Mi cuñada Mariana

Tengo 24 años y mi cuñada Mariana 34, desde hace mucho que la tengo en mi cabeza, es separada y de un tiempo a esta parte esta cada vez mejor, cambió su vestuario y se puso en forma, mas que eso, está estupenda. También hubo correlativamente cambios en su actitud, para hablar claro, cada día esta más puta. Tiene un cuerpo de película (es alta y de buena contextura) y una cara preciosa, con rasgos bien definidos, una nariz perfecta y unos ojos negros muy sugestivos. Es una morocha que no pasa para nada desapercibida, todo ese conjunto hace que de alguna manera tenga un “algo sexual” muy fuerte, si a eso le sumamos que es mi cuñada y que me lleva diez años, es imposible que hubiera podido quedar fuera de mis fantasías.

Siempre me gustó, pero dos hechos particulares hicieron que nunca más pudiera dejar de pensar en ella. El primero fue cuando haciendo el amor con mi novia, note que traía un conjunto blanco muy provocativo, cuando le mencione lo bien que le quedaba, me dijo “¿te gusta?, es de Mariana”. Inmediatamente la imagen de mi cuñada vestida con ese conjunto se me vino a la cabeza para no dejar de estar allí nunca más. Cada vez que veía a Mariana y notaba que se asomaba de sus ropas un bretel mi calentura se disparaba de manera increíble. Si solo con que se insinuase su ropa interior yo volaba de excitación, imaginen cuando ocurrió el segundo hecho que hizo que nunca más vuelva a mirar a mi cuñada de la misma forma. Esto pasó una noche en que fui por mi novia algo tarde, mientras esperaba solo en la cocina a que terminara de prepararse, mi cuñada salió del baño media dormida y vestida solo con un diminuto camisón. Me vio y se acercó a saludarme como si nada. El camisón era realmente muy corto, dejaba ver el nacimiento de sus muslos y cubría apenas el maravilloso culo del que es dueña Mariana. Su escote me mostró casi todo el corpiño de encaje del que sus tetas redondas parecían salirse. Yo la salude y registre cada centímetro de su cuerpo, cuando al finalizar la salida con mi novia por fin llegué a casa, no podía esperar para hacerme la paja. Me masturbe varias veces esa noche pensando en la figura de mi cuñada.

Con el correr del tiempo mi relación con Mariana se hizo más cercana y esa confianza me permitía algunos roces y chistes con doble intención que ella festejaba y retrucaba.

Las conversaciones de tono sexual se hacían cada vez mas frecuentes, yo notaba que ella las iniciaba y disfrutaba tanto como yo. Mi nuevo trabajo me permitió estar conectado vía Chat con ella. Ahí las cosas terminaron de salirse de control, las confesiones de los dos eran cada vez mas explicitas y Mariana ya ni intentaba disimular su interés por los detalles sobre mí, yo no podía creer cuando mi cuñada me preguntó cuanto media mi pija erecta. Le dije todo y ella me confesó que no lo hacía desde su separación, entonces le pregunte por lo que solía hacer, con lujo de detalles me contó como le excitaba practicar el sexo oral hasta el final y como adoraba tragar el semen, “me encanta sentir la eyaculación adentro de la boca y saborear el semen mientras me paso el pene por la cara, una vez que me trago todo sigo lamiendo hasta que no quede ni una gota” Yo estaba al borde de acabar frente a la pantalla entonces seguí preguntando “¿Y lo haces por atrás?” No tardó nada en responder “Si, es lo mejor, me hace sentir muy puta”

Era evidente que sabia como me calentaba y ya no cabía disimular como si fueran conversaciones normales entre cuñados.

Le dije que parara, le confesé que sus palabras me excitaban y que estaba mal, ella me dijo que también se excitaba, pero que si quedaba en el terreno de la charla por Internet no pasaba nada. Sabía que si su hermana se enteraba se enojaría, pero que quedaría solo entre nosotros dos.

Le pregunte “¿Algo así como confidentes on line?”

“Algo así, si es solo por aquí… quizá un poco más” me respondió mi cuñada.

“¿Amantes?” pregunte yo, temiendo que se enojara, ella siguió respondiendo con otra pregunta, “¿Te gustaría?

“Si” le respondí sin pensar más, quería que me dijera que estaba todo bien, quería confesarle lo mucho que me gustaba desde hacía tanto tiempo.

“OK, va a ser nuestro jueguito cuñado”.

Así seguimos unos dos meses teniendo charlas calientes, en persona nos tratábamos normalmente, solo por Chat hablábamos de sexo, pero cada vez era más difícil mantener esa postura.

En una conversación me pidió si podía pasar por su trabajo (yo salía antes) para copiar unos discos (ella no sabía como), le dije que me los lleve a su casa, yo entonces los copiaría mas tarde en la mía.

Alegó que eran de su jefa y que no los podía sacar de la oficina, que aprovecharía esa tarde en que estaba sola. Yo fantaseé todo el día pero finalmente pensé que nada pasaría.

Cuando llegué, me abrió la puerta y subí tras ella a su oficina, durante toda la escalera no despegué mis ojos de ese culo hermoso que se movía hacia un lado y otro a solo unos centímetros de mi cara. Empecé a copiarle los discos y le dije “mirá, así después lo haces vos”, se sentó sorpresivamente sobre una de mis piernas para ver lo que hacía y tuve que rodearla con mi brazo izquierdo para seguir trabajando. No podía pensar, no sabia que hacer, era todo muy sugestivo pero quizás era solo mi calentura lo que lo hacia parecer así, de todas formas no pude evitar tener una terrible erección casi al instante. Mi cuñada lo notó y se sentó más cerca de mi pija. “Esperá” atiné a decir y ella me miró como si nada y me dijo “¿Qué? Si me siento arriba tuyo no es nada del otro mundo, ¿no? no es infidelidad. Entonces se acomodó definitivamente sobre mi pija a punto de explotar, dándome la espalda con las manos apoyadas sobre el escritorio y haciendo un movimiento muy suave levantó la cola un poco y la volvió a calzar justo en mi pene. No podían estar ya las intenciones más claras y la agarré por las caderas y la apoyé con fuerza. Nos estuvimos moviendo así un rato, entonces ella se giró y separando las piernas se puso de frente a mi, nos besamos mientras mis manos acariciaban ese culo soñado tantas veces, desabroche la mitad de los botones de su camisa de seda roja y bese sus tetas contenidas por un corpiño negro, diminuto y con encajes, de breteles finos que el volumen de sus pechos mantenían separados de su piel. Mi cuñada se arrodilló frente a mí y dejó mi berga al descubierto y mientras me miraba fijo abrió grande la boca, acercándose mi pija hasta apoyarla sobre su lengua. Me la lamía despacio, disfrutando cada lengüetazo, cuando separaba la lengua de mí glande podía ver como hilos de líquido seminal se estiraban y cortaban pegándose en su mentón mojado. Se fregaba mi pene alrededor de sus labios y mejillas y yo estaba a punto de explotar. Le pedí que se incorporara y le quite sus pantalones, parada frente a mí, su concha quedó al alcance de mi boca, solo separadas por la bombachita negra con encajes que ella misma corrió a un costado mientras se sentaba en el escritorio y me pedía “Chupamela como a mi hermana”. En un segundo estaba hincado disfrutando de sus fluidos, primero solo jugué con la lengua, rozando su clítoris, pero al instante estaba lamiendo frenéticamente todo el largo de su mojada abertura, penetrándola profundamente con mi lengua. Volví a concentrarme en su clítoris y no tardó mucho para que Mariana se retorciera en un tremendo orgasmo, intentaba con sus manos separarme de su vagina pero seguí lamiendo y llegó otra vez. Nos acomodamos en la silla nuevamente, mi cuñada se sacó la camisa y se montó sobre mí, le baje el corpiño para que quedara en su cintura y lamí esos pezones de madre mientras ella, pasando su mano por detrás acariciaba mi pija de arriba abajo. “¡Cojeme, cojeme la concha!” me decía al oído. Le corrí la tanga y mi poronga se introdujo de una en el cuerpo de mi cuñada. “Sos todo lo que me imagine siempre” le dije mientras nos movíamos. “Vos también” me contestó entre gemidos. después de un rato Mariana acabó una vez más, yo no podía creer que estuviera haciendo gozar a esa terrible hembra, imagino que se debía a su propia fogosidad y tanto tiempo inactiva más que a mi mismo, pero no me importaba demasiado.

Hice que se parara, entonces al ver mi pene al máximo me pregunto “¿Y vos?”

“Date vuelta y bajate la bombacha” fue mi respuesta. Mariana entendió enseguida y se sacó la tanga empapada, se arrodilló sobre la silla y apoyó los codos sobre el escritorio.

“Está bien” dijo, “pero primero besáme bien”, paró la cola ofreciéndomela de buena gana, le separé las nalgas con mis manos y disfruté el festín que siempre había deseado, lamí esa cola como el manjar que era, disfruté de lamer su ano largo tiempo, hubiera podido acabar solo de meterle la lengua por el culo. Me incorporé y empecé a introducir mi anular, cuando hubo entrado todo lo retiré y froté mi pene entre sus nalgas, al rededor de su agujero. Mientras acariciaba a Mariana que putaneaba sin parar diciéndome cosas como “siempre te gusté, siempre quisiste hacerme esto ¿no?” “Yo también quería que me la pongas, metemela”

Apoye la cabeza de mi pene y empecé a empujar, la cola de mi cuñada empezó a ceder y a recibir a mi pija. Mariana se abrió el culo con las manos y empujó hacia atrás con las caderas. Entró así hasta la mitad y después poco a poco se la metí entera. Nos movíamos despacio y ella me seguía hablando “¿te gusta? Claro que te gusta, soy mas puta que mi hermana y eso es lo que te calienta. Cojeme, cojeme que me encanta ser violada por la cola”

Yo no cabía en mí y empecé a bombear fuerte, Mariana gemía pero me decía que no pare. Estaba a punto de terminar cuando mi cuñadita me dijo “En la cara, acabáme en la cara”. Mariana se dio vuelta y quedó sentada en la silla recostada sobre el escritorio, me puse junto a ella y me sujeto por las caderas. Me masturbe acabando casi de inmediato sobre la cara de Mariana que esperaba con la boca abierta. Fue una eyaculación enorme, la mitad entró en la boca de mi cuñada, que tragó con avidez saboreando mi esperma unos segundos en su boca, y el resto quedó en sus mejillas y mentón resbalando hasta sus pechos. Abrió su boca para mostrarme que en efecto había tragado mi semen, todavía quedaban rastros de el en su lengua, ver así a mi cuñada, jadeando completamente desnuda, con la cara llena de mi leche y la boca abierta con hilos de saliva y esperma uniendo su paladar y su lengua fue la mejor imagen de mi vida. Ese día mi cuñada me mostró una faceta que se tenía bien guardada y que yo solo pensé posible en mis fantasías.
Hasta el día de hoy, aunque ella está en pareja, seguimos siendo amantes, pero ya no tiene nada de virtual.

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