Masturbando a mi hermana por las noches.
Esta es mi historia, es real, por eso encontrarán que no es fantásticas como las otras.
Tengo una hermana, que es 7 años mayor que yo, así que como se darán cuenta, sus hormonas comenzaron a hacer efecto mucho antes que en mi, pero cuando yo ya estaba en mi despertar sexual, comencé, muy timidamente a conocerme, ya
saben, a tocarme… yo todo eso.
Sucedió hace seis años, que fuimos de vacaciones a la casa de unos tíos, y por poca disponibilidad de camas, tuve que dormir con ella, fue esa noche, que por primera vez tocaba, con todo mi líbido, a mi propia hermana, claro, ella estaba durmiendo, asi que yo aproveche en medio de la noche, para pasar mis dedos, sobre su pijama, por la zona de su vagina, estuve rozándola por más de media hora, pero dejé de hacerlo por miedo a que despertara.
Ya en nuestra casa, comencé a pensar cómo hacer para continuar con ese juego, que sólo yo conocía… así que idee que iría al dormitorio de ella, cuando estuviera bien dormida, pues ella es difícil de despertar en medio de la noche; de esta manera fue que entré a su dormitorio, silenciosamente, me acurruqué al lado de ella, y lo primero que hice fue sacarle el corpiño, en ese momento comencé a jugar con sus pezones, que eran grandes, aunque no de mi gusto, pero eso no me importó, y con mis dedos se los apreté y masajeé. Luego, puse mis manos entre su calzón y su vagina, sintiendo todo su bello púbico, y su vagina la cual comencé a estimular, fue en ese momento que ella, realizó un fuerte movimiento, yo casi me muero del susto, creyendo que despertaría y que me vería haciéndole con mis dedos; por suerte no fue así, sólo fue un acomodo en la cama, pero había quedado ideal para estimularle el ano, así que no tuve más opción que masajearle el ano.
Era segunda vez que la tocaba, pero la primera que iba tan lejos, y tanto tiempo seguido, casi una y media.
Lo malo, es que ni ella ni yo vivimos en la misma casa, estoy lejos de ella, pero cada vez que coincidimos en casa de nuestro padres, silenciosamente entro a su dormitorio mientras duerme y la toco hasta sentir mi propio orgasmo, cuidándome de que no despierte en el acto.
Hoy tengo 19, y puedo decir que no hay nada mejor que estar con una mujer durmiendo, pero que es una la que disfruta el momento; no sé si mi hermana sabrá que la manoseo mientras duerme, pero jamás se lo preguntaré.
Andrea .