Melissa y Manuel

Hola, soy Melissa otra vez con otro de mis relatos, hoy voy a contar una historia que espero que les guste. Todo transcurre durante la tarde, salía de mi trabajo y para no mentirles coqueteaba con un chico al que solo voy a llamar Manuel, era un chico de cuerpo bien formado, atento y muy dulce. Quede en encontrarme con Manuel a unas cuadras de mi trabajo, era algo que veníamos planeando durante mucho tiempo después de tanto histeriqueo encontrarnos fuera del trabajo para conocernos mas profundamente, y al final se dio semejante encuentro.

Nos fuimos a un hotel muy cerca de donde estábamos, hubo besos muy dulces y otros un tanto fogosos, manos muy suaves que recorrían mi cuerpo y otras en las que me demostraban que iba a ser suya en cualquier momento. Yo acompañaba esa situación haciendo lo mío, llenando de besos su cara, su cuello, pasando muy lentamente mi lengua por su oreja, recorriendo su espalda con mis manos.

Quedamos uno enfrente del otro, el saco mi remera y quede solo con mi ropa interior, nos fundimos en un beso que creo que fue el mas lindo de todos, recorrió con sus manos mis hombros y después acerco su boca para recorrerlos con su lengua había de fondo una música muy suave y luz muy tenue eso hacia que la situación sea más romántica, cada beso y cada caricia que el me hacia correr por mi cuerpo provocaba que mas me entregue.

Yo saque su remera y recorrí su pecho con besos hasta que llegue a su cintura, quería provocar en el subir su temperatura hasta el punto que no de mas y necesite saciar sus deseos más profundos conmigo. Saque mi corpiño, con una mano acariciaba mis pezones poniéndolos aun más duros a pesar de la excitación que tenia, eso a el lo volvió loco y saque con mí otra mano su pija del pantalón que ya quería ser comida con todo furor. Me recosté en la cama, metí mis manos dentro de mi bombacha y notaba que mi clítoris no daba mas y mis ganas de saber que sentía el dentro mío tampoco. Saboreé mis dedos delante de el, y eso lo excito mucho mas, saco mi bombacha y me recorrió con su boca hasta llegar a mi concha, paso su lengua por cada rincón, eso me hacia estremecer y retorcerme como loca, después me dio vueltas y recorrió con besos mi espalda se sentía tan suave, tan despacio, que me hacia imaginar que ese momento era eterno. Me di vuelta y lo recosté yo a el sobre la cama, recorrí con besos hasta llegar a su pija, estaba tan dura, tan excitada, que no podía esperar hasta saber que sabor tenia semejante cosa. Primero recorrí su cabeza con mi lengua y mucha delicadeza, a medida que la saboreaba me iba comiendo un poquito mas y un poquito mas hasta que creo que la metí toda en mi boca. Él me decía que le encantaba como la chupaba, y Corría mi pelo para ver el prolijo trabajo que estaba haciendo sobre su pija. Gemía por cada bocado que metía de su pija dentro de mi boca, lo volvía loco y no quería que pare, me decía una y otra vez: hay, así, me encanta..!!

Nos pusimos como para un 69 y empezamos a lamernos nuestras partes, el hacia todo lo posible para volverme loca y yo chupara mucho más rápido su pija, yo no aguantaba mas quería ser suya ya.

Se recostó arriba mío y la metió muy lentamente, lo acompaño con unos besos que no me dejaban respirar, a su vez mezclaba mis besos con gemidos por que el placer que sentía mi cuerpo era mucho mas de lo que me podía imaginar. Hasta que la sentí toda dentro de mi, empezó a moverse para lo cual yo ya estaba para un sexo lujurioso de lo desenfrenada que estaba. Lo abrace con mis piernas y agarraba con mis manos su cola, para ayudarlo a moverse de acuerdo a lo que yo quería en ese momento. Yo estaba muy excitada y eso me hizo venirme toda a lo que me dijo: hay que calentito que se siente!! Saque su pija dentro de mi y la volví a saborear como nunca de arriba abajo y el mientras metía sus dedos dentro mío, luego los sacaba y los pasaba por mis labios para poder pasar mi lengua por ellos. Se sentó en el borde de la cama y me hizo sentarme arriba de el dándole la espalda, yo baje lentamente para poder disfrutar cada momento, baje del todo y ya la tenia toda dentro mío, mientras me movía encima de el, Manuel recorría con su boca mi espalda, eso me volvió loquita y empecé a moverme cada vez más rápido encima de el. Nos volvimos a tumbar sobre la cama y me puso en 4 enfrente de la cama había un espejo donde yo podía ver su cara cada vez que me la metía y el podía ver la mía como disfrutaba de la situación que estábamos viviendo. La metió otra vez pero esta vez fue de golpe y eso me hizo gemir de placer, le pedía que por favor no parara de moverse, que esa posición me encantaba, quería sentirlo dentro mío todo el tiempo, era todo muy difícil de explicar, las sensaciones, el deseo y la intriga que sentía por el. Hasta que acabo y apoyo su torso sobre mi espalda.

Estuvimos un rato largo para poder saciar nuestras ganas pero creo que valió la pena, no?

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