negra
ajustadísima al talle y encima una chamarra de mezclilla un poco
fuera de lugar, mallas negras y unos zapatos tenis, que ni son zapatos
ni son tenis, no se si ha visto este tipo de calzado un poco raro. Lo
que hay que hacer notar eran unas tetas del tamaño de una naranja
que se veían que sufrían de su encarcelamiento, pues la
lycra se veía demasiado apretada pero esa visión hizo que
me pusiera erecto de inmediato, como llevaba traje el saco me disimulaba
el bulto, y señores en una de las ocasiones que quiso acomodarse
me dejo ver un culito verdaderamente hermoso, dos nalguitas de regular
tamaño bien formaditas y levantaditas y como era de esperarse mi
verga respondió poniéndose mas dura, el destino quiso que
esto no quedara en una chaqueta mental y en uno de tanto empellones por
acomodarse esta niña termino de espaldas frente a este su servidor,
al sentir sus duras nalgas contra mi verga, que acusaba una dureza que
era mas que evidente no pude mas que dejar salir un pequeño gemido
pues me había cogido por sorpresa y la verdad fue delicioso, ella
al sentir a mi fiel compañero ante la imposibilidad de moverse
lo único que acertó a hacer fue a recarga su espalda en
mi pecho y tratar de retirar sus nalguitas de mi pelvis y todavía
me dijo disculpa- ja, ja como si hubiera hecho algo malo, la verdad
me dio risa, y acercándome a su oído lo dije no hay
problema la verdad fue todo un placer-, y en verdad lo fue, ella voltio
y me respondió con una sonrisa muy picara y acto seguido me volvió
a colocar sus nalguitas en mi verga esta vez recargando todo su peso en
mi, yo estaba de frente a una de las puertas que no abren en esa parte
de la línea así que no había hacia donde hacerme
y continuo recargándose mas y mas, una y otra vez haciendo movimientos
circulares de vez en cuando, ¡¡estaba haciéndome una
paja con sus nalgas!!! Y pues ella se veía que lo disfrutaba pues
me volteaba a ver de vez en cuando sonriendo y mordiéndose los
labios las cosas estaban subiendo el calor que ya se sentía dentro
del vagón. Yo metí por debajo de su chamarra mis manos hasta
que estuvieron en sus tetas y empecé a acariciarlos y apretujarlos,
era como lo supuse bastante duritos sus pezones eran chiquitos y se sentían
muy bien debajo de esa blusita, metiendo por debajo de la blusa mis manos
las libere y los acaricie con mas celeridad ella estaba que se derretía
y los recargotes se habían convertido en verdaderos choques contra
mi, la gente solo se nos quedaba viendo pero poco nos importaba, estábamos
gozando de lo lindo, baje una de mis manos le levante la faldita por la
parte atrás y le baje las mallas y su tanguita la hice a un lado
esta empapada de sus jugos hasta media pierna me saque la verga y le penetre
su coñito desde atrás ella voltio y me movió la cabeza
como diciendo que no lo hiciera le susurre al oído -como no, te
la vas a acabar toda- y la empecé a penetrar una y otra vez la
zorrita ya no era virgen pero su coñito estaba muy apretadito y
me daba un placer sin igual, pero no quise vaciarme allí, se la
saque y la enfile hacia su culito ella al sentir la maniobra, solo me
dijo, -despacito por favor, que no he hecho un anal todavía- y
eso me encendió, la iba a desvirgar su culito y poniendo un poco
de saliva en mi verga y en su anito, penetrándola un poco con mis
dedos, le puse mi escroto en su anito y en dos empujones jalándola
de la cintura su esfínter cedió a mi verga, ella dejo salir
de su boca unos gemidos que apagaba intentando apretar sus labios, estaba
tan estrecho si agujerito que bastaron pocas penetraciones para vaciarme
dentro de ella, ella llegaba a su tercer orgasmo pues sentí muy
bien los dos anteriores, en este de plano tuve que soportar su peso entre
muy brazos y mi verga que seguía clavada en su ano, le saque mi
pene que ya regresaba a su estado de reposo y nos acomodamos un poco la
ropa, la gente que estaba a nuestro alrededor que eran prácticamente
puros hombres y solo una mujer nos veían con cara de asombro, incredulidad
y excitación, nos bajamos en la estación Pino Suárez
y uno de nuestros espectadores nos dijo al salir vaya par de calientes,
me han dejado con ganas de empalarme a la primera que se me cruce- y los
dos viéndonos nos empezamos a reír, la mujer que estaba
viéndonos, me dio su teléfono y haciendo una seña
con la manos con la que me invito a llamarla, cosa que hice pero después
le platicare de ello.
Reyna, que así se llama la niña que me folle, me dio sus
datos y su teléfono y todavía de vez en cuando nos aventamos
un buen polvazo pero ya en lugares menos públicos, pero esa ocasión
fue memorable, pues fue mi primer y único palo en el metro.
Saludos a todos, si tienes algún comentario házmelo saber.
Hombre_d_gris@hotmail.com
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