La venganza de Lucila / Capitulo 1

Soy Lucila y aquí envío esta carta que he encontrado en la casa de mi novio Hernán. Lo hago un poco como una de mis acciones de venganza, haciendo pública su historia, y un poco para solicitar ayuda ya que no sé que hacer con este asunto. Estoy de novia con Hernán desde hace más de cuatro años y (en teoría) dentro de cuatro meses nos vamos a casar. La verdad es que yo lo quiero mucho y hasta encontrar esta carta estaba completamente segura que él era el hombre de mi vida, pero ahora no sé bien qué hacer. No tanto por lo que relata la carta sino más bien por la complicidad que manifiesta el solo hecho que Hernán nunca me haya contado nada de esto. Aquí les dejo mi mail para que, por favor, me envíen su concejo o cualquier otro comentario
que me quieran hacer: lavenganzadelucila@hotmail.com

 

Querido Hernán:

Sé que te parecerá raro que te escriba una carta, sobre todo viviendo los dos en la misma casa pero tengo algo muy importante que contarte y no me animo a hacerlo frente a frente, tampoco me animo a dejarlo sólo en mi recuerdo para siempre.
Supongo que si quiero comenzar por el principio debo hacerlo contándote lo que sucedió una de las veces que mi amiga Natalia se quedó a dormir en casa.

Nati, muchas veces me había bromeado acerca de lo bien que te ves, tu físico, lo guapo que eres, etc. Yo nunca la había tomado en serio hasta que esa noche estábamos las dos en mi dormitorio, ya acostadas cada una en su cama. Jugábamos nombrando algunos chicos que nos gustaban y diciendo si los besaríamos o no, nos divertíamos bastante inocentemente como dos chicas que como sabes a los 17 años ya estamos dejando la adolescencia. Le tocaba el turno a Nati y se que quedó pensando unos minutos y luego dijo: “Hernán”.
Yo me empecé a reír, segura que bromeaba por lo celosa que soy contigo.

“No, en serio, te digo en serio: Hernán... Y la verdad no sólo lo besaría, sino también le haría cualquier cosa”. No le di mucha importancia pero no me gustó mucho y le dije que nos pusiéramos a dormir. Ella no dijo nada y nos quedamos en silencio un rato. Yo me imaginaba a Nati saliendo contigo, me la imaginé cenando en casa con papá y mamá, los cinco en la mesa, como ya lo habíamos hecho pero esta vez como tu novia, me imaginaba que salíamos a bailar y te veía bailando con ella, luego, no sé por qué, te imaginé haciéndole el amor; los imaginé desnudos en tu cama y yo en mi cuarto de al lado. No podía creer que estaba pensando en mi hermano y mi mejor amiga teniendo sexo. Para serte sincera no sé por qué imaginé eso pero el pensamiento me perturbó bastante. Mi cabeza daba vueltas en eso cuando escucho un sonido repetitivo y constante en la cama de Nati. Me quedé unos instantes atenta y comencé a escuchar la respiración agitada, pero a la vez apagada de Nati. No tardé en darme cuenta que se estaba masturbando.

Luego de una primera sensación de indignación me quedé inmóvil unos minutos. Sólo escuchaba y me imaginaba a Nati acariciándose debajo de las sábanas. En mi cabeza todo era confusión, primero me había imaginado a mi hermano haciendo el amor con mi mejor amiga y ahora estaba ella al lado mío masturbándose, y seguro que lo hacía pensando en ti, mi propio hermano!!!

- ¿Estas despierta? (preguntó Nati, despacito)
- Si, ¿qué estás haciendo?
- ¿Te enojas si te digo algo?
- No, ya sé lo que estas haciendo.
- Es que estoy muy caliente y no aguanto más...
Yo me puse algo incómoda pero no quise ponerme en el papel de vieja molesta
- Y... Mira... Por mi, puedes hacer lo que quieras
- Entonces déjame ir a su dormitorio a ver si logro verlo por el agujero de la cerradura

A mi me parecía un juego tonto así que la dejé hacer. Pero a los pocos minutos que se salió de mi habitación volvió corriendo, abrió y cerró la puerta de golpe y blanca como un papel saltó en mi cama acostándose a mi lado. Me contó que miraba por la rendija y justo te había visto desnudo recostado en la cama. Según ella no había podido evitar llevarse la mano a su rajita y había comenzado a masturbarse cuando sin querer golpeó, con la rodilla, la puerta de tu cuarto.

Estaba asustada como una niña y le dije que se tranquilizara, que no había pasado nada y le dije que se quede conmigo un rato.
Una vez que las dos nos quedamos en silencio por un rato, sólo dijo “¡No sabes lo grande que la tiene!”. Yo me hice la dormida, como si no hubiera escuchado. Pero pronto fue Nati la que se quedó dormida y yo no me podía sacar de la cabeza lo que me había dicho. Nunca había pensado en tu polla, siempre te había visto como mi hermano y nada más. Pero ahora te imaginaba desnudo en la cama, recordaba tus músculos y me di cuenta que con tus 19 años eras todo un hombre. Te imagine con tu novia, los imaginé desnudos besándose, te imaginé con Nati, ella haciendo el perrito y tu detrás suyo metiéndosela. Imaginé tu pene grande y duro y Nati chupándotelo y sin darme cuenta mis manos estaban acariciando mis pezones, ya duros, y estaba completamente mojada. Bajé mi mano sin hacer el más mínimo ruido para que Nati, que estaba al lado mío, no se despertara y comencé a acariciarme y masturbarme deliciosamente. Siempre sin hacer ruido y sin casi moverme.

Rápidamente (mucho más rápido de lo que suelo tardar) estaba acabando. Debo admitir que tuve un orgasmo riquísimo, pero aún la idea me llenaba de miedo y cargo de conciencia. No quise pensar más en ello y me dormí.

Pasaron varias semanas y nunca quise pensar en lo que sentí aquella noche. Pero era algo que había nacido y yo en el fondo sabía que allí estaba. Podría taparlo e ignorarlo pero nunca lo olvidaría, aunque me había propuesto nunca más pensar en ti de esa forma.
¿Recuerdas la fiesta en el Club de Sky? ¿Recuerdas que fuimos Nati, tu y yo? ¿Recuerdas la borrachera que te llevaste? Bueno, aquella noche mi vida cambió para siempre, aquella noche crucé una línea que no tiene retorno.

Mientras tu reías e ibas con tus amigos de un lado a otro yo bailé y me divertí con Nati toda la noche. Nosotras también tomamos bastante y nos reíamos de todo. Varias veces Nati me hizo bromas de lo bonito que estabas pero yo no le presté atención. A medida que avanzaba la noche la gente comenzó a irse y nos quedamos bailando solas. Ya casi no quedaba nadie y el DJ puso una canción lenta. Con Nati, siguiendo algún juego nos pusimos a bailar como si fuésemos una pareja. Con los cuerpos pegados, Nati apoyó su cabeza en mi hombro y nos deslizamos por el lugar muy tranquilamente. No recuerdo si había alguien mirándonos porque por unos instantes nos olvidamos de todo. Sólo bailamos y hacíamos chistes.

- Mira a tu hermano!!! Exclamó asombrada Nati.

Tu estabas recostado en un sillón totalmente dormido. Estabas desparramado, completamente borracho. Con bastante resignación, ya que llevarte a casa sería un fastidio, nos acercamos a ti. Entre las dos te levantamos y como pudimos, con todas nuestras fuerzas, te arrastramos hasta el auto. Al llegar a casa, no te puedes imaginar el esfuerzo que hicimos para llevarte a tu dormitorio. Una vez allí te tumbamos en la cama y te quitamos los zapatos, la camisa y el pantalón. Apagamos la luz y nos fuimos a mi habitación. Nati se quedaría a dormir en casa. Como siempre que volvíamos de una fiesta nos quedamos hablando (tu dirías cotorreando) bastante rato. Recordamos la fiesta y la gente que había ido.

Nos reímos (como siempre) de los vestidos de algunas de las chicas. Hablamos de los hombres, de la música, de nuestro baile juntas, de todo. Como siempre que nos quedábamos juntas nos contábamos todo y yo, creo que sin darme cuenta, le dije que había vuelto bastante excitada, no sé si por lo chicos con los que bailamos o por qué, pero estaba excitada. Lo dije como un comentario así al pasar, pero Nati me miró y me confesó que ella también había vuelto excitada. Se quedó seria un rato...

- Tengo una idea! ¿Te animas?
- ¿A qué? ¿Qué idea? ¿Qué estas pensando?
- ¿Te animas a que nos masturbemos las dos juntas?
- ¿Estás loca? (no podía creer lo que me decía)
- No, cada una en su cama. Cada una piensa en lo que quiere... anda va a ser divertido!!!
- No sé... me da vergüenza
- Pero, anímate, es como cuando lo haces sola sólo que yo voy a estar aquí. Pero voy a estar haciendo lo mismo, así que por mi ni te preocupes.

La verdad me parecía algo bastante raro, pero me pareció divertido. Era algo distinto, y no tendría nada de malo. Nos quedamos en silencio y yo al principio pensé que con ella ahí no podría hacer nada. Pero luego comencé a pensar nuevamente en ti. No me preguntes por qué, pero volví a imaginarte desnudo. Recordé las palabras de Nati, cuando me dijo que la tenías tan grande y otra vez rápidamente estaba toda mojada. Metí mi mano debajo de la tanga y mis dedos fueron directamente a acariciar primero la parte externa de mi rajita y luego deslicé un dedo entre los labios. Sentirme completamente mojada me excitó aún más y se me escapó un jadeo. Me dio un poco de vergüenza e instintivamente miré a Nati. La luz de la veladora estaba encendida así que la veía perfectamente. Veía cómo movía su mano debajo de la sábana. Noté que se acariciaba los pechos y la pochocha a la vez. Yo continué acariciándome hasta encontrar mi clítoris. En eso Nati se da vuelta y me ve mirándola. Las dos nos quedamos mirándonos y ninguna dejó de sobarse. El sólo hecho de ver a Nati hacerlo delante de mí me puso a mil y evidentemente a Nita también, porque sin sacarme la vista de encima, se quitó de un tirón las sabanas que la cubrían mientras seguía masturbándose.

Esa imagen me llenó de excitación y comencé a correrme. Lejos estaba de disimularlo y no oculté los gemidos que salían de mi. Nati comenzó a arquear su cuerpo y a gemir también. Las dos nos corrimos mirándonos una a la otra y te puedo asegurar que fue algo hermoso.

Otra vez nos quedamos las dos en silencio. Había tenido uno de los orgasmos mas sabrosos de mi vida pero quería más. En mi cabeza daban vuelta un millón de cosas pero otra vez fue Nati la que salió con una de sus ideas:

- Te enojas si voy a la habitación de tu hermano, sólo para verlo un poco. Total está completamente dormido... Con lo borracho que está nunca se va a enterar...

En ese momento no sabía si matarla o felicitarla por la idea que había tenido. Después de lo que habíamos hecho ya nada me sorprendía así que le dije que hiciera lo que quisiera. Nati se levantó y la vi salir de la habitación. Aún llevaba puesta su camiseta y su hilo dental. Al cerrar la puerta no pude evitar volver a imaginarte desnudo, teniendo sexo con ella. Volví a imaginar tu polla...

Natí entró de golpe:
- No me animo a ir sola... ¿no me acompañas?
- Nati, es mi hermano... ¿como crees?
- Anda ven, sólo te quedas por ahí... me da miedo ir sola... anda, anda...
Por un lado me parecía algo demasiado raro pero por otro, no lo puedo negar, había algo que me atraía. Sabía que estaba mal, pero la curiosidad...
- Vamos.

Salimos las dos al pasillo y sigilosamente entramos en tu habitación. Primero te movimos para asegurarnos que estuvieses durmiendo pero vos no reaccionaste para nada. Las piernas me temblaban de miedo. No sabía bien que estábamos haciendo... Y como queriendo escapar de la situación me senté en la silla de tu escritorio. Nati se acercó a ti y te observó unos instantes, como estudiándote. Luego se acerco más y con las dos manos comenzó a bajarte el short. Lo bajó apenas unos centímetros hasta que quedó tu polla descubierta. Nati me miró y sonreímos complices.

- Vamos a ver cómo es cuando la tiene dura (susurró Nati)

Comenzó a acariciarla suavemente con la yema de los dedos. Nati te acariciaba la polla como si fuese una mascota a la que le daba cariño. Luego la tomó con toda su mano y comenzó a subir y bajar haciéndote una paja lentamente. Poco a poco tu polla fue creciendo y Nati no dejaba de subir y bajar con su mano. Te estaba haciendo una paja fenomenal y tu no dabas ninguna señal de vida. Te imaginas cómo estaba yo al ver eso? No lo dudé un instante; flexioné las piernas y apoyé los talones en la silla donde estaba sentada. Comencé a acariciarme por encima de la tanga mientas veía tu enorme polla que ya había crecido al máximo. Nati se dio vuelta y al verme sonrió pícaramente. Se acercó más a tu cama y se puso de rodillas al lado tuyo, sobre la cama. Luego se inclinó y comenzó a jugar con su lengua en la cabeza de tu polla. Yo corrí mi tanga y comencé a frotar mi monte de venus.

Desde donde estaba te veía acostado con los brazos a tu lado. Nati te la mamaba con una habilidad que me sorprendió. Sólo se detuvo un instante y para girar su cabeza y mirarme. Sin dejar de acariciarte la polla se quedó viéndome unos segundos y noté que no me miraba sólo con curiosidad. Tenía los labios humedecidos de chuparte y sus ojos tenían algo de lujuria. Debo reconocer que verla hacerte la paja, mirándome al mismo tiempo a mi, que estaba con las piernas abiertas, dándole una perfecta vista de mi ya chorreante raja mi
hizo poner a mil. Comencé a meterme un dedo y alevosamente levantaba mi cintura. Nati volvió a girar la cabeza y se tragó tu polla entera. La chupaba casi con desesperación. Subía y bajaba su mano a toda velocidad. Seguía arrodillada a tu lado con su culo alzado. Poco a poco fue girando para dejar su culo a mi vista. No puedo negar que toda la imagen era hermosa y su culo era hermoso; tenía la tanga completamente medita y se le asomaba el bello púbico y, más arriba, se le veía asomaban los bordes de su ano.

¡¡¡Cómo te hubiese gustado ver eso!!! Mientras seguía chupándote abrió un poco sus piernas y por debajo asomó su mano para acariciarse. Corrió completamente su tanga dejándome lo más intimo de su ser a la vista. Estaba totalmente mojada, hasta se veían gotas de flujo que se juntaban en la punta de los vellos y chorreaban por sus piernas. Luego de jugar con sus labios con dos dedos se los abrió y se metió otros dos dedos. Las dos estábamos metiéndonos los dedos mientras tu ligabas una mamada que deberías haber disfrutado, por lo menos en sueños...

Nati volvió a darse vuelta y noté por su cara que disfrutó al verme masturbar así.

- Ven, ahora te toca a ti. (me dijo cómplice)

Como te dije, yo estaba a mil y ya no me importaba nada, así que sin pensarlo me levanté y me acerqué a ti, me arrodillé en la cama, casi como había estado Nati y sin vueltas me metí tu polla en la boca. Sé que no podrás creer esto que te estoy contando y sé que lo que hice estuvo mal pero la verdad en ese momento estaba como poseída por una sensación que nunca antes había sentido. Era un deseo que superaba cualquier pensamiento, inhibición o moral. El hecho es que te la comencé a chupar y lo estaba disfrutando muchísimo, incluso llegué a pensar que después de todo lo que te la había chupado Nati ya estarías por correrte y eso me excitó aún más; deseaba tu leche en mi boca. Intentaba metermela lo más adentro posible y con mi lengua jugaba con la cabeza y el agujerito de tu polla. Estaba totalmente ensimismada cuando sentí una mano de Nati que se apoyó en mi nalga y luego la otra y luego sentí su respiración en mi rajita mojada y luego sentí un lengüetazo que me recorrió de punta a punta, desde mi clítoris hasta más allá de mi ano y luego otra vez y luego... ¡¡¡ahhh qué placer!!! Yo no podía parar de chuparte y Nati comenzó a meterme primero uno y después dos dedos y no paraba de agitar mi clítoris... Todo era tan hermoso, tu polla tan grande que ya estaba a punto de explotar y Nati primero masajeó con un dedo mi ano y luego lo metió. Eso era más de lo que yo alguna vez supuse que se podría sentir y tuve el orgasmo más espectacular de mi vida. Mi ano se contrajo apretando con fuerza el dedo de Nati, mi raja se estremeció a tal punto que mis piernas se cerraron y mi espalda se arqueó. Tuve que hacer un esfuerzo para no morderte la polla. Mi cuerpo se estremeció y sacudió. Quedé casi agotada y me incorporé. Nati no había acabado y aún estaba a mil.

- Dejame terminar esto, ni tu hermano ni yo podemos quedarnos así...

Se subió a la cama y se puso arriba tuyo. Lentamente se fue sentando y se fue metiendo toda tu polla adentro suyo. Yo no podía creer cómo no te despertaras. Comenzó a subir y bajar. Puso las piernas para adelante y se recostó para apoyarse en los brazos. Me acerqué a ella y mientras tú estabas dentro suyo comencé a lamérsela. Nati gemía de placer. Mientras se la chupaba, con una mano tomaba tu polla cuando Nati subía y con la otra comencé a jugar con el ano de Nati. Todo estaba tan mojado que no me costó nada meterle la punta de mi dedo. Nati pegó un grito de placer pero no se detuvo hasta que en su ano y en su raja sentí como se corría. Natí gimió y ahogó un grito profundo. En ese momento sentí que tu polla comenzó a palpitar. Nati se levantó y yo inmediatamente me metí tu polla en la boca y te masturbé. Ahora tenía el mismo sabor que la raja de Nati, estaba deliciosa. En seguida tu polla comenzó a escupir leche con tanta presión que golpeó en mi paladar. El sabor se convirtió en algo amargo pero dulce a la vez. Salía tanta leche que casi no podía tragármela toda. Seguí chupándote hasta dejarte completamente limpio. Las dos estábamos agotadas. Te volvimos a subir el short y volvimos a nuestra habitación.Desde aquella noche que guardamos este secreto que ya no podía ocultarte más y algo dentro de mi me dijo que debía contártelo. No encontré otra forma que esta carta para hacerlo. Espero que me puedas perdonar y que algún día hablemos de esto...


lavenganzadelucila@hotmail.com

Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí

 



Las mas jovencitas de la red

Videos de chicas que son DESVIRGADAS frente a las camaras

 

¿Escribes relatos eroticos? Mándamelos por mail y los publicaré