La sobrina de mi esposa

Por razones de mi trabajo, pues soy abogado, monte una pequeña empresa dedicada a las cobranzas. En una oportunidad me llamo la sobrina de mi esposa y me dijo que ella y su familia estaban mal económicamente, que si podía darle trabajo y le conteste que si quería pasara por mi oficina para poder conversar mas tranquilamente y poder contarle que trabajo le podría ofrecer ya que estaba necesitando una persona de mi total y absoluta confianza para que me sirviera de asistente pues dado mi trabajo tenia que contar con alguien que manejara los dineros que se iban recuperando. Se puso muy contenta y esa vez acordamos una cita para el ida siguiente. Desde que ella había cumplido sus 16 años no la había vuelto a ver ya que mi esposa y yo nos habíamos trasladado a otra ciudad para luego querer abrir una sucursal de mi empresa en la ciudad donde ella vivía.

Al otro día muy puntual ella apareció en mi oficina. Nunca pense que ese monumento de mujer que vi al llegar pudiera ser ella. Cuando la anunciaron y entro en mi oficina, me dejo sin respiración pues llevaba puesto una minifalda no muy atrevida pero que dejaba ver un par de hermosas piernas, acompañada por una blusa suelta y una chaqueta a juego con su falda.

Pasada la primera impresión y después de saludarnos, le comente cual era el trabajo, el cual implicaba que de vez en cuando tendría que viajar conmigo a otras ciudades como mi asistente y ella sin pensarlo mucho me dijo que aceptaba el trabajo y que me agradecía mucho el que le hubiera dado la oportunidad de mejorar la situación económica de ella y de su familia.

Empezó a trabajar al otro día siendo muy responsable en todas sus tareas, y ganándose a los demás empleados de la oficina, pues aunque era muy amable con todos supo hacerse respetar y guardar las distancias con los demás, sobre todo con dos hombres que trabajaban para mi y los cuales cuando la vieron quedaron absorbidos por su belleza, juventud y personalidad.

Pasados unos meses se presentó la necesidad de viajar a una ciudad de la costa en la cual tenia yo varios negocios judiciales y le dije que si quería acompañarme a lo que me respondió que si, que cuando partíamos. Le contesté que saldríamos en el ultimo vuelo de ese día y que fuera a su casa para arreglar una pequeña maleta pues nos tocaba quedarnos por lo menos tres días en esa ciudad.

Llegamos a nuestro destino y averigüe por un buen hotel en donde alojarnos y el chofer del taxi nos llevo a uno que quedaba cerca de la playa. Pedí dos habitaciones y nos dieron dos que se comunicaban entre si por medio de una puerta interna. Le dije a ella que tomara la habitación que daba al lado de la puerta por donde se ponía el cerrojo para que estuviera mas tranquila, no porque yo pensara aprovecharme de ella pero si para que se pudiera cambiar tranquila para salir a comer.

Cuando me avisó que estaba lista, salí de mi habitación y la encontré en el pasillo con un vestido blanco de encajes que la hacia lucir preciosa. Fuimos a comer y por donde pasábamos los hombres tenían que voltear a mirarla pues estaba encantadora. Comimos en un restaurante cercano al hotel pues estabamos cansados y queríamos dormir ya que al otro día nos esperaba un día bastante agitado pues tenia una cita en uno de los juzgados de la ciudad y dos o tres citas con unos posibles clientes.

Esa noche me acosté y dormí profundamente, pues como dije al otro día tenia que levantarme temprano y a eso de las seis de la mañana me desperté, me bañe y vestí y salí de mi habitación encontrándome con ella para bajar a desayunar en el restaurante del hotel y luego salir a cumplir nuestros compromisos. Nos fue mejor de lo que esperábamos pues los clientes que visitamos dieron una respuesta positiva a nuestra oferta de servicios legales, firmando unos jugosos contratos. Creo que el hecho de que la sobrina de mi esposa estuviera presente, influyo en la decisión de estas personas.
Para celebrar le propuse ir a un restaurante a la orilla del mar y tomar un almuerzo con todo. Al llegar al restaurante nos dieron una mesa que daba al mar y almorzamos con un exquisito pescado y un buen vino blanco. Al salir del restaurante ella me dijo que como habíamos hecho el trabajo de dos días en medio día que ella quería saber que íbamos a hacer. Creo que fue el vino que había tomado el que me hizo contestarle que podríamos pasar el día y medio que nos quedaba, como si estuviéramos de vacaciones a lo que ella respondió que si con bastante alegría, pues me comento que era la primera vez que veía el mar y que aunque ansiaba meterse en el, no había traído un vestido de baño. Le respondí que eso no era problema y que si quería podríamos comprar uno para ella y otro para mi pues yo tampoco tenia. Me respondió que si y fuimos a un almacén que nos recomendaron y al querer acompañarla a hacer su compra me dijo que prefería hacerlo sola y que quería sorprenderme, le di algún dinero y ella por su lado y yo por el mío cada uno compro su traje de baño.
Por la tarde nos dedicamos a conocer la ciudad que era muy hermosa y terminamos cenando en el restaurante del hotel a eso de las siete de la noche para luego, por insinuación de ella, ir a bailar en la discoteca del hotel que no estaba muy concurrida.

Cuando llegamos a la discoteca nos dieron una mesa un poco apartada y escondida y al preguntarle que quería tomar me contesto que le encantaba la cerveza. Pedí dos cervezas. Cuando trajeron las bebidas, me sorprendió ver la rapidez con que se bebió su cerveza y al hacérselo notar me dijo que lo que pasaba era que tenia mucha sed y que como estaba bien fría se la había tomado así de rápido. Bailamos hasta bien entrada la noche y ella bebió tanta cerveza que me toco ayudarla a llegar a su habitación pues estaba un poco mareada. Se despidió de mi con un beso en la mejilla y sin desnudarse se estiro en su cama y casi inmediatamente se quedo profundamente dormida.
Al día siguiente, fue ella quien me despertó a eso de las diez de la mañana pues quería ir al mar y mostrarme el traje de baño que había comprado. Me levante y salimos hacia el mar donde en un vestier se cambio y cuando salió me dejo con la boca abierta pues el traje que había comprado era un bikini diminuto de color blanco que lo único que hacia era resaltar el color de su piel y su maravillosa figura. Estuvimos nadando como hasta las tres de la tarde, momento en que me dijo que estaba un poco cansada y que quería descansar un poco.

Nos fuimos al hotel y me dijo que le avisara para ir a comer, lo cual hice como a eso de las ocho de la noche, hora en que bajamos al comedor del hotel y comimos una cena ligera para luego salir a caminar por la playa y terminar nuevamente en la famosa discoteca, donde le dije que por favor no fuera a pasar lo de la noche anterior. Me respondió que tranquilo que no me preocupara y cumplió lo prometido pues a las doce de la noche fuimos a dormir.

Me despedí de ella y como hacia tanto calor me puse solamente el pantalón de mi piyama y me acosté si destender la cama cayendo en un sueño profundo casi inmediatamente. A eso de las tres de la mañana me despertó una caricia en mi pene y al hacerlo la vi a ella acariciándome con la lengua mi pene. Llevaba puesto el bikini blanco y cuando se dio cuenta de que había despertado, se acerco a mi y me dio un beso en la boca que corto mi respiración para luego decirme que se moría de ganas por hacer el amor conmigo desde el día en que había llegado a mi oficina en la capital, que no se había insinuado antes porque no tenia la seguridad de cómo iba a reaccionar yo. Por respuesta la tome entre mis brazos y la bese profundamente, encontrándome con que la persona que tenia entre mis brazos hacia bastante rato que había dejado de ser una niña para convertirse en toda una mujer.

Le saque la parte superior del bikini y me encontré con un par de senos espléndidos, perfectamente redondos y coronados por unos pezones de color achocolatado los cuales me lance a besar desesperadamente.
Ella suspiro de placer y me dijo que me recostara y que la dejara hacer a ella que lo único que quería era darme placer para pagar de alguna forma todo lo que hasta ese momento había hecho por ella.


Le hice caso y lo primero que hizo fue quitarme el pantalón del piyama y la ropa interior para quedar totalmente desnudo para ella. Cuando me quito la ropa, mi pene salió disparado hacia arriba debido a la tremenda erección que esta niñita había logrado hacer que sucediera. Empezó a jugar con su lengua en la punta de mi miembro para luego poco a poco irse metiendo mis 17 cts. en su boquilla, tragándoselo todo y empezar con un sube y baja que me enloquecía. Como pude le saque la parte inferior del bikini y ante mi quedo ese maravilloso cuerpo totalmente desnudo me dijo que todo eso era para mi para que la hiciera gozar y que no me preocupara pues la virginidad la había perdido con un antiguo novio y que por eso no me preocupara que lo único que quería era sentirse bien clavada y que mi miembro le parecía adecuado para cumplir esa tarea. Todo esto lo decía mientras me masturbaba con una lentitud y una maestría que al poco rato le dije que me venia y al hacerlo ella se metió mi pene en su boquita y con dos o tres bombeos que me dio le inunde toda su boca con mi semen el cual trago sin dejar que se escapara una sola gota.
Después de esto me dijo que reposara un rato pues la tarea que yo tenia por delante era bastante larga y diciendo esto fue a la nevera de la habitación y saco una botella de vino tinto, trayéndolo con un par de copas y con un queso que había también en la nevera el cual corto en cuadros. Sirvió las dos copas de vino y bebimos, pensando yo en lo que seria poseerla y sentir ese cuerpo bajo el mío gimiendo de placer. No tuve que esperar mucho pues solo con verla mi pene volvió a despertar y a estar listo para la batalla. Quitándole la copa de la mano la recosté en la cama y me dedique a recorrer cada centímetro de ese maravilloso y joven cuerpo, deteniéndome en donde me daba cuenta que le causaba mas placer pero sin llegar a tocar todavía su vagina, la que pense necesitaba un tratamiento mas dedicado de mi parte. Recorrí cada centímetro de su cuerpo, desde la cabeza hasta sus pies, aspirando el aroma dulce y perfumado de su cuerpo, hasta que empece a subir por la cara interna de sus piernas para llegar, por fin, a su vagina que olía deliciosamente a excitación y a deseo. Puse la punta de mi lengua a su entrada y ella dio un brinco al sentir la caricia y empezó a mover lentamente las caderas, acelerando sus movimientos a medida que mi lengua jugaba con su clítoris hasta que con un ¡no puedo mas¡ me inundo la boca y la cara con sus jugos sexuales, los cuales yo saboree con delicia, pues en toda mis aventuras sexuales nunca había encontrado una mujer que se viniera en esa forma.

Después de esa fenomenal venida creí que ella quería descansar un poco, pero para mi sorpresa lo único que me dijo fue ¡por favor penétrame, quiero sentirme llena con tu pene¡ Me subí encima de ella y con una mano acomode mi pene a la entrada de su vagina y de un solo empujón se la clave hasta el fondo a lo que ella respondió con un grito de pasión que creo que se debió de oír en todo el hotel y al mismo tiempo cruzaba sus piernas en torno a mi cintura mientras me decía que quería sentirlo bien adentro. Levante sus piernas y las coloque sobre su pecho y en esa forma la penetración fue tan profunda que lo único me decía era que quería mas y mas, que la penetrara con fuerza y así lo hice, sacándolo casi por completo para luego dejarme ir con fuerza hacia su interior. Así le logre arrancar su segundo orgasmo.

Luego cambiamos de posición ella encima de mí y con su cara hacia mis pies lo cual dejaba todo ese maravilloso trasero a mi vista y no pude resistir la tentación de mojar uno de mis dedos en sus jugos y lentamente introducirlo por el ano a lo cual ella respondió echándose hacia delante y quedándose quieta me decía que estaba disfrutando como nunca lo había hecho antes. Me anime y le pregunte que si alguna vez había tenido sexo anal y me respondió que no, que una vez había tratado de probar pero que no le había gustado. Mientras ella me decía esto mi pene estaba en su interior y mi dedo seguía jugando en su trasero insertado profundamente en su maravilloso ano. Me anime y le introduje un segundo dedo y luego otro mientras lo único que ella decía era que estaba gozando. La desmonte de mi pene y la puse en cuatro patas y empece a meterle los dedos de mi mano por ano y vagina hasta que ella me dijo que si, que quería volver a probar el sexo anal pero que si le llegaba a doler se lo sacara y termináramos por donde lo tenia primero. Le prometí ser cuidadoso y coloque la cabeza de mi pene a la entrada de su virgen ano y empece a empujar poco a poco hasta que la cabeza de mi pene entro dentro de ella. Le pregunte que si le dolía y me contesto que un poco pero que siguiera, que quería saber lo que se sentía al ser clavada por el ano. Metí mis dedos en su vagina y con sus mismos líquidos lubrique mi pene y se lo metí otro poco para que ella se fuera acostumbrando a sentirlo, quedándome quieto mientras le acariciaba la espalda, los senos y la vagina cuando para mi sorpresa ella misma se encargo de acabárselo de meter empezando con un movimiento hacia delante y hacia atrás mientras gritaba ¡rico, ricoooo, no pares¡ entonces llegue como nunca había llegado y descargue todo mi semen en su ano y dejando que la excitación bajara mi pene fue saliendo solo y poco a poco de su ano.

Después de esto nos dimos un baño y nos recostamos desnudos en la cama pues estabamos rendidos de cansancio por la maratonica actividad sexual que habíamos tenido y sin darnos cuenta nos quedamos dormidos. Al despertar quisimos repetir la maratón y luego de besarnos con pasión comencé a acariciar sus senos y ella empezó a responder con suaves quejidos de pasión. Empece a bajar por su cuerpo hasta encontrar su clítoris y comencé a consentirlo con mi lengua hasta que dándome la vuelta le puse mi pene a la altura de su boca para terminar en un maravilloso 69 que nos excito completamente. Como teníamos prisa pues había que regresar a nuestra ciudad de origen, le abrí las piernas y me deje ir con todo a lo que ella respondió con un quejido de pasión y un movimiento de caderas que nos hizo llegar casi al tiempo para luego levantarnos, bañarnos y partir de ese hotel rumbo al aeropuerto para tomar el vuelo que nos conduciría hacia la realidad nuevamente.

Espero que este recuerdo haya quedado grabado en la memoria de ella así como quedo grabado en la mía y que ojalá mas pronto que tarde podamos repetir esta historia.

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