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Marcos, el muchacho del gimnasio |
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Al pasar la veintena y entrar en la treintena por mi vida sedentaria
ya que me dedicaba de lleno a dar clases en varios institutos, mi cuerpo
el único ejercicio que recibía era el de las largas caminatas
o corridas para llegar a tiempo a cada uno de esos institutos. Un amigo con el cual me encamaba periódicamente vio la panza
que se me estaba desarrollando en demasía y comenzaba a colgar
hacia abajo de una forma muy fofa y desagradable, por eso me dijo: -Que horrible tenés la panza!!!! A pesar de lo horrible él disfrutaba mucho lamiéndola muy
detenidamente antes de dedicarse de lleno a chuparme la pija que era lo
que más le encantaba hacer antes de que lo penetrara. El me recomendó un gimnasio cerca de su casa diciendo que allí
podía hacer una buena gimnasia semanal para reducir la panza, Empecé a ir al gimnasio de su barrio en el cual había hombres
y jóvenes de todas clases, de todas las edades guapos, feos, algunos
con unas nalgas impresionantes y de los pectorales ni que hablar.... Comencé a hablar con algunos pidiéndoles consejos de como
usar los aparatos o como hacer las flexiones, en cambio con otros sólo
nos saludábamos, eso sucede en todas partes siempre se toma más
confianza con algunas personas que con otras. Había uno que a mi no me llamaba la atención, era más
bajo que yo, con un pectoral tremendo muy peludito y con cara de simpático.
Yo casi no hablaba con él, pero un día vi unas pesas, quise
probarlas para ver si podía hacerlo y para ver que se sentía
al levantarlas pero no pude hacerlo. Cuando él me vio enseguida vino a ayudarme, comenzó a enseñarme
como se hacía, luego de sus explicaciones y la parte práctica
del asunto él empezó con las bromas. Desde aquel día yo me fijé que siempre trataba de estar
conmigo pero yo no le hacía caso porque no quería que nadie
del gimnasio supiera de mis preferencias sexuales. Los días iban transcurriendo mientras mi panza se iba bajando
su amistad iba creciendo ya que él me buscaba para hablar conmigo
de cualqu! ier insignificancia y a veces me daba indicaciones de algunos
ejercicios para reducir aun más mi panza. Bromeábamos sobre lo que me preocupaba por reducirla ya que yo
le había confesado que mi novia fue la instigadora de que yo fuese
al gym para eliminarla. -Las mujeres nos piden casa cosa...!! Reímos los dos con su ocurrencia y después agregoó: -Mejor buscate un hombre que no pida tanto sacrificio!! Al oir sus palabras no pude reirme para no delatarme porque sus pectorales
cada día que pasaba me atraían más y no sabía
como hacer para besarlos y lamerlos por toda su superficie que era bastante
por lo desarrollados que los tenía; mirándolo con una cara
de cordero degollado le expresé todo mi asombro. Marcos que así se llamaba el gimnasta al verme en el rostro esa
expresión despavorida cambió de tema y me dijo que era una
broma que por que me lo tomaba como si fuese cierto lo que me había
sugerido. Las bromas de doble sentido continuaron hasta que una vez en las duchas
me dijo que me estaba esperando para enjabonarme la espalda, yo me reí
diciéndole: -OK papi ya voy. Por suerte aparecieron varios compañeros a ducharse y paramos
de hablar ante tantas pijas y culos lindos que muy impúdicamnte
exhibían por allí esos jóvenes. Así estuvimos como una semana, diciéndonos cosas como "te
espero en las duchas" "bajo a ducharme, ¿venís?",
"¿necesitás que te ayude a enjabonarte?" y yo
estaba excitadísimo cada vez que le veía el pectoral lleno
de pelos y él me miraba con cara de vicio. Enjabonaba su verga de una forma totalmente provocativa se daba la vuelta,
hacía desaparecer el jabón por la raja de su culo, luego
ponía la yema de sus dedos en contacto con su agujero y gemía
como que eso le daba mucho placer mientras su verga crecía dentro
de su otra mano. Ninguno de los dos invitaba al otro ni siquiera nos atrévimos
a tocarnos las pijas cada vez más calientes por su osado comportamiento
cada vez más deshinibido. Un día me tomó en brazos, me levantó y mientras
yo me reía me dijo: -Si querés, te levanto hasta con la punta de la verga!! Acercó su cara a la mía y como yo no aguantaba más
el deseo que sentía por él le di un beso en los labios.
Me miró y me dijo que luego hablaríamos pero al salir nos
fuímos con los demás compañeros del gym a un restaurante
a celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Cuando la fiesta terminó Marcos estaba muy bebido y uno de los
muchachos que era vecino suyo lo llevó hasta su casa por esa razón
no tuve la "conversación" con él que a lo mejor
hubiese terminado en alguna cama disfrutando de sus pectorales y por que
no de su verga que era chiquita como él pero al estar mojada en
las duchas parecía muy apetitosa. Al día siguiente no nos vimos porque era sábado y yo no
iba al gym, nuestro encuentro no se produjo hasta el lunes siguiente donde
al verme me puso un dedo en la boca para que no hablase y me dijo: -Te voy a hacer cosas que te van a gustar! Yo ya no podía más este tipo que al principio no me había
impactado para nada, al entrar en confianza me tenía totalmente
caliente y capaz de cualquier cosa por disfrutar de su culo, pectorales,
verga... Lo invité a mi casa a cenar y muy gentilmente se excusó
diciendo que su esposa lo esperaba para cenar pero si le ofrecía
una copa con mucho gusto iría a mi casa para tomarla. Aunque no tuviese bebida con tal de traérmelo a mi depto, la compraría
en cualquier lado, naturalmente le contesté que no había
ningun problema que viniese a tomar esa copa que tanto ansiaba. Sonriendo me dijo: -Préparate...!! Salímos del gym antes de la hora, fuímos directamente a
mi depto, pero él no se aguantó más la calentura
que tenía conmigo y en el ascensor me agarró la cabeza,
me metió la lengua totalmente dentro de mi boca, mientras con la
otra mano me sobaba el culo. Gocé intensamente de esa lengua que no la ansiaba tanto como ansiaba
pasar la mía por su pecho pero al fin y al cabo me daba mucho placer
sentir esa lengua húmeda y caliente en! contacto con la mía. Nada más cerrar la puerta, se quitó la camiseta y me dijo: -Te excita eh? No le contesté y empecé a masajearle esos pechos que me
tenían loco desde el día que se los había visto un
par de meses atrás. Sus músculos fueron apretados por mis dedos mientras él
miraba todo el tratamiento de mordidas y lamidas que le hacía a
su pecho y a sus brazos altamente desarrollados como todo su cuerpo, desarrollado
en músculatura pero en estatura se había quedado en el proyecto. Su cara de vicio era cada vez más notoria con cada lamida o chupada
que le daba a cada uno de sus pezones, estaba en eso cuando sus manos
me tomaron por los hombros y me apartaron de su pecho, empujando mi boca
hacia su ombligo donde muy dócilmente introduje mi lengua y me
puse a jugar con los pelillos abundantes que lo cubrían. Ya tenía un bulto muy notorio en el pantalón, pero como
no lo había desprendido no podía tocar su verga que me imaginaba
que estaría ! muy dura, tal vez más dura que cuando se la
había visto en las duchas unos días atrás.. Yo le bajé la cremallera y le lamí la pija por encima del
slip. El se lo bajó con una mano y con la otra me agarró
la cabeza cogiéndome la boca con esa pija que se sentía
muy aromática y caliente. Mientras se la chupaba comencé a masajearle las pelotas con mucha
delicadeza y uno de mis dedos con mucho sigilo trataba de hurgarle el
ano muy disimuladamente. Cuando se cansó me levantó para comenzar! a masajearme
todo el cuerpo con sus dedos fuertes dejándome una paz placentera,
luego me desnudó para que lo condujese a mi cama totalmente desnudos. Allí me empezó a abrazar y a sobar sin el impedimento de
las telas que nos cubrían unos momentos antes de llevarlo a mi
cama. Al ponerle un dedo en el culo, él lo levantó empinándolo
de una forma recontra excitante y me dijo: -Te gusta eh?". Es todo tuyo metémela toda, hoy quiero gozar
como un chivo... bien loco!!! Después se puso en cuatro patas abriendo las nalgas con sus manos
para que yo preparase el terreno para la penetración. -Tené cuidado porque hace tiempo que no me cojen y tengo miedo
que me lastimes con eso tan grande que tenás. Se puso arriba mío acercándome el culo a mi boca mientras
él se tragaba mi verga por etapas ya que con cada centímetro
que tragaba hacía un alto para respirar y fabricar más saliva
con la cual cubrirla e hidratarla. Disfruté muchísimo con! cada milímetro que mi lengua
iba aflojando de ese esfínter anal que según Marcos estaba
muy poco acostumbrado a que lo visitasen... Cuando vi para adentro de su ano el rosado de su recto le dije: -Ya estás listo. Cómo querés ponerte para gozar
más intensamente con cada metida? Salió de arriba mío se puso boca abajo sobre la cama levantando
el culo ayudado por una almohada debajo de su vientre, separó las
piernas dejando ante mi verga dura, hambrienta y empapada de precum ese
maravilloso agujero rosado que mi lengua muy diestramente había
abierto para darle placer a mi verga. Se la metí de un solo golpe (menos mal que estaba bien dilatado).
Al principio le dolió un poco pero luego comenzó a moverse
fuerte mientras yo le daba palmadas en el culo. Como yo gemía me
decía: -Como disfrutás con mi culo eh? Así seguimos como 10 minutos hasta que él al sentir que
mi verga se ensanchaba porque estaba pronta para eyacular aceleró
los movimientos de su mano provocándose una eyaculación
muy grande, la cual hizo que el esfínter que yo había dilatado
tuviese unas tremendas contracciones que agitaron al máximo la
parte sensible de mi verga e inmediatamente ésta disparó
unos agitados chorros de leche pregándole en las paredes de su
recto. Me desplomé sobre él y cuando mi pija hubo recuperado su estado de reposo se salió solita de su ojete dejándolo semi-abierto porque lentamente sus tejidos comenzaron a retornar a su forma original. Marcos quiso lavarse porque no quería llegar a su casa con rastros
de semen que al ir diluyéndose saliesen de su culo y manchasen
su ropa interior. Pero antes de retirarse de mi depto. me pidió un vaso de cualquier
bebida alcohólica para cobraraliento alcohólico y que su
mujer no sospechase que había andado en otras cosas. Al otro día en las duchas del gym, Marcos estaba muy avergonzado
pero igual su verga se le levantó con solo ver la mía que
lo apuntaba muy discretamente porque había otros compañeros
duchándose. Después de vestirse pasó al lado mío y al descuido
me susurró: -Que bien que cojés!!! En mi casa pasé toda la noche de
verga dura pensando en lo fenomenal que fue el polvo que te echaste dentro
de mi culo. Solamente sonreí y antes de que le contestase alguna cosa él
agregó: -Hoy no me ofrecés una copa? Yo estaba secando mi verga y ésta respondió por mi, moviéndose
agitadamente dentro de la toalla que la estaba secando. Fuímos a mi depto. y lo cogí con más fuerza que
la noche anterior porque su culo después del primer estiramiento
sufrido en esa sección no opuso tanta resistencia estando más
elástico para permitirme unas estocadas rápidas y profundas. Así acabaron nuestros dos primeros encuentros. No hubo un tercero porque su mujer encontró una mancha de semen
acompañado por sangre en la parte de atrás de su slip. Marcos se había lavado bien en mi casa pero parece que mi verga
al entrarle tan profundo le había lastimado la piel delicada de
su intestino o la leche al salir tan violentamente le había hecho
una lesión allí. En el camino a su casa él sintió mucho ardor en su intestino,
cuando llegó se fue lavar nuevamente pero su mujer entró
al baño y vio el slip manchado y al preguntarle que le pasaba el
no supo que responder e instintivamente se hizo el desentendido como que
había hecho de cuerpo y fue tan duro y seco que lo había
lastimado. Como su mujer no le creyó se armó una gran pelea y terminó
confesándole todo y ella lo abandonó. Al otro día quiso hablar conmigo y me propuso de venirse a vivir
conmigo, cosa que no acepté porque para mi él fue solamente
una tentación por sus pectorales tan seductores pero nada más
que eso. Dejé de ir al gym cuando mi panza desapareció y a Marcos
no lo volví a encontrar por mucho tiempo hasta que un día
apareció por uno de los liceos en que yo trabajaba, él había
venido a ofrecer accesorios para computadoras. Al verme me saludó muy bien, aunque yo tenía la culpa
indirecta del rompimiento de su matrimonio no me guardaba rencor, y entre
sus confidencias me contó que se había casado nuevamente. -Sabés Omar, este segundo matrimonio no se deshizo porque mi
mujer aceptó cogerme con un dildo así no tengo que salir
a buscar vergas por ahi. OMAR Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí |
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