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Jenny, la prostituta del caballero |
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Nunca había pensado en engañar a mi esposo pero su cuerpo
y figura me atraía como un imán, ese hombre me mojaba completa,
su cuerpo y su manera de ser me volvía loca, a tal punto, que una
vez tocó de casualidad mis nalgas, casi me desmayo de placer, me
pidió mil disculpas por lo que había sucedido, que ganas
de haberle dicho tócame toda y hazme lo que tu quieras, acepté
su disculpa con rezongo pero en fin era un caballero, yo solo deseaba
ser una más en sus brazos. Pasó casi un año, deseando
que me hiciera de él pero nada a pesar de mis pequeños gestos
de provocación que a veces fueron más que una simple provocación. Ya no aguanté mas e intento hacer algo, mi desesperación
por ese hombre era cada día más, su forma de tratarme, su
olor a macho, su físico me volvían tontita cada vez que
lo veía, mis diminutos calzones se me mojaban solo con verlo, hecho
que me llevó a cambiar mas de seis veces mi calzón en el
día en algunas ocasiones. En reiteradas ocasiones cuando tenia sexo con mi esposo imaginaba que
era él quien me poseía, a veces mi esposo se daba cuenta
que pensaba en otro hombre, cuando me preguntaba porque hacía eso,
le decía que no pensaba en otro sino que imaginaba la escena romántica
de tal película, aunque no me creía nada igual quedaba tranquilo. Decidí tomar el toro por las astas y hacer que ese hombre me culeara,
como se dice en mi país, si anhelaba que se hombre me diera una
buena culeada, me sentía una perra en celo por ese hombre y más
en celo cuando estaba ante él. Preparé un plan que debía llevarme a mi objetivo final,
analizando la situación, me di cuenta que el mejor día para
hacer lo planeado era un viernes, ese día mi esposo tenía
que viajar por razones de trabajo por casi cuatro días fuera de
la ciudad. Respecto a él no me preocupaba mucho su situación,
sabia que su esposa tenía que irse a visitar a su padres como lo
hacía todos los fines de semana. Osea ese hombre iba a ser mío
casi dos días sin que él lo supiera. Preparando mi entrega
a ese hombre, el miércoles conversé con él, le pedí
si me podía acompañar el viernes ya que iba a estar sólita
porque mi esposo tenía que irse temprano de viaje, él caballerosamente
aceptó, uuuuuuuuuf su sí y su mirada a mi zorra, como él
la trataría después, fue como si adivinara que no solo quiera
compañía, que ganas de decirle si, es para que me maltrates
lo que has mirado. Como sabía que la ocasión era única y debía
aprovecharla de la mejor manera posible, pero con el cuidado debido para
no levantar sospecha tanto de mi marido como de él mismo. Hice
toco con el máximo de sigilo. Compré todo lo necesario para
la ocasión, algo para comer, beber y por supuesto una que otra
cosa para verme más atractiva y sensual pero sin caer en lo vulgar. Llego el día, no había tiempo para detenerse ni tampoco
lo pensaba hacer. Mi esposo se fue a la hora fijada, 11 de la mañana,
con calma empiezo a preparar todo, el aseo del departamento, después
de almorzar preparo lo que vamos a comer y beber esta noche, todo esta
delicadamente preparado. Ahora falta que arreglar lo principal de la fiesta,
ósea yo, miro el reloj y ya eran las tres de la tarde, decidido
ir a la boutique, pido uno que otro retoques nada exagerado pero que sea
atractivo, un buen peinado, manicure y otras cosas, me gusta todo como
queda. Me dirijo a la casa, ya cerca de las siete de la tarde. Faltaba
menos de dos horas para que el vecinito me hiciera más que un simple
juguete de él, tenía el tiempo justo para bañarme,
perfumarme y vestirme para la ocasión tan deseada. Me tomo un buen
baño, relajador y excitante, me perfume mi cuerpo delicadamente,
me veo en el espejo mural del baño, no podía creer lo excitante
que me veo, esa chica de 26 años, 1.72, ojos claros, morena, pelo
rubio (aunque no natural, me viene bien), con unas medidas de miedo 93-58-91,
pechos firmes, con una aureola pequeña y un pezón un poquito
largo, todo de color normal, un estomago plano, piernas bien torneadas,
nalgas duras y levantadas y esa vagina con pocos pelos bien cortitos y
rasurado, el que espera un castigo ejemplar esta noche, ahí está
desafiante para ese hombre. Esa chica que se reflejaba en el espejo era
yo. Me miro una y otra vez todo mi cuerpo, giro y veo mi cola, a la cual
le tiro un beso y le digo que se cuide porque dependiendo de cómo
sea él, capaz que visite su tesoro escondido, es extraño
pero primera vez que me excito al ver mi propio cuerpo sabiendo que será
en poco tiempo más maravillosamente maltratado y humillado y eso
me gusta. Me empiezo a vestir, tomo mi diminuta tanga hilo dental de encaje,
solo un hilito por atrás y los costados y adelante un pequeño
rectángulo, me la coloco, me veo en el espejo, mis labios apenas
eran cubiertos, al parecer la tanga era muy chica para mi pero me gusta
como se marca mis labios en ella, veo mi cola y noto que detrás
el hilo se pierde maravillosamente entre mis nalgas y la parte de arriba
del mismo se ve muy erótizante, luego me coloco el vestido más
pequeño que tengo, con suerte me llega a un cuarto de mis muslos,
lo anudo a través de mi cuello, es sueltecito nada de ajustado
al cuerpo, me sienta bien, es bastante transparente sin ser grosero, me
contemplo en el espejo y veo mis pechos perfectamente a través
del vestido marcándose muy bien mis pezones, como también
me percato que mi hilo dental se ve claramente a través de él
pero no es grosero como se ve, diría mas bien se ve muy sexy. Mirándome
bien veo incluso mis labios y mi oscuro monte de venus, para que decir
de mi cola la cual se ve como mis nalgas devoran ese hilo, aunque más
me gustaría que devorará algo más grueso y largo,
me dio la impresión que mis nalgas hablaran y decían que
las tocaran y castigaran sin piedad, hecho que esta noche espero que suceda,
que la castiguen sin piedad. Me coloco los zapatos celeste de tacón
del mismo color del calzón y el vestido, me doy los toques finales
y me encuentro lista, estoy para perderme en el placer de otro hombre
esta noche, mi mente no piensa en nada solo en como mi cuerpo se comportara
esta noche y deseando que lo traten como se merece. Miro el reloj falta
poco, hago tiempo ordenando el baño, mi dormitorio, la sala de
estar, reviso el vituperio, mi cuerpo y mi sexo como mi mente están
listo para la fiesta. Son pasadas las 21:00, cuando suena el timbre del departamento, no dudo
que sea él, solo dudo en dar el último paso al placer, suena
otra vez el timbre, me levanta el vestido y toco mi calzón, no
puede ser ya estoy algo mojada, cierro los ojos y me deseo suerte, abro
la puerta y ahí esta él, el hombre que moja mis diminutos
calzones como nadie, con su voz de macho, con su casi 1.90, fornido, educado,
con sus 43 años de edad, que lo hace verse maduro y varonil. Me saluda y me da un beso en mi mejilla izquierda, me trae un ramo de
flores, dice que son para hacerme compañía, me mira de la
cabeza a los pies, se devuelve y se detiene en mi zorra unos segundo luego
vuelve hacer su recorrido hasta mis ojos y me dice que me encuentra hermosa,
le doy las gracias por el piropo, le digo que él no esta nada mal,
con su polera, su pantalón y zapatos. Sus ojos se dirigen a mis
pechos y luego a mi coñito, siento que toda va bien, lo hago pasar,
cierro la puerta y cuando lo miro veo que sus ojos están mirando
mi culo, hecho que me gusta, mientras me mira levanta los ojos como si
dijera que cuerazo tiene esta tipa. Lo invito a sentarse, escoge él sofá mas cómodo
que hay en la sala, antes de sentarme le invito un trago, cuando voy a
la cocina me percato a través del ventanal que tiene toda su mirada
en mi nalgas, me empieza hablar pero no deja de mirarme mis nalgas hasta
que me desaparezco, devuelta clava mis ojos en mi coñito uuuuuuuuuuuuf
que ganas de decirle tómalo es todo tuyo ya esta jugoso por ti,
le pregunto que mira, su respuesta me sorprendió, me dijo tu diminuto
calzón que se ve a través del vestido, que gana de decirle
espero que veas mas adentro de mi calzón, le pedí disculpa
por usar esa ropa, diciéndole que el calor me hace vestir así,
luego acerco su trago donde esta sentado, me inclino lo máximo
que puedo sin ser grosera y dejo que vea mis pechos, a lo cual él
no duda en mirar tan bello par de melones, no digo nada ni él tampoco,
salvo gracias por el trago, me reintegro a mi posición de pie,
me doy un giro algo rápido sin querer y mi vestido se levanta,
su ojos se clavan en mi intimidad, le pido disculpa por lo acaecido, pero
él me pide disculpa a mi, diciendo que lo disculpara por ver tan
bella y hermosa intimidad, gracias le digo, le pido que me de un segundo
para traer algunas cosas para comer. Cuando pongo la bandeja en al mesa
de centro, giro mi cuerpo dándole la espalda donde esta él
y me inclino dejando que él viera todo mi culo de ramera como él
me diría más tarde, mi vestido se subió más
de lo que yo deseaba, como estaba un poquito abierta de piernas vio mi
tesoro más preciado a través de mi hilo dental que estaba
ya mojado no en extremo pero estaba mojado, además mi zorra esta
bastante inflamada con la presencia de ese hombre. Después de tan
bella escena ofrecida gratis para él pero no toda hecha intencionalmente,
me siento en el mismo sofá que esta él, al sentarme el vestido
se me sube más de lo apropiado quedando a la vista todo mi pequeño
calzón, él ante que me acomode mi calzón para que
no se me viera, me dice que pequeñita y linda es tu tanga tan linda
como tu, me puse roja y nerviosa, desviando su comentario, le pregunto
¿como está? y de ahí en adelante nos ponemos a conversar
amenamente, pasada la una de la mañana recién empezamos
hablar de sexo todo lo anterior había sido una entretenida conversa
de cosas personales de él y de mí, ahora faltaba hablar
solo de nuestras sexualidad, la conversación empezó tímidamente
como era lógico pero entretenida, al final de cuenta él
sacó más cosas de mí que todo lo que ha sacado mi
esposo durante estos cuatros años de casados, sin equivocarme aunque
supe demasiadas cosas de él en lo sexual diría que él
me desnudo conociendo mi sexualidad, le conté desde que salieron
los primeros pelos en mi vagina hasta ahora, además de mis fantasías,
mis sueños, mis deseos reprimidos y mi plan. Sí, el descubrió
mi plan, lo supo todo, que había hecho para llegar a ese instante
con él, le dije lo que pensaba de él, cuantas veces había
tenido sexo con mi esposo pensando en él y que solo deseaba ser
de él al menos esta noche. La atmósfera era especial, todo
a esa altura estaba dado para satisfacer mi deseo. Llego el momento en
que todo lo que se podía conversar se habló, no había
mas tema por ese día, nos miramos un largo rato, sabia que él
deseaba lo mismo que yo, pero ninguno de los dos daba el paso final, nos
miramos más de dos minutos ¡¡¡ creo !!!, sin
decir nada, de pronto él se me acerca y me dice tu sabes cuales
son las condiciones para estar contigo, él me había contado
como me quería, yo lo sabia muy bien, el deseaba simplemente que
fuera su prostituta, si una prostituta que satisfaciera toda sus fantasías,
sin mucho preámbulo le respondí, tu sabes mejor que nadie
lo que deseo en lo más íntimo. Antes que le termina de hablar,
me pone un dedo en mis labios en señal de silencio, me ordena colocar
música, mientras hago eso, el apaga la luz y abre las cortinas
de mi departamento de par en par, luego se acerca a mi por atrás,
aun seguía poniendo la música, jala el hilo del vestido
que esta anudado en mi cuello y este cae, de pronto siento un fuerte y
seco golpe en mi nalga derecha, me duele porque fue demasiado fuerte,
giro mi cara, lo miro, veo como observa mi cuerpo, me gusta su cara de
satisfacción y de malicia, se da cuenta que lo miró, mi
mira y mientras nos miramos me da otro golpe seco y fuerte en mi otra
nalga, luego de eso me da una sonrisa como diciéndome aquí
ordeno yo, le sonrío en señal de aceptación de sus
reglas, me doy vuelta y termino lo que había empezado. Es extraño
porque aunque estoy algo nerviosa me siento feliz y deseada como nunca,
me gusta eso, este hombre ya me había dado dos fuertes golpes en
mis nalgas, dando señal de su dominio sobre mi y en vez de asustarme
me siento mas deseada y excitada. Una vez puesta la música me voy
donde él esta ahora, mientas camino él me contempla con
malicia en toda mi magnitud, no me encuentro con temor pero si algo nerviosa
pero también me siento osada y atrevida. No se si alguien me mira
desde a través del ventanal, solo sé que esta noche será
maravillosa, me acerco más a él y nos besamos, mmmmmmmmmmm
pensé que me iba a morir y más aun cuando empiezo a sentir
sus manos recorrer mi cuerpo, cuando mete su mano por delante de mi cuerpo,
coge mi tanga y la jala hacia arriba, uuuuuuf me la mete entre mis labios,
el dolor y placer de esa zona me hace gemir, le digo mi amorrrrrrrrrrrrrr,
él en respuesta a mis palabras, me da un seco palmazo en mi nalga
que me hace ponerme de puntillas, me empieza a tratar como deseo, con
en mi sueños reprimidos que tan fácilmente él saco
de mi cuando conversamos hace un rato atrás. Obedezco a sus ordenes
y le empiezo a desnudar suave y lentamente, saco sus prendas una por una,
primero su polera, luego sus zapatos, correa, pantalón y por ultimo
su calzoncillos, mis ojos no pueden salir de la admiración de su
polla, es inmensa y sus bolas también, pensé, este hombre
me deseaba matar con tanta carne, cuando vi esa verga mi adoración
fue mayor hacia él, lo miró a los ojos como diciéndole
y todo esto es para mi, él me mira como diciéndome con pena
que si, todo era para mi, se sienta y se acomoda de la mejor forma, me
ordena hacer lo que es obvio y lo que por primera vez deseo con tantas
ganas, chupar su verga, le doy un beso a su pene en señal de respeto
y permiso e inicio mi trabajo, primero cierro mis ojos y lo empiezo a
adorar suavemente con mi boca y manos, todo suave muy suave, a medida
que me desesperaba y sentía las palabras de él en mis oídos
junto con la música de fondo, mi placer y plan ya estaba pagado
y eso él lo sabía, abre llevado unos 15 minutos mamando
esa verga, la tengo casi todo su grueso y largo vergajo en mi boca, cuando
siento un cachetada en mi cara, lo miro como pidiéndole explicación,
me duele me hace llorar se lo muerdo causalmente por la cachetada, hecho
que me hace recibir otra cachetada mas fuerte que la anterior en la otra
mejilla, lo miro a los ojos como preguntándole porque lo hizo ,
sus ojos me lo dicen, solo estaba castigando lo que es de él, a
partir de ese instante me di cuenta que era ser una prostituta casada
e infiel, llorando y adolorida volví a mi trabajo, aunque no sabía
que ese hombre fuera tan violento solo tenía claro que ese juego
me lo busque y él era el hombre indicado para satisfacerme, sigo
mamando su hermoso animal con mas empeñó y respecto que
antes, sabiendo que el camino estaba echado y que de ese hombre ahora
empezaba a pertenecer, al menos sexualmente, abre adorado casi una hora
esa bella verga y sus maravillosas bolas, se lo besaba, lo chupaba, me
lo metía todo lo que podía en mi boca, una y otra vez hasta
que llegó mi premio a mi trabajo de ese instante, era la primera
vez que probaba la leche de un hombre y más aun la primera vez
que me la tragaba, me tome toda hasta la última gota de su néctar
a pesar de mis arcadas iniciales, acabó como buen lechero y yo
trague toda como una buena guagua que se toma toda su leche, una vez terminada
mi labor, esa experiencia me dio mucha satisfacción aunque me originó
sentimientos encontrados, si bien lo encontré delicioso cuando
me acuerdo de ella, me duelen sus cachetadas e imagino ver sus ojos diciéndome
yo solo abuso sobre lo que es mío. Después de haber dejado limpio y brillante su vergajo, me ordena
pararme, él lo hace también y me da otra fuerte cachetada
en la cara que aun me duele como las dos anteriores, me felicita con las
palabras más obscenas que pueden existir por mi buen trabajo realizado
a su masculinidad, le sonrío y le digo que solo hice lo que una
buena prostituta sabe hacer. Luego tira de mi hilo dental y me lo saca, aunque lamento que lo rompiera,
sé porque lo hace, se para y me ordena sentarme con las piernas
sobre las mangas del sillón, me da un beso en la boca mientras
con su mano derecha pellizca fuertemente mi pezón izquierdo, su
beso lo respondo con la máxima pasión del momento, luego
se arrodilla quedando su cara a la altura de mi coño, mmmmmmmmm
de solo imaginarme lo que me hará me mojo más, empieza a
comerme mi coñito hasta que me hace acabar en terribles orgasmos
que me hicieron gritar y doblarme de placer en cada uno de ellos, su inicio
suave alrededor mi zorra de puta como él le decía y a medida
que se acostumbraba a mi sexo, empezó a castigarlo sin piedad,
dándoles fuertes chupones y golpes con sus manos, cuando cogía
mi clítoris con sus labios y los apretaba aaaaaaaaaaaaaah sacado
lo animal que era, mientras castigaba mi zorra con toda su boca y a veces
con sus manos, amasaba mis pechos, sentía que me los quería
arrancar, los apretaba, tiraba de los pezones hasta que se soltaban solo
de sus dedos, los peñizcaba y los golpeaba tan duramente que el
placer se confundía con el dolor, al final cansado de tanto gozarme
y hacerme venir maravillosamente con su boca en mi coño, se para
con su maravillosa masculinidad a cien, la cual acerca a mi cara, me toma
del pelo fuertemente y me lleva a su verga, la tomo y se la empiezo acariciar
con mi boca, abre durado unos dos deliciosos minutos, me corre de ella,
me levanta jalándome aun mas fuerte que la vez anterior del pelo,
me lleva al medio de la pieza, desde donde mis vecinos podían ver
todo lo que hacíamos, bota las cosas que habían en la mesa
de centro, se acuesta en ella y me ordena penetrarme su bestia, asustada
por tan grande animal, me acomodo mirándolo de frente y me empiezo
a meter su asesino que no sé cuento mide, pero segura que mide
mas de 20 cms, me meto solita toda esa carne dentro de miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii,
el placer que sentí a medida que me lo iba comiendo y al darme
cuenta que lo tenía todo eso dentro de mi, fue algo indescriptible,
mientras subo y bajo y hacia movimientos circulares de pelvis, él
me insultaba groseramente y amasaba, golpeaba mis pechos tan fuerte que
me hacia desesperarme, obligándome a moverme más rápido
cada que generaba demasiado dolor, no sé cuantas veces acabé
en esa posición. Cansado él de esa pose, me dice basura
para, sal de ahí, luego se para él y de ahí en adelante
me empieza a colocar como él desea, me hizo hacer posturas que
nunca imaginé en mi vida, al final terminó cabalgándome
como una buena perra, me puso mirando hacia el ventanal y me empezó
a clavar a lo perra que él me decía que era. Cuando sentí
su pene en esa posición me hizo llorar de placer y humillación,
sus insultos, los duros y secos golpes en mis nalgas, el trato dado a
mis pechos y la forma en que trataba mi coño con ese hermoso demonio
acabaron con mi fuerzas, al final cuando acabo dentro de mi, caí
como un castillo de naipe sobre la mesa. Terminé con mi coño
y mi cuerpo completamente adolorido pero feliz, el castigo que recibió
mi coño fue ejemplar, nunca pensé que mi zorra como le decía
soportara tanto castigo y tan bien dado. Me doy cuenta que él también
terminó cansado por la hermosa guerra que tuvimos, más bien
diría su guerra contra mi cuerpo, después de un largo rato
descansando, me habla y me dice ramera vamos a acostarnos, antes de hacer
eso, nos dirigimos al baño, nos bañamos, él se acuesta
desnudo y yo me coloco un diminuto baby doll que había adquirido
para la ocasión. Él se alegra y me felicita por mi diminuta
prenda de dormir y por lo puta que soy, me siento feliz con este hombre
y su trato me hace sentir como una verdadera puta. Apartir de esa noche
ese hombre cumplió mi mas oscuro sueños reprimidos y yo
acepte gustosa mi condición, es decir: SER LA PROSTITUTA DEL CABALLERO,
después supe que a todas las chicas que tenían sexo con
él, le pedía la misma condición y que todas las que
aceptaron, él las prostituyó, yo no fue la excepción,
no se si lamento haber planeado todo para llegar hacer una prostituta,
aunque no era lo que buscaba, solo quería ser de él a lo
menos una noche, su cuerpo que me atraía demasiado, a partir de
esa noche, empecé a ser soy su prostituta, al principio me cogía
cuando quería, donde quería y como quería además
me pagaba, para sentirme realmente en mi condición de prostituta
pero después no solo él y mi esposo me culearon, sino todos
los clientes que él me trajo, aunque adoro como él me trata
y me gustaba mi condición para ser de él, lo único
que no me gustó fue que me prostituyera, pero independientemente
de eso, gracias a él aprendí a disfrutar mi sexualidad a
pleno. Este relato mas que contar mi vida sexual es un saludo a ese hombre que
me convirtió en la prostituta del caballero, aunque ahora él
ya no me culea porque me cambie de ciudad por el trabajo de mi esposo,
ojalá algún día, él lo pueda leer y vea lo
agradecida que estoy y que también sepa que sigo practicando lo
que él me enseñó aunque no tan seguido como cuando
era parte de su harén, la prostitución, a pesar de que no
me gusta hacerlo pero ni yo sé por que lo hago. Chile, 06 de marzo de 2004. jennifloresm@yahoo.es Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí |
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