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El amor de los ratones |
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Mis abuelos vivían en una quinta o chacra en las cercanías
de Montevideo y para ir a su casa el único medio de transporte
era el ómnibus, colectivo o camión, dado que el Tranvía
de la Barra hacía mucho tiempo que lo habían sacado. Para ir a visitarlos había que bajarse del ómnibus en Simón
Martínez ahora Batlle Berres y caminar unas treinta cuadras hasta
que finalmente se llegaba al alhambrado de su campo y a caminar otra vez
hasta la casa que estaba ubicada casi en la mitad del terreno. Pero eso es lo que menos interesa hoy en día, lo más importante
de esa familia es que tenían un hijo al cual le habían puesto
el nombre de un Dios griego y eso era lo que parecía ese muchacho
de veinte años llamado Amor. En realidad lo conocí antes de que llegase a los veinte años,
porque aunque tenía cuatro años más que yo, casi
siempre que iba a la casa de mis abuelos él estaba jugando con
mis primos. A "Los Ratones" en realidad los traté muy poco, yo nunca
iba a su casa, siempre que visitaba a mis abuelos era "obligatorio"
pasar por allí, ya que cuando bajaba del ómnibus tenía
que tomar por ese camino que era el único por el que se iba a la
casa de mis abuelos. Siempre que pasaba por ese lugar mis primos decían "allí
viven "Los Ratones", y yo como todo adolescente curioso quería
saber qué eran o quiénes eran los "Ratones" esos
de los que tanto se hablaba. Ese preámbulo lo realicé para darles una idea a los futuros
lectores de este relato de como trabé contacto con esa familia
o mejor dicho con el "Amor de los Ratones." El ómnibus iba muy lleno cosa inusual para esa hora, que serían
las dos de la tarde, me extrañó que hubiese tanta gente
pero con los transportes nunca se sabe que puede suceder, a lo mejor no
pasó el anterior y toda esa gente como no tenía otro tuvo
que esperar y vinieron todos en ese... Al bajar vi que un muchacho lo hacía atrás mío y
no pude dejar de notar lo abultado de su bragueta. -Hola Omar! Al saludarme me di cuenta de que era el Amor de Los Ratones, quién
! muy amable me saludó en acto de reconocimiento y luego de ese
saludo se arregló el bulto que prominentemente se le marcaba. Fuímos caminado por el Camino de los Camalotes y en el trayecto
me contó que venía de pie en el ómnibus y con tanta
gente había quedado pegado al culo de una "guacha" y
esa hija de puta en vez de correrse y darle sitio, cada vez más
se refregaba en su bragueta por eso habí conseguido excitarlo y
estaba en ese estado de semi-erección. Me preguntó que hacía por allí un día de
semana y tan temprano. -Vine a saludar a mi primo Raúl, que cumple años. -Qué suerte!! Yo vengo de laburar, con este calor... Cuando dijo eso estábamos casi en la puerta de su casa por lo
que terminó la frase de esta manera: -Qué te parece si entrás y te tomás una cerveza
bien fría conmigo antes de bañarme porque estoy muy transpirado
como para acostarme a descansar... Como no tenía nada que hacer y mis primos podían esperarme
un ratito más acepte porque no venía mal un traguito para
aplacar el calor que estaba sintiendo causado por los rayos solares que
en esa calle desierta se hacían sentir cada vez más intensamente. Entramos a su casa, fue la primera y única vez que entré
allí, era modesta pero bien acomodada. Me dijo que me pusiese cómodo mientras él iba al baño
a orinar porque no aguantaba más, demoró bastante pero cundo
apareció lo hizo sin camisa y chorreando agua por el pelo, la cara
y el pecho. -Uff! Omar, tenía tanta calor que me refresqué un poco...
voy a la cocina y vuelvo enseguida con la cerveza. Enseguida regresó con dos vasos y una botella bien fría,
la abrió, sirvió el líquido dorado en los vasos y
brindó por el cumpleaños de mi primo. Conversamos un buen rato en el cual el litro de cerveza desapareció
dentro de nuestros estómagos. Mientras conversábamos y tomábamos cerveza varias veces
vi que metía su mano por la cintura del pantalín y se acomodaba
su verga. Yo le miraba el pecho chorreante del agua que se había echado
encima para refrescarse y notaba como ese color iba adquiriendo un brillo
muy particular, canela-dorado. Muy buenos pezones tenían esas tetillas sumamente desarrolladas,
con buenos múusculos que había adquirido en algun gimnasio
o levantando carga en su trabajo. Yo estaba excitándome mirando ese pecho tan hermoso y los pocos
vellos que tapaban su ombligo, pensando que estábamos solos en
esa casa pero sin atreverme a decir nada porque con el Amor no tenía
confianza suficiente como para hablar de esas cosas. él era amigo
de mis primos y yo había jugado alguna vez con él pero nada
más, en eso estaba mi mente cuando el se levantó metió
otra vez la mano en su pantalón y comentó: -La puta que la parió a esa guacha hija de puta del ómnibus,
me refregó tanto ese culo tan caliente sobre la pija que no se
me baja por nada!! No hice ningún comentario simplemente esbocé una sonrisa
como diciendo "que cosa". La cerveza no creo que haya surtido efecto porque entrelos dos tomamos
solamente un litro, yo lo miraba sin decir nada y en un momento de silencio
se bajó el cierre metió la mano por su bragueta y sacó
una hermosa pija morena semi-parada y comenzó a pajearse delante
mío como si tuviésemos confianza para que hiciese eso tan
descaradamente. -Vení, chupámela, que tengo unas ganas bárbaras!! No sé con que cara lo habré mirado porque luego agregó: -Dale, vení si tus primos dicen que ustedes se la chupan entre
todos... Era cierto lo que decía, mis primos le habrían contado
algo de lo que hacíamos en las noches que compartíamos las
camas o cuando íbamos a los bosques a "jugar a los doctores". -Vení que esa puta me dejó recaliente y... mi novia está
lejos para sacarme la calentura. Como notó que yo no me movía de mi asiento y le miraba
embelesado esa pija que cada vea adquiría mayor tamaño y
un color rojizo intenso en la caebza coronada por un prepucio moreno,
se desprendió el pantaló y lo dejó caer hasta el
suelo. Yo no iba a tener escapatoria, iba a tener que tragarme esa pija morena
de cabeza rojiza porque no me quedaba otra alternativa, él estaba
caliente y para que negarlo yo también. Por la parte superior de un slip amarillo se asomaba esa cabeza hermosa
con un tronco bastante grande muy acorde con su mano, mientras él
iba corriendo el prepucio para descubrir una cabeza gruesa rojiza por
la cual empezaban a descender unas gotitas de precum, pero las bolas nones,
no las podía ver porque estaban encerradas dentro del slip. Se me hizo agua la boca con semejante manjar inesperado por lo que mi
lengua instintivamente relamió mis labios y mi mano no tuvo otra
alternativa que apoyarse sobre mi pija que cada vez marcaba más
mi pantalón. El vio sin lugar a dudas que mi boca estaba ansiosa por recibir ese intrumento
y como yo no me movía de mi silla se fue acercando muy lentamente
con la pija en la mano sin dejar de correrle el forro y con su dedo índice
desparramar el precum por todo el glande. Cuando estuvo muy cerca de mis labios pude aspirar un aroma a pija muy
fuerte pero no desagradable, ese olor no era del precum era el aroma caraterístico
de una verga encerrada ocho o diez horas en un slip y que solamente la
habían sacado un par de veces en ese lapso de tiempo para evacuar!
sus necesidade fisiológicas. Tocó mis labios entreabiertos con esa cabeza cada vez más
rojiza y mojada, lentamente se fue abriendo paso entre ellos hasta que
la cabeza pasó el umbral de mi boca no empecé a succionar
ante su gemidos cada vez más acelerados. Tomé su verga por la raíz apreciando una mata de pendejos
oscuros que la coronaban en ese lugar donde se unía a su bajo vientre,
él la soltó y me dejó todo el trabajo a mí
mientras tanto sus manos las apoyó en mi cabeza para marcarme el
ritmo de la mamada. Con la otra mano a los tirones hacia abajo logré bajarle el resto
del slip para encontrarme con un par de bolas ovaladas y grandes como
ciruelas también brillosas con un bello color canela, casi totalmente
lampiñas, las cuales me puse a contemplar sacando su verga de mi
boca y sosteniéndola con la mano de tal forma que no ocultase el
panorama del cual mis ojos estaban disfrutando. Ante su asombro y desconcierto me puse a lamer deseperadamente alternado
una con otra y de paso alguna lamida iba a para a la parte trasera de
su verga la cual quedaba entre medio de esas bolas deliciosas. -Te dije que me chuparas la pija, pero está delicioso lo que le
estás haciéndole a mis bolas... chupalas también,
pero esperá que antes me saco el slip así te quedarán
más a la merced de tu lengua. Interrumpí la lamida mientras el levantaba una pierna y sacaba
una parte del slip cosa que repitió con la otra pierna así
pude apreciar un surco de vellitos muy diminutos casi imperceptibles que
iban desde sus bolas y se perdían hacia atrás supongo que
en su culo que aun no lo había visto. Aproveché la separación momentánea de nuestros cuerpos
para contemplar el suyo mientras me desvestía y al quedar totalmente
desnudo, él al ver que mi pija estaba dura y completamente empapada
comentó: -Ni me imaginaba que tendrías algo asi!! Que rápido acabaste,
la tenés mojada pero no se te baja!! -No, no acabé todavía!, lo que me está mojando la
pija es el precum que salió en gran cantidad por lo caliente que
fue la mamada que te estaba haciendo... Me acerqué a él con la pija en la mano descabezándola
para que viese la cantidad de precum que humectaba todo el glande bajo
el prepucio que lo cubría, miró pero no se atrevió
a tocarla y luego comentó: -Como te calentate al chupármela!! Qué barbaridad!!! Cuánto
jugo que te salió!!... y se ve que está hirviendo por lo
brilloso y lo pegajosa que se ve!!! -Querés tocarla!! -Noooo!! Profirió una exclamaxción como de terror cuando le dije
que me la tocase y pudiese comprobar lo caliente y jugosa que la tenía. Me fui acercando a él, apoyé mi verga contra la suya hasta
que la cabeza de mi pija se perdió contra sus pendejos, traté
de medirlas y pudimos comprobar que de largo eran casi iguales pero la
suya bastante más gruesa y cabezona. -Seguí chupándomela!, que ahora estoy más caliente
que cuando esa guacha del ómnibus me refregó el culo. Yo no podía dejar pasar la oportunidad de disfrutar de esos hermosos
labios y allí parado traté de besarlo en la boca, fui rechazado
pero al empujar mi cabeza esta fue descendiendo y se posó sobre
uno de los pezones tan bien formados, comencé a lamerlo para luego
morderlo y termianr chupándolo salvajemente ante sus gemidos cada
vez más acelerados. -Basta..!!! Chúpame la pijaaaaa no aguantó más... Fui bajando por la línea de pelusa imperceptible que había
en la mitad de sus tetillas, me detuve unos segundos hurgando con mi lengua
dentro de su ombligo hasta que él empujò mi ca! beza hacia
abajo para ponerla a pocos milímetros del objetivo que apuntaba
hacia arriba invitándome a que lo dejase meter en mi boca. Lo primero que llegó a mi nariz fue el aroma tremendamente fuerte
que exhalaba de ese glande ahora sí completamente empapado por
un precum muy oloroso y sabroso que mi lengua al tomar contacto con él
no dejó de percibir ese sabor dulzón y picante. A toda velocidad empujó su verga contra mi boca hasta que logró
meterla toda para comenzar un mete y saca con la misma intensidad allí
en medio! de la agitación y los gemidos comenzó a largar
todo su semen en lo más profundo de mi garganta por lo que no me
quedó otra solución que tragar, tragar y tragar. -AGGGGGggghhhhhhhhhhhhhhhhhhh!! Uyyyyyyyyyy..! Cuando cesaron los movimientos de expulsión la sacó inmediatamente
de mi boca pero al ver que seguía chorrendo líquido muy
apresurado le lamí el agujerito y el glande para que quedasen bien
limpios. Luego se retiró un poco comentando: -Que chupada!!! Nunca me la habían chupado así, ni mi novia
ni tu primo Raúl ni....nadie!! No comenté nada y comencé a pajearme a toda velocidad,
mi verga en mi mano resbalaba increíblemente por la gran cantidad
de lubricación que me había salido con esa mamada interminable,
parecía que me hubiese orinado porque algun chorrito de precum
había mojado el piso. En vez de acatar mi pedido de chupármela puso su verga mustia
sobre la mía y entre sus dedos quedaron las dos pijas empapadas
por mi precum, allí comenzó mi descarga del contenido de
mis vesículas seminales y se fue a alojar sobre su glande marchito. Una vez que terminó mi agitación y recobré la cordura
lo vi parado casi sobre mí con las dos vergas en su mano chorreando
mi descarga. -Limpiámela!! Fue como una súplica o una orden deseperada por lo que no me hice
rogar me agaché y comencé a chuparle nuevamente la cabeza
reviviente de su órgano lleno de mi leche. Esa verga parecía que iba a revivir con las nuevas lamidas y chupadas
que le di para no dejarle restos de mi corrida, pero no logró suficiente
erección como para empezar la farra otra vez. Me vestí y me fui al cumpleaños de mi primo. -Me voy. Hasta luego. Vas a ir al cumple de Raúl? Me fui y cuando llegué a la casa de mis abuelos mis primos estaban
preocupados porque no llegaba. Les comenté lo que había sucedido con el Amor de Los Ratones
y Raúl me dijo que nunca se las había chupado a ellos, les
decía que le daba asco o que él era hombre para hacer esas
cosas, pero le encantaba que Raúl se la chupase y hasta se la había
metido una vez pero no le había gustado porque le había
salido sucia con algo que mi primo tenía en el recto. A la noche vino el Amor, no comentamos nada de lo sucedido en la tarde
anterior, pero al irse me pidió que lo acompañase a cruzar
el campo de mis abuelos. Me despedí de mi familia porque ya era de noche y a esa hora los
ómnibuses urbanos o suburbanos empezaban a escasear y tal vez tendría
que estar una hora en la parada de autobuses para conseguir uno que me
llevase para mi casa. Una excusa estúpida e infantil porque estaban mis hermanos y podía
volver con ellos, pero no quise decir que iba a acompañar al Amor,
no se por qué si no era nada malo... En el camino el Amor me comentó que lo había dejado recaliente
y que si no quería hacerle otra mamada fenómenal como la
de la tarde. Le contesté que iba a su casa pero que él me la tenía
que chupar primero. Vaciló en contestar... hasta que dijo que a su casa no podíamos
ir porque estaban sus padres o sea Los Ratones, y en cuanto a chupármela
no le gustaba, lo había intentado una vez pero no le había
gustado... Seguímos caminando por el campo hasta que llegamos a una arboleda
que hay a la entrada, nos detuvimos allí me tomó de la cintura
y me aprentó contra su cuerpo hasta que pude sentir su pija dura
que se acomodaba sobre la mía que con tanto hablar de cosas calientes
se me había parado bastante. Lo aparté de mí, bajé el cierre y al sacarla el
vio como estaba de dura. -Dale chupámela y luego te la chupo a vos!!! Me miró con cara de vicio, pensó un poco lo que iba a hacer
y finalmente me dijo: -En mi casa casi te la chupé, la tenías tan mojada y pegajosa
que me dieron unas ganas deseperadas por hacerlo pero me contuve... -Bueno, ahora podés desquitarte y sacarte las ganas. -Te la chupo si no le contás nada a nadie... Para cuando dijo eso su desesperación por hacerlo no tenía
límites y ya la tenía en sus manos jugando con ella y pajeándome
como sin darse cuenta. No le contesté nada solamente lo guié hasta ese sitio,
luego de agacharse comenzó a lamer el glande muy lentamente como
con miedo hasta que le fue tomando gusto y fue avanzando cada vez mas
hasta que todo mi glande fue desaparenciendo en su boca. Cuando notó que mi verga se agitó mucho y di! o unos movimientos
que anunciaban que estaba por expulsar el contenido blanquecino la sacó
de su boca obligándola a regar el pasto con su descarga. A pesar de su inexperiencia en mamar vergas lo poco que me hizo logró
dejarme satisfecho y con unas ansías terribles de volver a chupársela. Se bajó los pantalones y por encima de su slip vi como se asomaba
esa cabeza rojiza empapada de precum que un rato antes había explotado
largando dentro de mi garganta un líquido tan delcioso. Con los dientes le bajé el slip liberando el manjar que me ofrecía
el cual saltó hacia adelante mostrándome su perfecta forma
en toda su intensisdad. Lamí, chupé, mordí, hice todo lo que sabía
con esa pija que cada vez despedía más precum hasta que
la levanté y me puse a saborear sus bolas lamiéndolas como
lo había hecho en su casa. -Uyyyyyyyyyy..! AGGGGGggghhhhhhhhhhhhhhhhhhh!! La garganta del Amor emitía sonidos guturales hasta que detuve
todo el agasajo lingual que le estaba haciendo. -No parééés..!! Seguí..!!! Está muy
bueno lo que estás haciendo con mis bolas... chupame otra vez la
piiijaaaa... que voy a acabaaaaarrrr......!! El Amor estaba muy agitado, me apresuré a girarle el cuerpo y
comencé a darle mordiscos en las nalgas, hasta que lentamente me
fui aproximando al canal que las separaba. -Disfutar todo lo posible de este encuentro.!! Sus pantalones estaban sobre sus tobillos, casi en el piso, los había
soltando porque con tanta excitación se había abandonado
a goce y ni se había acordado que se le podían ensuciar
de tierra o de la humedad del pasto. Le agarré las manos y las dirijí a sus nalgas obligándolo
a sostenerlas abiertas mientras mi nariz hurgaba en el medio de ellas
buscando su hoyo donde metí mi lengua y comencé a lamer
lo más suave que pude hasta que logré que comenzase a gemir
neuvamente. Sus gemeidos fueron muy bajitos hasta que su agujero se fue adaptando
al contacto de mi lengua húmeda y caliente que a los pocos minutos
se abrió paso entre esos pliegues aromáticos y apretaditos. Chupé ese orto virgen de pija, pero no sé si de lengua,
supongo que también lo era de lengua porque el Amor entre sus gemidos
decía: -Quéééé bueeenooooo!!!! Si seguís
chupándome el orto así me vas a hacer acabar, voy a
tener que soltar las nalgas para pajearme. Ante sus protestas traté de meterle un dedo ensalivado en su culo,
hasta que no se resistió más y me lo dejó meter
en sus profundiades. Con la mano libre comencé a pajearlo y entre mi mano empapada
por una abundante produccción de su precum comenzó a expulsar
una gran cantidad de semen el cual siguió el mismo camino que el
mío regando el pasto. Mi dedo quedó insertado en su latiente culo apretado por el esfínter
que se contrajo fuertemente al comenzar las primeras emisiones de su semen. Mi verga estaba dura nuevamente, me puse de pie atrás suyo y comencé
a fregarla entre sus nalgas cosa que lo asustó y se retiró
rápidamente. Al ver el estado en que estaba mi pija lo único que atinó
a hacer fue mamarla otra vez mientras su verga permanecía goteando
camino al reposo. Con dos o tres contraciones expulsé el resto de leche que había
en mi organismo, la cual también fue a parar al pasto, abonando
con sus proteínas ese sitio del camino hacia la salida del campo
de mis abuelos. Después de ese encuentro, nunca más viajamos en el mismo
ómnibus, lo encontré varias veces con mis primos, pero nunca
hablamos de lo sucedido ese día caliente de verano. Aunque lo disfrutamos intensamente no me hizo una nueva invitación
para repetirlo, no sé si fue por temor que no buscó otro
encuentro o realmente ese día lo había calentado tanto esa
guacha del óomnibus y lo había sacado de sus cabales. El Amor se casó, tiene varios hijos y como todo en la vida desapareció
de mi vida cuando mis abuelos fallecieron y mis primos se desparramaron
por otros lugares. Hace mucho tiempo que no sé nada de él, ni sé si
vive en el mismo lugar o se fue para otro como lo hicieron mis primos.
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