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La amiga de Marta |
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| Esta historia pasó hace ya unos meses pero quiero compartirla con todos vosotros; resulta que por esa época vivía ocupando la habitación principal en un piso compartido en Madrid. Mi nombre es Omar y tengo 35 años; Marta que por ese tiempo era
mi novia me presentó a una amiga: Ana, a la cual conocía
desde tiempo atrás cuando vivió en Valencia, la historia
empieza cuando un buen día, ambas vienen a visitarme al piso; durante
visita empezamos a charlar y Marta me comentó que Ana tenía
un pequeño problema, el cual era que en un breve tiempo (al día
siguiente) tenía que salir de la habitación que ocupaba
ya que el piso en donde vivía había sido vendido, que necesitaba
quedarse en algún sitio hasta conseguir alguna habitación
a donde irse; me comentó también que no la podía
llevar a su casa ya que a sus padres no le hacia mucha ilusión
la idea. Me preguntó si podía quedarse allí conmigo,
yo después de reflexionar un poco le dije que si, pero siempre
y cuando fuera por poco tiempo y estuviera dispuesta a pasar las incomodidades
de vivir en la habitación de un hombre; a lo cual Ana respondió
que si. Pasaron los días hasta que al llegar el viernes regresé del trabajo como habitualmente, con un tanto de sed y calor, y es que estábamos en julio; decidí tomar una cerveza que tenía en la nevera y sentarme en el salón a ver un poco la tele, al verme Ana se acerca y me acompaña, después de un rato de estar entretenidos la invito a tomar una cerveza, lo cual ella acepta; y así fueron pasando los minutos y una cerveza sucedió a la otra hasta que después de un largo rato (eran como las 2 de la madrugada) nos sentimos cansados y decidimos irnos a dormir, ya dentro de la habitación y estimulada tal vez por las cervezas que nos habíamos bebido, Ana no tuvo ningún reparo en desvestirse completamente delante de mí, desnuda realizó posturas que llamarían a la provocación, que subirían la libido a cualquier hombre y es que Ana estaba bastante buena, con pocas tetas, pero bien; pensé que esa era mi oportunidad, que no podía desperdiciarla; así que raudo procedí a quitarme la ropa, me acerqué lentamente hacia Ana; estando ella de pie empecé a acariciarla suavemente, comenzando por su cara y su pelo el cual olía maravillosamente bien, luego fui bajando lentamente por su cuello el cual fui besando con pasión y ternura, luego bajé un poco y pasé a besar sus tetas con las cuales me entretuve un buen rato, seguí descendiendo a través de su cuerpo suavemente perfumado y repasé con mi lengua su vientre el cual era firme pero suave, seguí bajando y me encontré con su pubis el cual era verdaderamente angelical, poseía unos vellos finos que cubrían su sexo; llegué a su vagina y la besé suavemente, ella me recibió abierta de piernas y me correspondió frotando suavemente su coño contra mi boca, seguí así lamiendo su clítoris y su pequeño orificio anal, mientras mis manos sujetaban firmemente su culo; después de un rato en esa labor empecé a notar como subían las palpitaciones de su corazón, como se contraían sus músculos y empezaba a retorcerse del placer gimiendo suavemente, después de un momento llegó el orgasmo y Ana quedó relajada pero con ganas de más marcha, como yo estaba ya completamente a punto enfunde mi pene contra aquella cueva del placer completamente lubricada y dispuesta; ella me pidió entonces que no me corriera dentro, luego la penetré repetidas veces en su coño y ano, cuando estuve a punto de eyacular saqué mi pene y ella procedió entonces a hacerme una mamada muy bien hecha, monumental diría yo, porque se tomó toda la leche de una forma como nunca antes me lo habían hecho. Todo un polvazo!!! y así hasta 3 polvos más en esa memorable noche, luego de lo cual nos quedamos dormidos. Al día siguiente Marta nos vino a visitar al piso y Ana se comportó
como si nada hubiera pasado, esa tarde salí con Marta y después
de estar de tapas la noche del sábado volví a casa algo
cansado pero con el recuerdo de lo que había sucedido la noche
anterior, llegué al piso y encontré a Ana en el salón,
era algo tarde pero me dijo que quería hablar conmigo y acepté;
me manifestó su sentimiento de culpa por lo sucedido y me dijo
que eso no era correcto, ya que Marta era una buena amiga y que yo era
su novio, que todo había ocurrido por las copas que nos bebimos;
pero me dijo también que no había disfrutado tanto del sexo
como aquella vez con cierto morbo, comprendí entonces que la niña
quería más batalla y que era una verdadera zorra en celo,
así que sin más fuimos a la habitación y esta vez
completamente sobrios, nos desnudamos y echamos polvos y más polvos,
como en la noche anterior; y así todos los días, hasta que
se fue de casa después de 3 semanas, a una habitación que
había encontrado un tanto lejos de donde yo estaba; aún
así nos seguimos viendo ocasionalmente durante 3 meses, luego de
los cuales tuvo que volver a Valencia ya que las cosas no le fueron muy
bien por aquí. Al poco tiempo terminé con Marta, y a día
de hoy me queda la duda de si se llegó a enterar de lo sucedido
con su buena amiga Ana. Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí |
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